CIUDAD DE MÉXICO (AP) — La película animada “Mary and Max” del director australiano Adam Elliot está por tener su estreno comercial en cines de México, pero ya llega con muchos fans que la conocieron gracias a DVDs piratas.
Recorrió el mundo en festivales, debutó en 2009 en Sundance, también llegó a Berlín, Edimburgo, París y Tokio. Lo más cerca que estuvo de los cines mexicanos fue en el Festival de Monterrey, pero eso también fue hace 17 años.
“No sabía que ‘Mary y Max’ fueran tan populares en México”, dijo Elliot en una entrevista reciente por videollamada con The Associated Press. “Y estaba completamente sorprendido”.
Elliot dijo que una conversación con Guillermo del Toro le hizo ver más claramente por qué sus películas animadas en stop motion causan tanto revuelo en el país y en Latinoamérica, como su filme nominado al Oscar “Memoir of a Snail” (“Memorias de un caracol”), que tuvo un mejor desempeño en taquilla en México que en Australia o Francia.
“Sentí una especie de liberación en México, es una generalización, pero creo que esa es en parte la razón por la que mis películas funcionan bien en América Latina, recibo muchísimos correos electrónicos de gente de Colombia, Perú y Chile”, dijo Elliot.
Su alegría contrasta con los tonos grises y los momentos de soledad que enfrentan los protagonistas de “Mary and Max”, una niña australiana de ocho años con una madre alcohólica que no le presta atención y un neoyorkino de mediana edad con autismo y problemas para interactuar con otros.
Ambos entran en contacto cuando Mary roba un trozo de directorio telefónico internacional y decide escribirle al azar a la persona que aparecía en la hoja. Se escriben por cartas de papel que tardan mucho en llegar —aunque a veces llegan con chocolates—, pues comienza en los años 1970.
Basada en una historia real
La historia está basada en una vivencia de Elliot, quien tuvo un amigo por correspondencia a fines de los años 80 cuando se sentía solo y que no encajaba con nadie. Elliot, cuyo padre era payaso, creció de niño en una granja piscícola especializada en camarones. Después se mudaron a los suburbios de Melbourne y ahí fue donde surgió su amistad a distancia.
“De niño pensaba que el padre de todo el mundo era como el mío y, ya sabes, no me daba cuenta de lo inusual que era mi infancia”, dijo. “Durante mi adolescencia viví una experiencia muy típica de los suburbios, aburrida... Australia está muy lejos del resto del mundo; puede ser un lugar muy solitario, un sitio culturalmente muy vacío”.
Elliot se mantuvo en contacto con su amigo por 30 años a través de cartas. Su amigo era autista al igual que Max, falleció hace unos años, pero le dio su aprobación para contar su historia.
“Pensé que era una historia demasiado personal, pensé que era demasiado oscura, pensé que era demasiado australiana y estábamos completamente equivocados, en el buen sentido”, dijo.
En inglés, la voz del personaje de Mary es interpretada por Toni Collette y Max por el fallecido actor Philip Seymour Hoffman. En español, Regina Blandón y Javier Ibarreche son los encargados de prestar su voz para Mary y Max, respectivamente.
A Max le diagnostican síndrome de Asperger. En la actualidad, el síndrome ha sido reclasificado e incluido dentro del espectro autista. Con el tiempo Mary también enfrenta sus propias dificultades, quiere hacer el bien con una investigación psiquiátrica basada en Max, pero termina enfureciéndolo y cayendo en un espiral autodestructivo.
“Lo que intento transmitir, de manera subliminal y subconsciente, es que todos somos imperfectos”, dijo Elliot. “Todos estamos rotos y realmente sólo tenemos que aprender a aceptar nuestras imperfecciones. La perfección es un sueño que ninguno de nosotros puede alcanzar realmente”.
Los jóvenes se siguen sintiendo identificados
Para Elliot en la actualidad sería difícil imaginar a jóvenes enviándose cartas por correo, sino que más bien tendrían una amistad por redes sociales, pero el hecho de haber pasado por la pandemia, el encierro y la soledad ha hecho que sus personajes y su historia tengan quizá incluso más vigencia.
“Hay una generación de jóvenes que realmente sabe lo que es sentirse aislado, confinado y apartado”, dijo. “Y creo que por eso la película sigue resonando hoy en día, porque todos experimentamos la soledad”.
Aunque bien encaminada, la soledad también puede ser bastante saludable para un creador como Elliot.
“A veces es bueno estar apartado del resto del mundo; así tienes tiempo para meditar y reflexionar y no tienes todas esas distracciones”, señaló el cineasta, quien acaba de terminar de escribir su próximo largometraje, una historia de viaje en carretera por Australia, que comenzará a producir el próximo año.




