EL CAIRO, Egipto (AP) — Los palestinos se enfrentan a precios inflados en comestibles y baterías. Los hospitales han recurrido a contrabandistas para conseguir medicamentos y equipos sanitarios. Y se acusa a soldados israelíes y a otros intermediarios de embolsarse millones de dólares, mientras el contrabando de mercancías restringidas por Israel en la Franja de Gaza se ha disparado, según una investigación de The Associated Press basada en documentos judiciales y entrevistas con comerciantes, camioneros y funcionarios.
Los cigarrillos y el tabaco —cuya entrada en Gaza está prohibida desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás en octubre de 2023— generan los mayores beneficios a contrabandistas y comerciantes, según funcionarios y residentes. Pero en el pequeño territorio costero se introduce ilegalmente de todo, desde iPhone y paneles solares hasta combustible y anestésicos. Israel restringe las cantidades de algunos bienes y prohíbe otros por completo. Define muchos como de “doble uso” —incluidos el concreto, las piezas de vehículos y las máquinas de rayos X— alegando que podrían ser reutilizados por insurgentes de Hamás con fines militares.
Para trazar un panorama del comercio ilícito, The Associated Press analizó documentos de tribunales israelíes y habló con cinco grandes comerciantes que importan bienes de contrabando, tres que los venden y dos camioneros —todos bajo condición de anonimato debido a su participación en el negocio ilegal del contrabando y por preocupaciones por su seguridad en Gaza. La AP también entrevistó a cuatro funcionarios palestinos —dos de ellos bajo condición de anonimato por temor a represalias de Israel, Hamás o comerciantes—; a dos funcionarios de Naciones Unidas —bajo condición de anonimato por temor a perder sus empleos—, y a una docena de residentes palestinos, que contaron cómo consiguen artículos cotidianos y de sus costos disparados.
La AP constató una carrera desde todos los frentes para sacar provecho de las estrictas restricciones impuestas por Israel a la Franja y a sus 2 millones de habitantes, la mayoría de los cuales han sido desplazados por la guerra. Las redes de contrabando —que prosperan desde hace mucho, eludiendo dos décadas de bloqueo israelí y construyendo una red de empresarios y colaboradores— obtienen millones de dólares. Los sobornos llegan a tropas israelíes, conductores, trabajadores de almacenes y otros a ambos lados de la frontera, según comerciantes y documentos judiciales.
“La ocupación no nos ha dejado otra opción. El contrabando se ha vuelto algo rutinario”, afirmó un comerciante, que señaló que algunos en el ejército israelí están dispuestos a ayudar —por un precio. “Nos beneficiamos nosotros, se benefician ellos y se beneficia la gente en Gaza porque abastecemos al mercado con productos, incluyendo comida”.
El ejército israelí indicó por correo electrónico que se toma el tema del contrabando “muy en serio y trabaja para impedirlo”. Añadió que cualquier caso de presunta participación de personal militar israelí se “examina y se gestiona conforme a la ley”. Pero las autoridades militares no respondieron a una lista de preguntas detalladas de la AP sobre el papel de los soldados o del gobierno de Gaza en el contrabando.
El gobierno gazatí, liderado por Hamás, también se lleva parte de los beneficios, según comerciantes y un funcionario palestino. Los comerciantes lo llaman “cobrar impuestos”, tanto sobre bienes de contrabando como sobre los que entran de forma legal.
Mohammad Barbakh, del Ministerio de Economía palestino en Gaza, explicó a la AP que el gobierno recibe hasta el 20% del precio de cualquier bien de contrabando si el comerciante lo declara ante las autoridades, y que el porcentaje aumenta al 80% si los artículos no se declaran y las autoridades los descubren. Pero sostuvo que las autoridades no se refieren a su parte como “impuestos” y que no han gravado los bienes que entran legalmente desde el inicio de la guerra.
Cómo llegan los bienes de contrabando a Gaza
Desde el inicio de la guerra, Israel ha controlado estrictamente la entrada de alimentos, ayuda y bienes a la Franja de Gaza, incluyendo un bloqueo total que impidió la entrada de ayuda durante casi tres meses el año pasado, empujando a partes del territorio a la hambruna. El flujo de bienes ha aumentado desde la entrada en vigor de un frágil acuerdo de alto el fuego en octubre, pero sigue estando muy por debajo de los niveles previos a la guerra.
Además de la ONU y otros grupos humanitarios que aportan suministros, Israel ha otorgado a 12 comerciantes de alto nivel en Gaza permisos para importar mercancías. El contenido de los envíos debe ser aprobado por las autoridades israelíes, un proceso que, según trabajadores humanitarios y comerciantes, puede ser largo y opaco, y que a veces termina en rechazo por motivos de “doble uso”.
El ejército clasifica como de “doble uso” una lista de unas 150 categorías generales de artículos, como el concreto, el asfalto, las tuberías de acero y las tablas de madera, según documentos proporcionados por el COGAT, el departamento militar encargado de coordinar la entrada de bienes a Gaza. En una declaración a la AP, la entidad señaló que ha permitido el ingreso de algunos artículos de “doble uso”, incluidos generadores y máquinas de rayos X, en casos específicos bajo estricta supervisión.
Algunos comerciantes de alto perfil recurren a redes de contrabando para satisfacer la demanda en la Franja, donde los pequeños comerciantes buscan vender mercancía ilegal.
Dos comerciantes y un camionero que forma parte del sindicato de Gaza dijeron a AP que, en ocasiones, organismos gubernamentales solicitan artículos específicos para seguir funcionando —combustible, repuestos para vehículos de defensa civil o generadores. Los hospitales también recurren a contrabandistas para obtener medicamentos y ciertos equipos.
Y los ancianos tribales piden bienes de contrabando para sus comunidades, incluidos medicamentos escasos, contó a la AP uno de ellos, que habló desde el anonimato por seguridad.
Dos comerciantes de alto rango y el asistente de un tercero dijeron a la AP que envían listas de los bienes de contrabando que quieren importar a “coordinadores”, o intermediarios israelíes y palestinos en Israel y Cisjordania. Estos coordinadores consiguen la mercancía y luego organizan una ruta de entrada a Gaza.
Los productos comerciales y la ayuda pasan en su mayoría por el cruce de Kerem Shalom, en el sur, donde se inspecciona cada camión. El ejército también tiene rutas de entrada y salida del sitiado enclave para sus vehículos. Los contrabandistas usan ambas vías, sobornando a soldados para facilitar el paso de camiones o para introducir mercancía en vehículos militares, según los comerciantes y documentos judiciales israelíes.
En ocasiones se usan los camiones de grupos humanitarios, aunque con menor frecuencia, de acuerdo con comerciantes y declaraciones del gobierno israelí.
El contrabando representa gran parte de la economía gazatí
El contrabando se ha vuelto vital para la economía de Gaza: es una fuente importante de ingresos, ya que la mayor parte de la población “ha perdido su medio de vida”, afirmó el líder tribal.
Varios de los principales comerciantes estimaron que el contrabando constituye más de la mitad de sus operaciones totales y puede aportar más del 70% de las ganancias.
Los pagos van a parar a muchos actores, incluidos conductores y trabajadores de almacenes en Israel y Gaza, contó uno de los empresarios. “Pagas en cada paso, además del precio de los bienes en sí”, manifestó.
Todos esos costos se trasladan a la población en Gaza. Los residentes dicen que una batería para un auto puede costar más de 2.300 dólares, frente a los 140 dólares de antes de la guerra. Los paneles solares se venden a 3,25 dólares por vatio, frente a los 16 centavos por vatio de antes.
“El contrabando floreció en la segunda mitad de 2024 cuando el mercado empezó a secarse”, comentó Mohamed Abu Taha, residente de Gaza y padre de un hijo, señalando que el pollo, la carne y otros alimentos básicos entraban de forma clandestina. “También se contrabandeó fórmula para bebés y comida para mascotas”.
Pero quizá ningún artículo tenga tanta demanda como los cigarrillos y el tabaco. El precio por paquete, dicen los residentes, ha llegado recientemente a los 140 dólares, y durante el bloqueo total israelí superó los 1.000.
“Podías encontrar a dos o tres hombres compartiendo un cigarrillo”, relató Abu Taha. Algunos recurren a fumar una hoja verde seca llamada molokhia. El COGAT no respondió a la pregunta de por qué está prohibido el tabaco.
Para los contrabandistas, los cigarrillos y los productos con nicotina son fáciles de ocultar y los beneficios potenciales son enormes. Se han escondido envíos de miles de paquetes en vehículos militares israelíes, camiones comerciales, cargamentos de ayuda e incluso piñas vaciadas, según comerciantes, documentos judiciales y declaraciones oficiales israelíes.
El gobierno de Hamás recauda dinero por contrabando, según fuentes
En los productos de contrabando, el gobierno de Gaza obtiene beneficios principalmente al quedarse con su porcentaje del precio, pero no participa directamente en el contrabando comercial ni supervisa el comercio, según comerciantes y Barbakh, el funcionario del ministerio de Economía.
Dos empresarios relevantes dijeron que las exigencias monetarias por parte del gobierno aumentaron desde el acuerdo de alto el fuego. Ambos contaron que fueron citados por autoridades de Hamás por bienes contrabandeados a Gaza durante el transcurso de la guerra. Se llegó a un acuerdo, y uno de los comerciantes dijo que pagó 3,5 millones de dólares; el otro, alrededor de 3,75 millones.
Dos altos cargos del gobierno de Hamás dijeron —bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a hablar con periodistas— que el dinero ayuda a financiar servicios sociales y a pagar los salarios de las decenas de miles de empleados del servicio civil y la fuerza policial en la Franja. Estimaron que, desde el alto el fuego, se habían recaudado hasta 100 millones de dólares con el contrabando.
Barbakh señaló que el gobierno no tiene cifras exactas sobre este tipo de productos “porque estas operaciones se realizan de manera clandestina, fuera de la supervisión de las autoridades pertinentes”.
En respuesta a preguntas de la AP, Ismail al-Thawabta, de la oficina de prensa del gobierno, indicó que esos fondos no van al ala militar de Hamás. Todos los recursos se destinan a prestar servicios a la población y a “mantener la continuidad de las instalaciones públicas bajo las circunstancias excepcionales en la Franja de Gaza”, sostuvo.
El gobierno destruye cualquier mercancía vencida que confisca, incluidos comestibles.
Pero los dos altos funcionarios —así como dos comerciantes y un camionero— dijeron a la AP que Hamás vende los cigarrillos confiscados. Al-Thawabta no respondió cuando se le preguntó sobre esa afirmación.
Funcionario acerca de coordinador: “Él es el jefe”
Los contrabandistas parecen ejercer una influencia enorme. En documentos judiciales, fiscales israelíes señalaron a un misterioso contrabandista conocido solo como Abu Bassel, de quien dijeron que tiene “numerosas conexiones dentro de la policía de Israel”.
En un caso descrito en los documentos, la policía israelí irrumpió en un almacén en un asentamiento judío en Cisjordania lleno de celulares y cigarrillos que los contrabandistas estaban cargando en camiones con destino a Gaza. De acuerdo con el documento, uno de ellos llamó a Abu Bassel y le pasó el teléfono a un agente, y tras una conversación, la policía canceló la redada y se retiró sin detener a nadie ni confiscar bienes.
Todos los que hablaron con la AP apuntaron que Abu Bassel es el mayor coordinador del mundo del contrabando. También afirmaron que no sabían nada sobre él: ni su nombre real, ni si era israelí o de los territorios palestinos, o cómo construyó su red.
“Él es el jefe”, manifestó un alto funcionario de la Cámara de Comercio de Gaza. “Nada puede entrar en Gaza sin su sello”.
Un comerciante de Gaza dijo que ha hablado por teléfono con Abu Bassel, pero no quiso proporcionarle el número a la AP. Indicó que esta figura en las sombras usa conexiones con el ejército y la inteligencia para resolver problemas con los envíos. “Muchas redadas policiales se han frustrado por su culpa”.
Los documentos judiciales israelíes tampoco ofrecen detalles sobre la identidad de Abu Bassel, pero señalan que utiliza como fachada a una organización de ayuda, Al-Mughtarib Al-Falastini. El grupo negó en una publicación de Facebook que estuviera involucrado en el contrabando.
Las acusaciones en Israel muestran parte del alcance del contrabando
Desde finales de 2025, las autoridades israelíes han desmantelado varias presuntas redes de contrabando, imputando a más de una docena de personas, incluyendo reservistas que operaban en Gaza. Pero los comerciantes y camioneros que hablaron con la AP sostienen que eso es apenas una fracción de los involucrados.
En uno de los principales casos, la fiscalía acusó a dos hermanos israelíes, Eliran y Avi Algarabli; a su socio comercial, Yaron Peretz, y a otro israelí de dirigir una red de contrabando desde Kiryat Gat, una ciudad del centro del país.
Según una serie de acusaciones contra ellos y otros, se les imputa haber sobornado a soldados reservistas en Gaza, entre ellos Bezalel Zini, hermano del jefe del Shin Bet, la poderosa agencia de seguridad interna de Israel.
Los documentos indican que Zini era comandante en una unidad de ingeniería militar. La red presuntamente pagó a Zini el equivalente a unos 120.000 dólares para contrabandear tres envíos que sumaban unos 6.000 paquetes de cigarrillos en su vehículo, según las acusaciones. Otros dos reservistas reclutados por la red realizaron cuatro viajes a Gaza en un solo día, transportando 20.000 paquetes de cigarrillos, cientos de iPhones y equipo médico, según las acusaciones.
Los documentos judiciales sostienen que en las redes de contrabando circulan millones de dólares. Los hermanos Algarabli ganaron unos 2,2 millones con una serie de operaciones de contrabando de octubre a diciembre, cuando fueron arrestados, según los documentos. Otros acusados en procesos distintos son señalados por obtener entre 1 y 3 millones de dólares.
Residentes de Gaza cuestionan por qué se prohíben artículos
Para los residentes de Gaza, pasar otro verano con recursos limitados se ha vuelto casi insoportable.
Ventiladores que antes costaban 100 dólares, ahora pueden llegar a 500.
“Cuando preguntamos a los comerciantes por qué no importan ventiladores, dicen que el ejército israelí se niega a permitir su entrada porque son de doble uso”, contó el residente Mohamed Abu Olwan.
Mohamed Abuel-Enein, un hombre desplazado de la ciudad sureña de Rafah, señaló que eso no es lógico.
“No entiendo el daño de permitir que los ventiladores pasen por los cruces”, manifestó.
“¿Qué harían con ellos? ¿Cohetes? No podemos vivir en estas tiendas. Durante el día usamos cartón para encender fuego, o les echamos agua a los niños por el calor”, agregó.
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Los periodistas de The Associated Press Wafaa Shurafa en Deir al-Balah, Gaza; Natalie Melzer en Tel Aviv, Israel, y Lee Keath en El Cairo contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

