MÚNICH (AP) — El Oktoberfest de Múnich arrancó el sábado cuando el alcalde de la ciudad abrió el primer barril de cerveza, inaugurando la 191ra edición del festival folclórico más grande del mundo.
Dominik Krause puso el grifo al primer barril con apenas dos golpes y el tradicional grito de “O’zapft is”, o “Ya está abierto”.
Miles de fiesteros —las mujeres vestidas con el tradicional dirndl bávaro, los hombres con lederhosen— irrumpieron por la mañana en las carpas de cerveza del recinto ferial Theresienwiese, en Múnich, para conseguir un buen lugar en los bancos. Al son de la música de metales y saboreando la cerveza recién servida, pronto empezaron a cantar, bailar y a balancearse al ritmo de la música.
Además de la cerveza, los pretzels, el asado de cerdo y las salchichas fueron manjares muy solicitados.
A lo largo de 16 días, hasta el 4 de octubre, se espera que unos seis millones de personas acudan al Oktoberfest. Aunque la mayoría son Múnich y del sur de Alemania, millones de asistentes viajan desde otras partes del país y desde todo el mundo.
Las autoridades alemanas reforzaron las medidas de seguridad después de que, el año pasado, el festival tuviera que cerrar temporalmente debido al exceso de aforo. En esta edición se instalaron cámaras con inteligencia artificial para detectar con antelación las grandes aglomeraciones, informó la agencia noticiosa alemana dpa.
También está prohibido llevar cuchillos y de objetos voladores, especialmente drones. Hay controles de acceso, se prohíben las bolsas grandes y no se permite fumar marihuana. Unos 600 policías velarán por la seguridad alrededor del festival, además de agentes antimotines, fuerzas especializadas en carteristas y efectivos de ocho países, informó dpa.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



