BERLÍN (AP) — El canciller alemán Friedrich Merz redobló el lunes su apuesta por sacar adelante reformas impopulares en la mayor economía de Europa luego que un partido de ultraderecha se apuntara una victoria aplastante en unas elecciones regionales, con muy buenas posibilidades de formar el primer gobierno estatal de extrema derecha desde la era nazi.
Merz afirmó que su Unión Demócrata Cristiana (CDU), de centroderecha, estaba “profundamente conmocionada” por lo que calificó como “la derrota electoral más grave que la CDU ha sufrido en años, en décadas”. No obstante, indicó que está decidido a seguir al mando y manifestó que “rendirse no es una opción para mí”.
Alternativa para Alemania (AfD), que se opone a la migración y es favorable a Rusia, se quedó muy cerca de obtener la mayoría en la votación del domingo en Sajonia-Anhalt, un pequeño estado del este que cobró una relevancia desproporcionada cuando AfD aspiraba al poder allí. Su rama regional es una de varias consideradas un grupo de ultraderecha probado por la agencia de inteligencia interior de Alemania.
Merz dice que Alemania se mantendrá fiel a sus valores y a su postura frente a Rusia
La victoria de AfD es una gran distracción para Alemania y para Merz en un momento en que Europa afronta varios desafíos, entre ellos la agresión incesante de Rusia hacia Ucrania, una presunta campaña de sabotaje dirigida contra países de la OTAN y unas difíciles relaciones con el presidente estadounidense Donald Trump.
Merz señaló que quería asegurar a los aliados de Alemania que “nuestras instituciones son resilientes y estables” y que el país se mantendrá fiel a sus valores y a su Constitución tras el triunfo de AfD.
“Sabemos que Alemania tiene una responsabilidad especial por su historia”, señaló.
Prometió que no se moverá “ni un milímetro de mi convicción fundamental de que ahora debemos defender nuestra libertad frente a Rusia”. Alemania es uno de los mayores apoyos de Ucrania en su guerra contra Rusia.
Debido al pasado nazi de Alemania, los movimientos de extrema derecha siempre han estado sometidos a un fuerte escrutinio. Otros grandes partidos se han negado a cooperar con AfD en el llamado “cortafuegos”. A diferencia de muchos países de Europa, la Alemania moderna aún no ha tenido un partido de extrema derecha o populista de derechas al frente de un gobierno nacional, estatal o de una ciudad grande.
Determinación de continuar reformas sigue “intacta”
Merz prometió debilitar al AfD antes de llegar al poder el año pasado, pero en cambio ha visto aumentar el apoyo al partido.
La coalición gobernante de su bloque Unión y los socialdemócratas de centroizquierda se ha ganado fama de pelearse y se ha vuelto profundamente impopular, al igual que el propio Merz. El gobierno ha tenido dificultades para convencer a los votantes de que puede poner en marcha la economía crónicamente lenta del país mediante reformas potencialmente dolorosas, incluidas las del sistema de pensiones.
Pero Merz insistió el lunes en que “necesitamos reformas fundamentales en Alemania”. Dijo que se trata de “nada menos que el futuro de nuestro país y las oportunidades de nuestros hijos y nietos, y no debemos malgastarlas. Por eso mi determinación de continuar el rumbo de las reformas permanece intacta”.
Reconoció la necesidad de “justificarlas, no sólo racionalmente sino también emocionalmente”.
Alemania afronta otras dos elecciones regionales el 20 de septiembre —en Berlín y en otro estado del este, Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde AfD también es fuerte.
AfD busca camino hacia el poder en Sajonia-Anhalt
En un momento en que Merz sigue haciendo frente a la resistencia a las reformas, AfD —cuyo triunfo fue celebrado por partidos de ultraderecha de toda Europa— afronta maniobras potencialmente complicadas para llevar al poder a su candidato a gobernador en Sajonia-Anhalt, Ulrich Siegmund.
Siegmund había presionado para lograr una mayoría absoluta en el Parlamento estatal que permita a AfD sortear el rechazo de los partidos tradicionales. Tras la votación, dio a entender que AfD aún no está dispuesta a hacer concesiones, al insistir en que “no queremos convertirnos en los partidos que fueron castigados” por incumplir promesas preelectorales. También rechazó la idea de un gobierno en minoría.
Pero sostuvo que tiene “un mandato muy claro para formar el gobierno”, y que su partido se pondrá en contacto con otros grupos del Parlamento e incluso con legisladores individuales.
“Nuestro objetivo ahora es construir precisamente esta mayoría estable en los próximos días y semanas”, declaró.
A AfD le faltan tres escaños para la mayoría. Podría acercarse al partido de izquierda dura BSW, que obtuvo cinco escaños. Ambos comparten una línea favorable a Rusia y se oponen a la inmigración, pero discrepan en otros asuntos.
BSW ha criticado el “cortafuegos” contra AfD y volvió a indicar el lunes que podría permitir que Siegmund se convierta en gobernador absteniéndose en una posible tercera ronda de votación para elegir a un nuevo gobernador en el Parlamento estatal, en la que basta una mayoría simple.
También es posible que legisladores recién elegidos de otros partidos se pasen a AfD, que sólo necesita tres para romper filas.
Formar un gobierno excluyendo a AfD sólo será posible si todos los demás partidos del Parlamento trabajan juntos. Sin embargo, una alianza de cualquier tipo entre esos partidos es improbable y será propensa a la inestabilidad.
Júbilo de Musk y de populistas de derechas
El multimillonario Elon Musk felicitó al partido por su victoria electoral con un “¡Bien hecho!” en su plataforma en línea X. Siegmund le agradeció de inmediato su apoyo.
Trump publicó una captura de pantalla de la proyección electoral en su plataforma Truth Social sin ningún comentario.
El enviado presidencial ruso Kirill Dmitriev describió en X el resultado de las elecciones como una “victoria histórica para el pragmático AfD que pondrá la migración bajo control”. Dmitriev también afirmó que “AfD restaurará a Alemania y a Europa liderando el enfoque de sentido común que los políticos de la Unión Europea, favorables a los migrantes y belicistas, de pensamiento tipo (el presidente Joe) Biden, intentaron erradicar”.
Los líderes de partidos populistas de derechas en España y Portugal también felicitaron a AfD.
El primer ministro polaco fue crítico. Donald Tusk escribió en X: “En Polonia, sólo los idiotas o los traidores podrían alegrarse del triunfo de AfD en Alemania”.
El ministro de Relaciones Exteriores francés Jean-Noel Barrot, cuyo país afronta el próximo año unas elecciones presidenciales en que la ultraderecha es una de las principales aspirantes, dijo que “la plataforma de AfD es una traición al espíritu europeo” y que “nuestra primera responsabilidad es resistir la normalización de las ideas de extrema derecha”.
Entre los votantes que no respaldaron a AfD, la reacción fue de profunda consternación. Horst Walter Boerner, un hombre de 86 años de Magdeburgo nacido durante la Segunda Guerra Mundial, expresó su conmoción.
“Es terrible para nosotros”, comentó, agregando que la elección estuvo “impulsada por el miedo”. Señaló que la victoria de AfD era previsible por las multitudes que atrajo durante la campaña, pero sostuvo que “esto nunca debió ocurrir”.
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Los periodistas de The Associated Press Claudia Ciobanu en Varsovia, Polonia, y Kerstin Sopke en Magdeburgo, Alemania, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





