BUENOS AIRES (AP) — El Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó el martes la tercera revisión del programa de facilidades extendidas firmado con Argentina en 2025 y activó un desembolso de 900 millones de dólares en medio de las dudas de inversores sobre la marcha del plan económico del presidente ultraliberal Javier Milei.
“El programa de las autoridades, que cuenta con el respaldo del FMI, continúa arrojando resultados impresionantes, pese a una coyuntura mundial más compleja”, expresó el organismo en un comunicado.
El aval del FMI al rumbo económico del gobierno de Milei llega en momentos en que los inversores muestran reparos sobre el éxito de sus políticas de austeridad justo a un año de las elecciones en las que el mandatario promercado buscará un segundo mandato.
Si bien el gobierno ha logrado contener la inflación, un flagelo que atormenta a la Argentina desde hace dos décadas, la actividad económica perdió impulso este año y los analistas pronostican una recesión, mientras la caída del empleo y los bajos salarios ha dañado el apoyo social a Milei.
Los reparos de los inversores se han visto reflejados en un aumento del riesgo país –el indicador elaborado por la consultora Moody’s que mide la capacidad de pago de deudas— en las últimas semanas y una caída de la inversión local que acumula varios meses.
“Las prudentes políticas fiscales y monetarias adoptadas han ayudado a que continúe el proceso de desinflación y han fortalecido considerablemente la posición externa y los colchones de Argentina”, valoró el FMI en su informe.
Si bien resta la aprobación del directorio ejecutivo del FMI, superar la revisión permite a Argentina recibir otros 900 millones de dólares del paquete de rescate por 20.000 millones firmado en abril de 2025, el enésimo que le ha concedido el organismo de crédito al país sudamericano en su historia.
Como parte del acuerdo, FMI ya ha desembolsado unos 16.000 millones de dólares destinados a fortalecer reservas del Banco Central y garantizar la capacidad del país para pagar deudas con acreedores privados e institucionales. Argentina le debe sólo al propio organismo unos 40.000 millones de dólares de anteriores programas.



