CEUTA, España (AP) — Durante semanas, los migrantes que llegaron al territorio español de Ceuta se habían reunido en una playa alejada del centro de la ciudad, durmiendo sobre cartones, bajo chozas de caña y vigilando sus pocas pertenencias en bolsas de plástico desgastadas.
El jueves por la mañana, la policía española los escoltó a refugios improvisados. Pero una hora después, otros migrantes hurgaban entre la basura que habían dejado atrás en busca de cualquier cosa útil: un colchón abandonado, sillas de plástico, sábanas, un trozo de lona.
La escena ejemplificaba la crisis humanitaria en Ceuta, donde hasta 10.000 migrantes han permanecido en la ciudad semanas después de la primera oleada en la frontera, en la que más de 72.000 migrantes llegaron en masa al pequeño territorio español vecino de Marruecos. Tres semanas después, las autoridades españolas enfrentaban problemas para dar refugio y atender a quienes se negaban a irse, o incluso, para determinar con exactitud cuántos migrantes seguían en la ciudad de 84.000 habitantes.
A pocos días de la primera avalancha en la frontera, en la que murieron al menos 90 personas, la mayoría de los migrantes regresó a Marruecos, tras darse cuenta de lo difícil que era quedarse en Ceuta y de sus escasas posibilidades de llegar a la Europa continental. Pero miles se quedaron, escondiéndose en los bosques, en las playas y en las afueras de un centro de acogida de migrantes.
Las autoridades municipales calculan que entre 9.000 y 10.000 migrantes —entre ellos, unos 2.000 menores— podrían seguir en la ciudad, basándose en el número de raciones diarias de comida que reparten los grupos de ayuda. El Ministerio del Interior de España sitúa la cifra en alrededor de 5.000 personas.
Algunos migrantes hallan refugio mientras otros deambulan por las calles
La agencia de la ONU para los refugiados destacó, en una entrevista con The Associated Press, los grandes desafíos humanitarios y operativos en Ceuta, en particular en torno al acceso de los migrantes a refugio, servicios básicos y alimentos. Aunque la mayoría de quienes cruzaron a finales de julio son de Marruecos, personas procedentes de Sudán, Mali y Yemen, países devastados por la guerra, también realizaron el cruce.
La agencia de la ONU para los refugiados instó al gobierno español a iniciar la tramitación de sus solicitudes de asilo lo antes posible, tras estimar que unos 1.200 migrantes en Ceuta podrían ser elegibles para protección internacional, según Paula Barrachina, portavoz de la agencia en España.
El gobierno español dice que ya trabaja para alojar a los migrantes que quedan en la ciudad y devolver una sensación de normalidad a Ceuta. El jueves, la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, Elma Saiz, indicó que el gobierno había conseguido espacio para alojar a 1.800 migrantes en un estacionamiento y en una instalación militar que a veces se utiliza para actos religiosos.
Aun así, un fotógrafo de Associated Press vio a migrantes deambulando por las calles el jueves. En otros lugares, cientos de mujeres y menores se refugiaban en centros improvisados gestionados por residentes locales.
Khadija Rifai, una mujer marroquí de 20 años, reconoció que algunos migrantes recibían ayuda, pero dijo no saber qué planeaba hacer España con adultos como ella.
“Ayudan a los menores y a los jóvenes, pero no han encontrado ninguna solución para nosotros”, señaló Rifai el miércoles.
Contó que su vida en Marruecos era “normal”, pero que a finales de julio ella y su esposo nadaron hasta el territorio español en busca de mejores oportunidades y atención médica. El esposo fue devuelto a Marruecos, pero ella se escondió de las autoridades y se quedó en Ceuta. Ahora espera reunirse con él y, con el tiempo, trasladarse a la España peninsular, donde quiere tener hijos.
“Aunque sufrimos aquí en Ceuta, esperamos que cuando lleguemos a la península la vida sea buena y tengamos una casa, un coche y todo lo que soñamos”, manifestó.
Crece el descontento en Ceuta
El alcalde de Ceuta, Juan Jesús Vivas, acusó al gobierno nacional de no hacer lo suficiente para controlar la situación. El jueves, la policía española escoltó a varios cientos de migrantes, la mayoría hombres, desde la playa a través de las calles de la ciudad hasta un refugio.
Posteriormente, Vivas, miembro del centroderechista Partido Popular, afirmó que la decisión del gobierno de trasladar a los migrantes de la playa a otros lugares de la ciudad “no es tener voluntad de arreglar el problema”.
El Ministerio de Migraciones de España señaló que el gobierno ha asignado 6,5 millones de euros (7,6 millones de dólares) en fondos de emergencia para ayudar a la ciudad a hacer frente a las nuevas llegadas. En declaraciones pronunciadas en Ceuta esta semana, la ministra Saiz elogió el trabajo de las organizaciones locales en el enclave y mencionó que, desde el 3 de agosto, se habían distribuido 4.000 comidas cada día a los migrantes.
Un portavoz del ministerio dijo que el gobierno español debe tramitar cada caso de manera individual. Antes de que eso pueda ocurrir, la policía debe identificar a quienes entraron en la ciudad de forma ilegal, verificar la nacionalidad y los antecedentes de cada migrante, determinar quién califica para protección internacional y establecer quién debe irse, ya sea de manera voluntaria o por la fuerza, explicó.
Los migrantes esperan un camino a seguir
Los migrantes en Ceuta dicen que están dispuestos a aguantar la incertidumbre. Días antes, cientos de ellos se habían reunido en protesta en una playa de Ceuta, llevando pancartas con la palabra “Asilo” junto a banderas españolas.
Mohamed Yaqoub, de 18 años, un migrante de Chad, dijo que, a finales de julio, se escondió durante días en el bosque después de que varios soldados españoles lo persiguieran. Logró quedarse y desea algún día continuar sus estudios en Francia.
Llegar allí no será fácil. Los viajeros que salen de Ceuta y Melilla, el otro territorio español en el norte de África, están sujetos a controles de salida en puertos y aeropuertos, un obstáculo para los migrantes que entran en los territorios de forma ilegal y esperan llegar al continente europeo.
“Les pedimos que nos permitan entrar y nos den los papeles y documentos necesarios”, le dijo Yaqoub a un fotógrafo de AP en una nota de celular. “Lo más importante para nosotros es conseguir los papeles”.
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Naishadham informó desde Madrid.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




