NAIROBI, Kenia (AP) — Fuerzas federales etíopes retomaron el aeropuerto de Mekelle, la capital de la región norteña de Tigray, luego que la toma rebelde de las instalaciones llevó a la suspensión de los vuelos comerciales, según personas en la ciudad que hablaron con The Associated Press el sábado.
No quedó claro cuándo las fuerzas federales recuperaron el Aeropuerto Alula Aba Nega. Quienes proporcionaron la información declinaron ser identificados por temor a represalias, en medio de la incertidumbre sobre quién controlaba la ciudad.
Las graves interrupciones de internet y telefonía celular han dificultado recopilar y verificar información desde Tigray. Los detalles de cómo el aeropuerto cambió de manos, incluido si hubo combates allí, seguían sin estar claros.
“El ejército tiene el control total del aeropuerto. Eso sí lo puedo confirmar”, dijo un general etíope bajo condición de anonimato.
Ni el gobierno etíope ni el Frente de Liberación del Pueblo de Tigray (FLPT) habían emitido una declaración oficial sobre la supuesta captura del aeropuerto. No estaba claro quién controlaba la propia Mekelle. Un colaborador de AP en la ciudad indicó que los residentes temían saqueos en medio de la incertidumbre.
“Muchos informes indican que el gobierno y fuerzas aliadas han comenzado a controlar la capital de Tigray”, declaró Jalale Getachew Birru, analista de Etiopía para ACLED, un grupo internacional de análisis de conflictos.
AP no pudo verificar de manera independiente esos informes.
El FLPT tomó el aeropuerto el 23 de septiembre, lo que llevó a Ethiopian Airlines a suspender los vuelos a Mekelle y a las ciudades tigrayanas de Axum y Shire. La Unión Africana pidió contención y advirtió que el recrudecimiento de las tensiones amenazaba el acuerdo de paz firmado en 2022.
Las tropas federales combaten junto con fuerzas tigrayanas aliadas contra el FLPT. AP informó previamente que la Fuerza de Paz de Tigray, una facción disidente de los rebeldes tigrayanos, operaba junto a las fuerzas federales en la vecina región de Afar.
Los hechos ocurren tras un marcado deterioro de las relaciones entre Etiopía y la vecina Eritrea. Etiopía ordenó el jueves la salida de 10 diplomáticos eritreos y anunció el cierre de su embajada en Eritrea. Eritrea afirmó que rompería relaciones diplomáticas.
Las autoridades etíopes han acusado a Eritrea de apoyar al FLPT, una acusación que Eritrea ha negado.
El gobierno del primer ministro Abiy Ahmed, si toma el control de Mekelle, probablemente dejará la seguridad regional en manos de la Fuerza de Paz de Tigray, que comprende a exmiembros de las Fuerzas de Defensa de Tigray, indicó Birru.
Abiy no ha podido someter a los rebeldes de Tigray en los últimos meses, y el líder del FLPT Debretsion Gebremichael incluso lo ha desafiado abiertamente. Los combates reanudados han hecho añicos un acuerdo de paz de 2022 que puso fin a una devastadora guerra de dos años entre las tropas federales, respaldadas por Eritrea y milicias aliadas, y el FLPT.
“Este es un giro extraordinario y en gran medida inesperado en una guerra cuya dirección se veía muy diferente hace apenas unos días”, apuntó Getachew Temare, un abogado independiente y defensor de derechos humanos que es de Etiopía, sobre la posible caída de Mekelle en un análisis publicado en X. “Pero la pregunta más trascendental no es si Mekelle cae. Es lo que esta caída significa políticamente”.
Dijo que la aparición de la Fuerza de Paz de Tigray hace que el conflicto actual sea diferente del anterior. Cuando Mekelle cayó ante las fuerzas federales en noviembre de 2020, el FLPT “conservó algo mucho más importante. Una base política y social sustancial para la resistencia armada permaneció intacta. En cuestión de meses, las fuerzas tigrayanas regresaron a Mekelle y el equilibrio militar se revirtió de manera dramática”.
Los combates han traído nuevas penurias a civiles que aún se recuperan de la guerra anterior de 2020-2022. Residentes de Mekelle relataron a AP a inicios de esta semana que las comunicaciones, los servicios bancarios y otros servicios esenciales se habían visto interrumpidos.
En septiembre, residentes describieron temores de un nuevo aislamiento tras la suspensión de los vuelos. También informaron que las carreteras que conectan Tigray y Afar habían sido cerradas al tránsito civil, aunque AP no pudo verificar de manera independiente esos cierres.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





