CEUTA, España (AP) — La ciudad de Ceuta, una diminuta porción de territorio español encaramada en la costa del norte de África, normalmente celebra su fiesta oficial el 2 de septiembre por su cuenta, ignorada por la península.
Este año es la excepción, después de que Ceuta se convirtiera en el epicentro de la peor crisis fronteriza de España que se recuerde.
Lo que habría sido el día anual de celebración de la ciudad queda, en cambio, eclipsado por una crisis humanitaria que genera tensiones en el pequeño enclave, en la península y se extiende incluso a otros países.
En lugar de los festejos, una protesta es el acto principal en Ceuta. También se prevén manifestaciones en ciudades de toda España, cuyo presidente del gobierno ha alegado —sin presentar ninguna prueba al público— que otros países difundieron desinformación para provocar la crisis.
Una avalancha en la frontera y sus consecuencias
El mes pasado, unas 72.000 personas irrumpieron en el pequeño territorio español vecino de Marruecos, y al menos 90 murieron en el intento de llegar a Europa.
La mayoría de los migrantes regresó rápidamente o fue conducida de vuelta al otro lado de la frontera, pero unas 5.000 personas, entre ellas 1.200 menores, siguen en el enclave varias semanas después, según el gobierno nacional. También persisten preguntas difíciles sobre qué causó el cruce masivo que, según el gobierno, se vio alimentado por una campaña en línea en redes sociales.
La llegada repentina de decenas de miles de migrantes a Ceuta, que tiene una población de unas 84.000 personas, supuso una enorme presión sobre los recursos y enfureció a muchos residentes. Las autoridades locales afirmaron que el gobierno central de España ignoró señales de advertencia antes de que se vulnerara la frontera.
“Lo que nos ha pasado no es una crisis migratoria”, manifestó el líder regional de Ceuta, Juan Jesús Vivas, el miércoles durante un acto institucional para conmemorar la festividad. “Lo que nos ha pasado es que ha sido vulnerada la integridad territorial de España”.
Vivas es miembro del principal partido conservador de España, el Partido Popular. El PP y el partido de extrema derecha Vox se han aferrado a la crisis de Ceuta y la han convertido en el eje de una batalla política para desalojar del poder al gobierno de izquierda del presidente Pedro Sánchez en Madrid.
Convocan protestas contra el gobierno
El organizador de las protestas del miércoles, programadas para las 8 de la noche en Madrid y en más de 200 localidades, es la oficialmente apartidista Federación Española de Municipios y Provincias. Pero las protestas son promovidas por el PP y Vox, que se opone firmemente a la migración irregular.
El ministro de Política Territorial de España, Ángel Víctor Torres, declaró a Radio Nacional de España el miércoles que las protestas tenían motivaciones políticas.
“Esto no es para defender a la ciudad de Ceuta ni a los ceutíes, esto es para ir en contra del gobierno de España”, sostuvo.
El gobierno de España rechazó las críticas de que ha dejado atrás a Ceuta. Esta semana, asignó 309 millones de euros (357 millones de dólares) para apoyar a los servicios sociales de Ceuta, con especial atención al alojamiento de migrantes, su economía y la seguridad.
Madrid defiende a Rabat, pero alega maniobras rusas e israelíes
Muchas personas en España se preguntan si el gobierno de Marruecos podría haber hecho más para evitar la irrupción en la frontera.
Sánchez, sin embargo, ha defendido repetidamente a las autoridades marroquíes, al afirmar que actuaron con rapidez para colaborar en el retorno de la mayoría de los migrantes.
“No hay ninguna información que alumbre alguna duda sobre la participación de Marruecos en lo sucedido en Ceuta”, dijo Sánchez a la radio Cadena Ser el lunes.
Sánchez, un socialista que afronta elecciones el próximo año, señaló que una mala interpretación de una sentencia del Tribunal Supremo y la desinformación difundida en redes sociales animaron a la gente a precipitarse hacia la frontera.
El mandatario también acusó a cuentas en redes sociales vinculadas con Rusia e Israel y a grupos de derecha de aprovecharse y amplificar la crisis en Ceuta del 30 y 31 de julio después de que ocurriera.
El gobierno israelí y el ruso han rechazado esa afirmación.
“Sin hechos, sin materiales respaldados por números, fechas, nombres, simplemente no hay nada qué discutir”, declaró a los periodistas la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, Maria Zakharova.
El gobierno de Sánchez no aportó ejemplos de campañas de desinformación rusas o israelíes; en su lugar, citó informes internos de su Ministerio de Asuntos Exteriores y del servicio diplomático de la Comisión Europea.
La vida en Ceuta aún no vuelve a la normalidad
Muchos migrantes, entre ellos, menores no acompañados, siguen durmiendo en las calles y acampando en una playa pese a los esfuerzos de las autoridades por alojar, registrar y deportar a Marruecos a quienes cumplen los requisitos.
“Estamos sufriendo y queremos llegar a Europa o encontrar una solución ahora mismo. Aquí, todos dormimos en la playa y lo pasamos muy mal”, dijo a The Associated Press el marroquí Nebil Tazi. “Llevamos un mes esperando, esperando una solución aquí, pero no la hay”.
Vivas, el principal responsable de Ceuta, afirmó que el foco debería estar en devolver a la ciudad autónoma a la “normalidad”, y prometió seguir buscando la “verdad” detrás de la crisis.
Instó al gobierno central de España a reforzar y fortalecer la frontera con Marruecos en lugar de depender de la cooperación con el país vecino.
“Si no lo hacemos así, siempre habrá alguien que tenga la tentación de utilizar la presión migratoria como herramienta para servir a fines políticos”, advirtió Vivas.
En un mensaje de video grabado y publicado el miércoles, Sánchez afirmó que su gobierno aportaba todos los recursos para que los habitantes de Ceuta pudieran volver a la tranquilidad.
La festividad de Ceuta conmemora el 2 de septiembre de 1415, cuando el primer gobernador portugués desembarcó unas semanas después de que soldados portugueses se apoderaran del territorio. Luego pasó a manos españolas en 1580.
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Joseph Wilson informó y Renata Brito contribuyó a este reportaje, ambos desde Barcelona.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




