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Qué saber sobre las elecciones en Brasil

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El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca la reelección, saluda a sus partidarios durante un mitin de campaña en Sao Paulo, Brasil, el sábado 26 de septiembre de 2026. (Foto AP/Allison Sales)
AP Photo/Allison Sales / Allison Sales

RIO DE JANEIRO (AP) — Millones de brasileños votarán el domingo en unas elecciones dominadas por dos rivales: el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, a quien Lula derrotó hace cuatro años.

Doce candidatos figuran en la papeleta presidencial, pero se considera que solo Lula y Bolsonaro tienen una posibilidad real de ganar. Si ningún candidato obtiene más del 50% de los votos, los dos primeros pasarán a una segunda vuelta el 25 de octubre.


Lula, que a sus 80 años es uno de los jefes de Estado de mayor edad del mundo, se postula en su séptima elección presidencial. Bolsonaro, de 45 años, compite en la primera y busca devolver el apellido de su familia al poder después de que su padre gobernara Brasil de 2019 a 2022.

Ambos representan lados opuestos del espectro político, con visiones contrapuestas sobre asuntos que van desde cómo enfrentar el crimen organizado hasta la relación que el país más grande de América Latina debería tener con el gobierno de Trump.

Esto es lo que hay que saber sobre las elecciones en Brasil.

Máquinas de votación electrónica

Brasil celebra elecciones generales cada cuatro años, y el voto es obligatorio. Quienes no votan sin justificación deben pagar una pequeña multa.

Los brasileños elegirán el domingo a un presidente, representantes estatales y federales, así como a gobernadores y a algunos senadores. Las elecciones de alcaldes y concejales también se celebran cada cuatro años, pero en años distintos.

Casi 160 millones de votantes habilitados usarán máquinas de votación electrónica para teclear los dígitos correspondientes a sus candidatos, lo que exige preparar listas cargadas de números.

Las autoridades brasileñas adoptaron las máquinas de votación electrónica en la década de 1990 para combatir el fraude. En elecciones locales anteriores, según la autoridad electoral de Brasil, se rellenaban o robaban urnas, y las papeletas de papel se falsificaban de manera habitual. El país no celebró elecciones presidenciales directas entre 1960 y 1989, un periodo que incluyó el régimen militar de 1964 a 1985.

Ahora, los resultados se informan apenas horas después del cierre de las urnas.

En la antesala de la votación de 2022, Jair Bolsonaro sembró repetidamente dudas infundadas sobre el sistema de votación electrónica de Brasil. Nunca se ha detectado un fraude significativo.

Un líder históricamente popular busca un cuarto mandato

Lula, que comenzó como trabajador sindical y tiene el meñique amputado tras un accidente en una fábrica cuando tenía 19 años, en ocasiones ha inspirado una devoción casi de culto. Pasó más de un año en prisión por condenas de corrupción que luego fueron anuladas, antes de ganar en 2022 un tercer mandato no consecutivo.

El expresidente estadounidense Barack Obama lo llamó una vez “el político más popular del mundo”. Pero durante su mandato actual, los índices de aprobación de Lula cayeron hasta el 24%, uno de sus niveles más bajos. Las preocupaciones de los votantes por la delincuencia y el costo de vida podrían perjudicarlo en las urnas. Ha prometido garantizar que sean los brasileños quienes se beneficien de los minerales y recursos del país, proteger la selva amazónica y continuar con su emblemático programa de asistencia social Bolsa Familia.

El senador Bolsonaro promete seguir los pasos de su padre

Con el expresidente Jair Bolsonaro impedido de postularse mientras cumple una condena de 27 años por un intento de golpe de Estado, su hijo mayor ha asumido en gran medida la agenda ultraconservadora de su padre, aunque en ocasiones ha intentado adoptar un estilo de comunicación más moderado para atraer a votantes centristas.

Sus políticas de seguridad de línea dura han sido un pilar de su campaña, y las encuestas muestran que estas propuestas son populares entre los brasileños. El senador se ha comprometido a combatir a los grupos criminales del país construyendo megacárceles al estilo de El Salvador, siguiendo el ejemplo del gobierno de Trump al designar a las pandillas transnacionales como organizaciones terroristas y reduciendo a 16 años la edad para ser juzgado como adulto.

La deforestación en la selva amazónica, que desempeña un papel vital para frenar el cambio climático, alcanzó un máximo histórico bajo el expresidente Bolsonaro. Su hijo también ha negado el cambio climático causado por el ser humano y solo se compromete a detener la deforestación ilegal.

La admisión del senador Bolsonaro de haber aceptado millones de dólares del banquero desacreditado Daniel Vorcaro para producir una película sobre la vida de su padre ha proyectado una sombra sobre su campaña. Está bajo investigación por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal en relación con el caso.

Trump se perfila como un factor clave

Lula ha advertido repetidamente a Estados Unidos que no se entrometa en las elecciones de Brasil. El gobierno de Trump no respondió a una solicitud de comentarios sobre si busca interferir en la votación.

El año pasado, Washington impuso aranceles del 50% a productos brasileños, citando entre otras razones el juicio contra Jair Bolsonaro, un aliado de Trump. A comienzos de este año, Estados Unidos impuso una nueva ronda de aranceles, alegando prácticas comerciales desleales pese a registrar un superávit de Estados Unidos, y clasificó a los mayores grupos de narcotráfico de Brasil como organizaciones terroristas extranjeras poco después de una visita del senador Bolsonaro a la Casa Blanca. Lula se opuso a ambas medidas.

Una victoria del senador Bolsonaro sumaría a Brasil a una lista de países latinoamericanos —entre ellos Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú— que han elegido gobiernos afines a Trump en los últimos años.

Lula ha convertido la defensa de la soberanía brasileña en un tema central de campaña. En los días previos a las elecciones, su equipo lanzó una versión en portugués de la canción de Bad Bunny “Lo que le pasó a Hawai”, que evoca la colonización de Hawai por parte de Estados Unidos como advertencia.

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Brigida reportó desde Ciudad de México.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.