Cuba: Como una protesta viral se convirtió en un movimiento

 A person holds up a protest sign as people gather calling for help for Cuban protestors
Photo credit Michael M. Santiago/Getty Images
By , 1010 WINS

En los últimos días la etiqueta SOS Cuba ha sido tendencia en los medios y redes sociales luego de que el 11 de julio iniciara una serie de protestas a lo largo del país, donde la población pedía a gritos “Libertad”, gritando consignas como “Patria y Vida”.

Desde el famoso “Maleconazo” de 1994 no se veía algo igual, han pasado casi tres décadas desde la última vez que miles de personas se lanzaron a la calle para exigir sus derechos. Pero para entender este momento histórico un poco más a fondo hablamos con Ernesto Pérez Chang, un periodista en Cuba, hijo de militar.

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Ernesto de 50 años, a pesar de contar con un currículo impresiónate, licenciado en Filología por la Universidad y de La Habana, con estudios de Lengua y Cultura Gallegas en la Universidad de Santiago de Compostela (España), se define a sí mismo como un hombre de pueblo que vive igual que todo el mundo.

Escritor y periodista independiente, quien ha publicado varios artículos en medios opuestos al régimen tales como Cubanet, lo que le ha traído problemas en distintas oportunidades, pero de una manera muy valiente sigue contando la verdad al mundo.

Ernesto Pérez Chang
Ernesto Pérez Chang Photo credit Ernesto Pérez Chang

¿Cómo lograste salir de Cuba para estudiar en España?

Por ser buen estudiante obtuve una beca que en ese entonces se coordinaba entre La Universidad de La Habana y La Universidad Santiago de Compostela. Era muy difícil salir del país en aquel momento, solo se salía por cuestiones oficiales y en el caso de los estudios era casi imposible gestionar una beca por tu cuenta, casi todo dependía y continúa dependiendo de las facilidades que te pudiese ofrecer el oficialismo.

Yo era un estudiante con miles de fantasías en la cabeza, no me metía en la política, ni en problemas ideológicos, no tenía confrontación con el gobierno, todo era felicidad. Para poder viajar con esta beca te otorgaban un pasaporte especial el cual te brindaba ciertos convenios migratorios, podías entrar a algunos países sin visa, por ejemplo. Pero luego al regresar lo tenias que devolver, no te podías quedar con él.

¿Por qué regresaste a Cuba?

Si no regresaba tenía que pasar muchos años fuera de Cuba como castigo, porque se supone que eran unos estudios que ellos (el régimen) te habían facilitado, aunque la Universidad de Santiago de Compostela cubría todo el presupuesto. Yo opte por regresar porque en aquel momento no tenía ningún problema de ese tipo, solo pensaba en literatura, en arte, en como publicar mi primer libro, entonces no me preocupaba nada de eso.

Dices que no te metías en problemas con el régimen, ¿esto quiere decir que en algún momento de tu vida los apoyaste?

Si, por supuesto, yo nací en ese medio, en una familia de militares, mi padre era militar. Solo se hablaba o veía lo que él permitía. Contábamos con determinadas facilidades que no tenían otras personas.

Mi visión del mundo hasta cierto punto y tengo que reconocerlo no era irreal, podemos decir que hasta con cierto grado de oportunismo, no de ingenuidad. Porque la ingenuidad es otra cosa, es vivir en una esfera de vidrio y no tener conocimiento, yo si tuve conocimiento, yo si vi.

Por eso entiendo cuando mucha gente me dice “no quiero buscarme problemas”, no quieren perder esa zona de confort, pero llega un momento que reaccionas, que suceden cosas, es decir te ves contra la realidad.

¿Cuál fue ese momento para ti?

Muchos detonantes, en primer lugar, una situación familiar con mi padre. Se vio envuelto en un caso de corrupción, él no era el corrupto, él era precisamente el que hacia la denuncia. Él creía todo lo que le inculcaron desde niño y en ese caso se vio decepcionado, es decir a pesar de que él era el denunciante, todos los cañones se le viraban en contra. Fue un acto de injusticia muy grande, sintió como que todos sus valores cayeron al piso, la familia se sintió acorralada.

Luego vinieron otros acontecimientos de mi vida personal, yo trabajaba en La Casa de Las Américas, ahí vi muchas cosas malas. Después pase a trabajar en La Unión de Escritores de Cuba para la redacción de una revista donde ocurrían muchos actos de censura. Me atreví a publicar varios artículos bastante fuertes en contra del oficialismo que luego fueron censurados y causo muchas reacciones del régimen en mí contra.

Era una línea editorial muy ortodoxa y cualquier artículo que se desviara un poquito era mal visto. Eso me desbordó la copa y me hizo dar cuenta que esto (el régimen) no estaba funcionando, no va a funcionar y el único modo es enfrentarlos directamente. Quitarles las máscaras y que mejor manera de hacerlo que uno mismo que conoció todo eso, que sabe lo que está diciendo, que convivió con todos ellos.

Sabemos que el régimen solo acredita a cierto tipo de prensa, ¿el cubano tiene acceso en la isla a medios como a Cubanet?

Cubanet está bloqueado, solo acreditan aquellas agencias de prensa que hayan pactado con ellos determinado espectro de información y si se salen de ese espectro simplemente se tienen que ir del país. Por supuesto agencias independientes y que se respetan prefieren no estar en Cuba, para poder trabajar con la verdad.

En el caso de Cubanet es un ejemplo de esas agencias que están totalmente prohibidas, no solo prohibidas, están negadas, criminalizadas. Ser corresponsal, periodista o incluso publicar alguna nota en ellas te convierte un criminal, un mercenario, ya eres todas esas cosas que ellos atribuyen a todo aquel que no se alinea con su política.

Aquí no hay varias empresas telefónicas, solo dos, una les pertenece a los militares y otra que trabaja bajo las órdenes de esos militares. Te ofrecen servicio siempre y cuando no te desalinees con las posturas ideológicas, si lo haces simplemente te bloquean y no puedes acceder. Por eso las personas se ven obligadas a buscar otras alternativas, como instalar un VPN, son pocas las vías, pero la gente sabe aprovecharlas bien.

Los medios estamos obligados a seguir insistiendo, comunicando, informando cuáles son esas vías, porque el régimen quiere desinformar, limitar el acceso. Hay un departamento dentro del Partido llamado “Departamento Ideológico”, el cual dirige la televisión, radio y prensa y ejerce esa censura.

¿Que representa ser un periodista opositor en cuba, has sentido miedo?

Me gusta salir a la calle a reclamar mis derechos, pero siempre hay miedo, no lo niego. Más cuando existe el articulo 4 en la constitución que permite todo tipo de acción violenta para reprimir manifestaciones que sean en contra de ellos, es decir incita al asesinato.

Uno no es un loco ni un suicida, simplemente estas reclamando tus derechos, libertad, poner tus pensamientos en un tablero donde debería haber cientos de ideas diferentes. Decir que vas sin miedo a un lugar donde pueden encarcelarte, apalearte o asesinarte es una locura.

¿Cuál es tu opinión en función a que estas protestas están siendo originadas por COVID-19 y la falta de vacunas?

No, esto es una cuestión de libertad, de cansancio, no se está protestando por los apagones como quisieron hacer ver, o por la pedida de ayuda humanitaria momentánea, se protesta por cansancio de años, décadas de sentirse engañados.

Ellos (el régimen) no lo quieren reconocer, pero es una protesta que nace de sus mismas filas, porque mucha gente que estaba en la calle protestando se siente decepcionada, traicionada, son personas que provienen incluso de instituciones oficiales y eso es lo que más les asusta.

El régimen hizo una revisión de la economía, lo que ellos llaman el “ordenamiento monetario” y lo que han hecho es acabar con los ahorros de personas que han trabajado durante décadas, en un momento como este de emergencia sanitaria los han dejado sin un centavo.

También están los jóvenes a quienes de niños sus padres les decían que hay que pensar a futuro, pero han visto que no hay futuro y que les quedan pocas opciones: robar, emigrar, prostitución o agachar la cabeza y aceptar que el gobierno decida si tú puedes tener determinado acceso a cosas, o sencillamente morir en la pobreza.

Están cansados de buscar un empleo y necesitar una carta aval del Partido Comunista que compruebe que eres una persona revolucionara para poder acceder a los mejores empleos. Por ejemplo, maletero de un hotel, un trabajo que en otro lugar del mundo es una labor humilde, aquí representa un estatus económico, porque en ese lugar vas a tener acceso a una moneda que te permite comprar alimentos gracias a las propinas. Necesitar una autorización para este tipo de trabajo, eso es un abuso, si no compartes su ideología eres como de una casta inferior.

Otra cosa muy importante, ahora en este momento de crisis sanitaria las personas se han visto de frente a la verdadera realidad, muchos han visitado centros de aislamiento como pacientes, o han tenido un familiar en uno de estos centros y se han dado cuenta que no son hospitales, que son lugares donde echan a las personas, las aíslan para ver qué pasa, porque no reciben verdadera atención médica, no hay ni baños ni cuartos higiénicos. La población se dio cuenta que no viven en un país, que viven en una granja, a esto no lo podemos llamar país.

¿Fueron las protestas del 11 de julio organizadas?

No, todo se viralizo. La primera protesta se desencadena en San Antonio de los Baños, una ciudad próxima a La Habana. De haber sido una manifestación violenta, Diaz- Canel (presidente de Cuba) no se habría traslado para allá. Ahí nadie lanzo una Piedra, simplemente gritaban “libertad”, “patria y vida”.

Después la violencia se fue extendiendo por toda la isla de manera espontánea. Los cubanos estan todo el tiempo conectados a las redes sociales y cada cual sintió de una manera muy personal que debían salir a la calle a apoyar y compartir todo lo que estaba pasando.

El presidente apareció en la televisión diciendo que “las calles son de los revolucionarios” mandando a la gente a salir. Todo el que vive en cuba desde hace décadas sabe que esa frase significa “vamos a la lanzar a la calle policías vestidos de civiles”, eso fue una orden de combate y lo que hizo fue enfurecer más a las personas.

Hay ira y rebeldía contenida, hay gente muy enfadad, porque las personas tienen hambre, porque tienen que gastar más de su salario para poder adquirir un jabón, un champú. Si tu declaras violencia habrá violencia, el principal culpable de todos los estallidos violentos es el.

¿Qué esperas de la comunidad internacional?

Yo le digo a mis amistades que no esperen mucho de la comunidad internacional, yo no espero nada. Quisiera que por lo menos vieran la verdadera imagen, que se trata de un gobierno violento, que ya le quiten la etiqueta de gobierno y lo terminen de llamar por lo que es, régimen, dictadura. Ya con eso es suficiente.

¿Qué le quieres decir a los cubanos en el exilio?

Son de un gran apoyo, continúen, no pierdan la fe. Se que muchos en el exilio piensan que nos merecemos esto, que nos dormimos. Pero tienen que entender que hay personas que no pueden marcharse de cuba, para eso necesitas recursos y no todos los tienen.

Sigan apoyando, son la conexión de los que estamos adentro con el mundo exterior. Cuando aquí nos dan palo para que no salgamos a la calle, ustedes si tienen esa libertad de pararse frente a una embajada, son esenciales, si se rinden estamos perdidos. Ya son muchos años que llevamos sintiendo que el mundo no nos escucha, que no importamos y ellos son los que hacen que nos escuchen.

Son la parte que mejor describe la tragedia que vivimos, es decir el exilio es la parte más trágica de lo que sucede en Cuba, son personas que han tenido que renunciar a miles de cosas, a vivir en su país, a su familia.

¿Qué es Cuba para Ernesto?

Para mi Cuba siempre ha sido una posibilidad más que una realidad, en alguna oportunidad me pareció una realidad, cuando era más joven y no quería no ver. Luego un desastre, un caos y ahora con estos acontecimientos veo una posibilidad por primera vez en muchos años.

La posibilidad de que tengamos en cualquier momento, más temprano que tarde, un país de verdad, una nación, algo de lo que puedas sentirte orgulloso, que los que se fueron hace mucho tiempo puedan regresar si desean hacerlo, un país donde si trabajas puedes lograr tus metas sin oportunismos. A lo mejor es muy irrealista, pero debemos trabajar en eso. Ese país esta ahí y que se puede lograr, es una posibilidad que cada vez se vuelve más realidad, más palpable…

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