LA PAZ, Bolivia (AP) — Decenas de comunidades rurales del altiplano boliviano ya sufren sequías y en algunos casos granizadas por efecto del fenómeno climático El Niño que este año se anticipa como el más intenso en siete décadas y cuyos efectos comenzarán a sentirse con rigor entre noviembre y marzo, informaron las autoridades.
Más de 1.200 comunidades rurales del occidente de Bolivia han sido afectadas en sus cultivos y ganado y sus municipios fueron declarados en emergencia para movilizar ayuda estatal debido a la escasez de lluvias, según un informe del Viceministerio de Defensa Civil.
Un 17% de los municipios en el occidente pasan por sequías que han secado lagunas, con miles de cabezas de ganado muertas y unas 71.000 familias afectadas en seis de los nueve departamentos, dijo el viceministro Roberto Dagner Rivero.
El altiplano, una extensa meseta por encima de los 2.500 metros de altitud encerrada por la cordillera de los Andes que abarca un 28% del territorio de Bolivia y concentra un 40% de su población con seis de las 10 mayores ciudades, es el más expuesto a los rigores climáticos, según expertos.
En La Paz una veintena de comunidades rurales han sido declaradas en emergencia y pasan por sequías a las que se han sumado granizadas que dañaron la producción agrícola, dijo por su parte el director de Riesgos de la Gobernabilidad de La Paz, José Clavijo.
En la región central de Cochabamba autoridades regionales reportaron la muerte de decenas de cabezas de ganado tras secarse los pozos de agua debido a la escasez de lluvias. Las autoridades locales han comenzado a movilizar ayuda.
En la sureña ciudad de Potosí algunos barrios altos enfrentan racionamientos de agua ante los bajos caudales de las represas.
Según el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología el mayor impacto de El Niño se sentirá a fin de año con mayores incrementos en las temperaturas, sequías en el altiplano y valles del occidente y torrenciales lluvias y crecidas de ríos en el oriente.
El fenómeno El Niño es un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico que podría ser más intenso desde 1951 y es probable que conlleve temperaturas superiores a la media en gran parte del planeta y altere las pautas de precipitación, incrementando el riesgo de sequías e inundaciones en diversas regiones, advirtió la ONU a principios de octubre.




