WASHINGTON (AP) — La administración del presidente Donald Trump mantuvo conversaciones secretas con Irán sobre la deportación de iraníes incluso mientras la guerra allí se prolongaba, según muestran documentos judiciales obtenidos por The Associated Press.
Los documentos, hechos públicos el jueves, muestran que la administración republicana dijo tan recientemente como a mediados de octubre que tenía planes para deportar a los iraníes a través de un tercer país no identificado, aunque no estaba claro cuándo pretendía hacerlo. La jueza del caso ordenó al gobierno avisarle con 24 horas de antelación sobre cualquier plan finalizado para deportar a iraníes a Irán o a cualquier otro país, y un aviso por escrito con cinco días de antelación antes de que se lleve a cabo cualquier deportación de ese tipo.
“Estamos en guerra con un país sobre el cual el presidente de Estados Unidos ha dicho, tan recientemente como hace dos o tres días, si no ayer, que es esencialmente un territorio sin ley... Un país que es enemigo de Estados Unidos, según el presidente actual. Un país que, según nuestro presidente, asesinó a decenas de miles de manifestantes”, declaró la jueza Ana Reyes según la transcripción del 15 de octubre.
“Y lo que usted me está diciendo es que Estados Unidos va a enviar a personas de regreso a esa región, enfrentándose a lo que usted y yo y cualquiera que mirara esto sabría que sería, como mínimo, una grave amenaza de muerte segura”.
“Sí, su señoría”, respondió el abogado del Departamento de Justicia Dimitar Georgiev-Remmel. “El gobierno está ejecutando órdenes legales de expulsión”.
Georgiev-Remmel indicó al tribunal que no había una fecha específica para ninguna expulsión. Un grupo legal que representa a iraníes retenidos por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas indicó que una docena de detenidos iraníes fueron notificados durante la última semana que serían deportados a Irán. El grupo legal, el Iranian American Legal Defense Fund, presentó la demanda bajo la cual se divulgó la transcripción.
Los documentos muestran que la administración mantuvo contactos con funcionarios iraníes durante la guerra en relación con las expulsiones, específicamente para presentar documentos de viaje y determinar “posibles vías para la expulsión”.
Ni el Departamento de Seguridad Nacional ni el Departamento de Estado han respondido a solicitudes de comentarios.
Demanda contra planes de deportar a solicitantes de asilo
El hecho surgió de una demanda según la cual las agencias migratorias de la administración Trump han estado compartiendo información confidencial sobre solicitantes de asilo iraníes con el gobierno iraní, lo que viola las normas nacionales de inmigración y pone en peligro a innumerables iraníes, sostienen los escritos judiciales.
El Iranian American Legal Defense Fund informó el jueves que al menos 12 detenidos iraníes han sido contactados por la Sección de Intereses de Irán, una oficina de la embajada de Pakistán en Washington que gestiona asuntos consulares en nombre de Irán, y han sido notificados sobre un próximo vuelo de deportación a Irán a través de Pakistán. El grupo no indicó cuándo ocurriría la deportación.
Uno de esos detenidos intentó suicidarse una vez que supo que podría ser devuelto a Irán, según Yasmine Chubin, directora ejecutiva de la organización. Fue una de dos personas que posteriormente fueron trasladadas desde otro estado a un centro de detención en Texas, adonde a menudo se reubica a los detenidos inmediatamente antes de una expulsión.
Ninguno de los detenidos que han sido contactados ha recibido información por escrito de las autoridades migratorias, señaló el grupo legal.
Activistas en el extranjero han manifestado preocupación por los deportados que regresan a Irán, cuya teocracia ha estado reprimiendo a intelectuales y donde el gobierno reprime enérgicamente cualquier disidencia.
La demanda describe una campaña coordinada entre los gobiernos de Estados Unidos e Irán para identificar a iraníes bajo custodia del ICE y presionarlos para que regresen a Irán, a pesar de décadas de hostilidad diplomática entre ambos gobiernos. El Departamento de Seguridad Nacional ha negado que esté compartiendo con el gobierno iraní los registros de solicitudes de asilo.
Cientos de correos electrónicos intercambiados entre funcionarios de inmigración de Estados Unidos expusieron cómo ambos países trabajaron juntos para organizar el traslado de más de 100 iraníes de regreso a Irán en tres vuelos de inmigración en septiembre y diciembre de 2025 y en enero de 2026.
Las deportaciones de iraníes han sido históricamente raras
Durante la audiencia del 15 de octubre, Reyes advirtió a los abogados del gobierno que iniciaría procedimientos por desacato si la administración violaba su orden de dar al tribunal aviso previo de cualquier vuelo de deportación.
“Estamos hablando de enviar a personas bajo nuestro cuidado y custodia a un país que hemos bombardeado y que quizá sigamos bombardeando, y que es un enemigo declarado de este país”, expresó Reyes.
En un escrito judicial presentado el miércoles, el Departamento de Justicia dijo que la orden de la jueza, en la práctica, funcionaba como una orden judicial contra el gobierno “dada la posibilidad de sanciones y de un desacato pendiendo sobre nuestras cabezas”.
Las deportaciones de iraníes a su país de origen son históricamente raras, debido a la falta de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán y a la posible persecución que podrían enfrentar allí.
Pero bajo la administración Trump, que está llevando a cabo una amplia ofensiva migratoria, el ICE ha presionado agresivamente para deportar a personas incluso de países que por lo general se han mostrado reacios a recibirlas de vuelta o con los que Estados Unidos ha tenido relaciones diplomáticas frías o inexistentes.
A veces eso ha significado enviar a las personas de regreso a su país de origen, pero también ha implicado deportarlas a otros países con los que no tienen ninguna conexión.
La administración Trump ha deportado a personas, incluidos iraníes, a países distintos del suyo en un intento de sortear obstáculos diplomáticos con gobiernos que no aceptan el retorno de sus ciudadanos. Durante el segundo mandato de Trump, países como El Salvador, Costa Rica y Panamá han aceptado a personas deportadas desde Estados Unidos que no son ciudadanos suyos.
Una mujer iraní estuvo entre dos docenas de migrantes que Estados Unidos deportó a la República Centroafricana en junio.
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Riddle reportó desde Los Ángeles.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




