REIKIAVIK, Islandia (AP) — Los votantes en Islandia acuden a las urnas el sábado para decidir si el país debe reanudar unas negociaciones, estancadas desde hace tiempo, para convertirse en miembro de la Unión Europea, a la sombra de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump, de controlar la vecina Groenlandia.
La pregunta del referéndum, de sí o no, es lo bastante sencilla para los aproximadamente 265.000 votantes con derecho a sufragio: ¿Debe Islandia reanudar las negociaciones de adhesión con la Unión Europea?
Un voto afirmativo activaría negociaciones con el brazo ejecutivo de la UE, la Comisión Europea, que abarcarían 35 ámbitos, desde la economía hasta los derechos humanos. Algunos partidarios creen que la UE podría ofrecer protecciones si Trump alguna vez lanza amenazas similares contra Islandia. También ven estabilidad económica en unirse al bloque.
Si los votantes rechazan la propuesta, se acabó, al menos por una generación. Los opositores se han movilizado en torno a la amenaza que supondría la pertenencia a la UE para las ricas reservas pesqueras de Islandia y al hecho de que el país ya obtiene beneficios por estar en el mercado único europeo y en el espacio Schengen, ambos de libre circulación.
Los expertos esperan una votación reñida.
Más del 20% de los votantes emitieron su voto anticipado antes del día de las elecciones, informó la radiotelevisión nacional RÚV.
Groenlandia proyecta su sombra sobre el referéndum
Cuando Trump habló de controlar Groenlandia, particularmente al inicio de este año, cambió el ánimo en Islandia, a solo 290 km (180 millas) del territorio autónomo de Dinamarca, un aliado de larga data de Estados Unidos. Algunos islandeses se alarmaron especialmente cuando, por error, mencionó a su país cuatro veces mientras hablaba de sus planes sobre Groenlandia.
Aunque Trump ha indicado que no usará la fuerza para apoderarse de Groenlandia, su interés no parece haberse enfriado.
La preocupación de fondo entre muchos en Islandia es clara: si se apoderan de Groenlandia, ¿Islandia será la siguiente?
La pregunta que viene después también es clara: si la respuesta es sí, ¿la pertenencia a la UE ofrece un dique de contención frente a cualquier nueva ambición de Trump en el Atlántico Norte?
El gobierno de coalición de izquierda de Islandia, elegido en 2024, sin duda lo cree, y esa es en gran medida la razón por la que siguió adelante con el referéndum sobre la UE que había planeado para el próximo año.
“Ya no podemos confiar realmente en Estados Unidos”, manifestó Hildur Knútsdóttir, escritora de ficción de terror que planea votar a favor de la pertenencia a la UE.
Tras más de una década, la pertenencia a la UE vuelve a la agenda
Hablar de la UE no es nada nuevo en Islandia, que puso fin formalmente a su anterior intento de unirse al bloque en 2015, en gran medida por las preocupaciones sobre lo que la pertenencia significaría para sus ricos recursos pesqueros.
Las cuantiosas capturas de bacalao y eglefino en las frías aguas árticas alrededor de Islandia también son centrales para la identidad nacional. Los descendientes de los vikingos que se asentaron en Islandia han vivido del mar durante siglos.
Con gran parte de la economía del país orientada a su lucrativa y bien gestionada industria pesquera, los derechos de pesca han sido un tema recurrente en la antesala del referéndum.
Unirse a la UE de 27 países exigiría que Islandia formara parte de la política pesquera común del bloque, lo que permitiría la entrada de arrastreros españoles, neerlandeses y de otros países en sus aguas. El gobierno ha indicado que buscaría un acuerdo especial, potencialmente una exclusión total de esa política.
En los últimos días antes de la votación, la primera ministra Kristrún Frostadóttir ha recordado a los votantes que el referéndum no es el final del asunto y que habrá otro en caso de que Islandia alcance un acuerdo de adhesión con la UE.
“Esta no es una elección sobre la pertenencia ni sobre la adaptación, ya que habrá otro referéndum sobre un acuerdo de adhesión si el resultado es sí”, declaró Frostadóttir en un mitin.
El pescado no es solo un asunto económico; es parte de la identidad nacional
Para muchos, la identidad nacional de Islandia y, en última instancia, su cultura, también están en juego.
Islandia, que obtuvo la independencia de Dinamarca en 1944, tiene una orgullosa historia de negarse a dejarse avasallar por naciones europeas más grandes y ricas. Incluso luchó —y ganó— las llamadas Guerras del Bacalao con Gran Bretaña en la década de 1970 por sus caladeros.
Los partidarios de la pertenencia a la UE sostienen que lo mejor para Islandia es acercarse a sus vecinos europeos para combatir problemas que no respetan fronteras, como el cambio climático. También afirman que el euro aportaría más estabilidad que la volátil moneda islandesa, la corona.
Los opositores dicen que el esquema actual es el adecuado y que Islandia ya disfruta de todos los beneficios de la integración europea sin las concesiones de soberanía que inevitablemente conlleva la pertenencia plena. Mencionan acuerdos comerciales, como uno con China, que son más favorables.
“Creo que a Islandia le va mejor fuera de la UE, dentro de la estrecha colaboración con la UE”, comentó a The Associated Press la ex primera ministra Katrín Jakobsdóttir.
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Melley informó desde Londres. Pan Pylas contribuyó a esta historia.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





