RÍO DE JANEIRO (AP) — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó el viernes una orden que prohíbe las apuestas de cuota fija, a poco más de una semana de que se realice la primera vuelta de las elecciones presidenciales, una medida que, según manifestó, busca enfrentar el extendido problema de familias que caen en deudas.
La decisión pone fin a la operación, oferta, intermediación y publicidad de las apuestas. La medida provisional del ejecutivo entra en vigor de inmediato, pero necesitará la aprobación del Congreso en un plazo de 120 días para mantenerse vigente. Prohíbe nuevos depósitos en cuentas y da a los usuarios de plataformas de apuestas hasta el 5 de octubre para retirar sus fondos.
El gobierno de Lula también ha redactado un proyecto de ley para establecer delitos penales relacionados con las apuestas de cuota fija —el tipo más común y dominante de apuestas deportivas en línea—, como promoverlas y usar datos personales para captar apostadores.
“Tomé la decisión de adoptar una medida dura, drástica y necesaria”, declaró el mandatario a periodistas en Sao Paulo. “Es como el cáncer: o se extirpa el tumor, o el tumor nos mata”.
Lula también había criticado a la industria de las apuestas anteriormente esta semana en la Asamblea General de las Naciones Unidas, al acusarla de “transformar la adicción en ganancia” y de “destruir hogares”.
Las encuestas indican que una prohibición cuenta con un amplio respaldo entre los brasileños. El senador Flávio Bolsonaro, principal rival de Lula en las próximas elecciones, acusó al actual mandatario de adoptar una “medida electoral”.
El presidente de Brasil ha criticado con dureza las apuestas en línea al menos desde abril, cuando pidió una prohibición. La reacción en contra creció durante la Copa Mundial de la FIFA, cuando los anuncios eran omnipresentes y se disparó el número de personas que apostaban.
Se estima que las apuestas y el juego le cuestan a la sociedad brasileña 38.800 millones de reales (7.000 millones de dólares) al año, y aumentan el suicidio y la depresión, según un estudio de 2025 del Instituto de Estudios para Políticas de Salud, una organización sin fines de lucro.
El banco central del país estimó el año pasado que los brasileños gastan alrededor de 30.000 millones de reales (5.700 millones de dólares) en apuestas cada mes. Esa cifra incluía el gasto de beneficiarios del programa federal de asistencia pública Bolsa Familia, que fue bloqueado en esas plataformas el año pasado.
Los legisladores, incluidos muchos del Partido Liberal, al que pertenece Flávio Bolsonaro, anularon en octubre del año pasado una orden de Lula para aumentar impuestos a las apuestas en línea y a los casinos virtuales.
El juego es ilegal en Brasil, pero el país abrió las puertas a las apuestas en línea en 2018 durante la presidencia de Michel Temer. El fenómeno se aceleró bajo la mirada del expresidente Jair Bolsonaro, padre de Flávio Bolsonaro.
En diciembre de 2023, Lula firmó una ley para regular y gravar a las empresas de apuestas por primera vez. Meses después, su gobierno bloqueó más de 2.000 sitios web de apuestas en línea que fueron catalogados como irregulares, incluidos algunos vinculados a organizaciones criminales como el Primer Comando de la Capital, de Sao Paulo, y el Comando Vermelho, de Río de Janeiro. Fue parte de un impulso nacional para regular el sector.
Lula y miembros de la administración federal han hablado de prohibir las apuestas en línea como algo necesario tanto para cerrar una sangría para la economía del país como para abordar un problema de salud pública, ya que muchos brasileños son adictos y atraviesan dificultades financieras por gastar su dinero en estas plataformas.
Analistas de negocios señalan que los ingresos de las apuestas deportivas, uno de los modelos de apuestas prohibidos el viernes, se estiman en más de 4.000 millones de dólares al año en Brasil, uno de los mayores mercados del mundo.
Antes de la medida del viernes, los principales clubes de fútbol de Brasil dieron la voz de alarma después de que, según se informó, empresas de apuestas advirtieran a los clubes que los patrocinios terminarán de inmediato si el gobierno prohibía las apuestas.
Los clubes afirmaron que la medida podría significar “el fin del fútbol brasileño”, una afirmación de la que se burlaron algunos usuarios de redes sociales en el país.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




