PARÍS (AP) — Decenas de estudiantes arrastraron contenedores de basura hasta colocarlos delante de una escuela secundaria en el noreste de París a primera hora del jueves, levantando nuevas barricadas antes de que la policía interviniera con gas lacrimógeno, mientras las protestas que se repiten en toda Francia dan pocas señales de terminar.
El liceo Helene Boucher ha sido un foco de enfrentamientos en la capital francesa y es una de las cientos de escuelas afectadas por las protestas el jueves.
A lo largo del día hay previstas al menos una docena de manifestaciones en apoyo al movimiento de estudiantes de secundaria en distintos puntos de Francia.
La policía antidisturbios se situó en calles adyacentes mientras los estudiantes se congregaban en el centro. Muchos de los jóvenes llevaban mascarillas quirúrgicas o sudaderas con capucha, aparentemente por temor a ser reconocidos.
Las autoridades han realizado más de 6.600 detenciones desde finales de septiembre, cuando los estudiantes —la mayoría menores de 18 años— comenzaron a protestar para exigir más fondos para la educación pública, según el Ministerio del Interior. Educación, por su parte, indicó que 375 escuelas estaban cerradas total o parcialmente el jueves.
Aumenta la presión sobre un gobierno acorralado
Aunque el número de centros cerrados era menor que el martes, la presión sobre el gobierno del presidente saliente, Emmanuel Macron, va en aumento.
Las protestas contra la falta de financiamiento de las escuelas —muchas de las cuales lidian con instalaciones deterioradas y personal insuficiente— han atraído a alborotadores que no comparten los objetivos del movimiento, así como a sindicatos y grupos políticos.
En un mensaje televisado, el primer ministro, Sebastien Lecornu, lamentó la “violencia, las agresiones a estudiantes y personal, los policías y gendarmes heridos, las escuelas incendiadas o vandalizadas y las miles de horas de clases perdidas, sin mencionar amenazas e insultos”.
Arremetió contra los “líderes políticos que usan esta ira para librar sus batallas electorales”. Francia acudirá a las urnas para una elección presidencial en abril.
“No podemos jugar con la seguridad de la juventud de Francia”, afirmó Lecornu.
Emma Khelil, una universitaria de 18 años, acudió a la escuela secundaria en la que estudió para ofrecer apoyo a quienes estaban en las barricadas. Según dijo a The Associated Press, le preocupa mucho la violencia policial.
“Estamos aquí para defender nuestros derechos, no para perder un ojo o una mano”, manifestó Khelil. También señaló que había notado problemas de aislamiento y filtraciones de agua en el edificio e incluso había llegado a ver ratas en ocasiones. Otros estudiantes confirmaron el avistamiento de roedores.
Los esfuerzos de Lecornu por calmar la situación no la convencieron.
“No creo que el movimiento vaya a perder impulso. Mientras las cosas no cambien, vamos a ver que el movimiento se fortalece y, posiblemente, se produzca una convergencia de luchas, especialmente con la próxima elección presidencial acercándose”, señaló.
No mucho después de que hablara, la policía rodeó una plaza cercana. La multitud se agolpó y se lanzó gas lacrimógeno.
El movimiento de protesta cruza fronteras
El impacto de las protestas en Francia también se siente al norte de la frontera, en Bélgica.
El alcalde de Lieja, Willy Demeyer, prohibió las concentraciones públicas hasta la medianoche del 16 de octubre, ante lo que describió como el “riesgo real, serio e inminente” de nuevos enfrentamientos y vandalismo que las autoridades esperaban en los próximos días.
La policía de la ciudad dijo que utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno el miércoles para controlar a varios cientos de manifestantes. Las autoridades enviaron mensajes de texto de emergencia advirtiendo a los comerciantes que cerraran sus locales debido a los disturbios.
Casi 90 personas fueron detenidas y varios policías resultaron heridos. Se enviaron refuerzos policiales desde la capital, Bruselas, y desde Amberes, y llegarán más. En Mons y Charleroi se registraron manifestaciones más pequeñas.
En una publicación en redes sociales, el ministro belga del Interior, Bernard Quintin, afirmó que los “responsables tendrán que responder por sus actos ante los tribunales”.
Las protestas en Bélgica, organizadas a través de grupos de chat en redes sociales, incluyen exigencias de más docentes y clases más pequeñas, así como quejas sobre la reforma educativa, pero también es probable que estén inspiradas por los acontecimientos en Francia.
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Cook informó desde Bruselas. La periodista de AP Masha Macpherson en París contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





