JERUSALÉN (AP) — La fotógrafa de The Washington Post que fue agredida por colonos judíos en la Cisjordania ocupada con tal brutalidad que le fracturaron varias vértebras afirmó el domingo que cada vez está más enojada porque el ejército de Israel parece proteger más a los colonos que a los palestinos a los que amenazan.
El ataque contra Heidi Levine y palestinos durante la delicada cosecha de aceitunas —seguido un día después por un ataque contra diplomáticos europeos en una aldea cristiana— vuelve a poner de relieve la violencia descontrolada de los colonos, que el primer ministro Benjamin Netanyahu ha atribuido a un pequeño número de alborotadores.
Levine, desde su cama de hospital, contó a The Associated Press que se sintió “conmocionada e insultada” porque Netanyahu se refirió como presunto al ataque contra ella y otras personas, y añadió que el primer ministro “tenía todas las pruebas sobre la mesa”.
Pero describió la dura condena a la violencia de los colonos que le expresaron en una llamada el presidente de Israel y en una carta firmada por varios de los principales exfuncionarios de seguridad e inteligencia del país. Todos manifestaron vergüenza por el ataque.
A dos semanas de unas elecciones reñidas que podrían poner fin a su permanencia en el poder, Netanyahu vuelve a enfrentarse a un asunto que ha suscitado una condena internacional creciente. Gran parte del mundo considera ilegales los asentamientos en Cisjordania y, aun así, la construcción y la expansión continúan.
Cientos de palestinos han sido agredidos y algunos han muerto tan solo durante esta cosecha de aceitunas, que comenzó a finales de septiembre, según han indicado grupos de derechos humanos. Olivos, una parte central de la historia y el patrimonio de los palestinos, han sido destruidos.
Levine culpó a “terroristas judíos” del ataque del viernes y agregó: “He cubierto esta región durante más de 40 años y nunca he visto a este país en un estado como el que tiene hoy”.
Levine elogia llamada del presidente de Israel
Levine se recuperaba el domingo de lesiones que incluían lo que parecían ser heridas de arma blanca en los glúteos, que requirieron puntos de sutura. No había novedades de la policía sobre el caso, señaló.
El embajador de Estados Unidos, Mike Huckabee, cuyos comentarios recientes han condenado los ataques de colonos contra ciudadanos estadounidenses pero no contra los palestinos en general, calificó el ataque contra Levine como “un acto de terror despreciable cometido por cobardes enmascarados” y señaló que deberían pasar años en prisión.
Por separado, el presidente israelí Isaac Herzog llamó a Levine, y Yair Golan, exgeneral y líder del partido opositor Demócratas, la visitó. Gadi Eisenkot, principal rival de Netanyahu en las elecciones, escribió en X que “un puñado de criminales está quemando los últimos jirones de legitimidad que le quedan al Estado de Israel”.
Herzog fue “realmente muy amable”, contó Levine el domingo.
“Sencillo, llamándolos matones, invitándome a un abrazo personal. Está avergonzado por lo que pasó: ‘Estas personas son una mancha en la sociedad israelí’”, detalló.
Destacó que no ha sabido nada de Netanyahu. Sí recibió, sin embargo, una carta firmada por más de una docena de exfuncionarios israelíes de seguridad, inteligencia y otros ámbitos, entre ellos Moshe Yaalon, exministro de Defensa; Tamir Pardo, exdirector del Mossad; y Ami Ayalon, exdirector del Shin Bet.
“Nos avergüenza profundamente que terroristas judíos en Cisjordania sigan infligiendo sufrimiento a palestinos inocentes, agredan a quienes acuden en su defensa y ataquen a quienes documentan y exponen su conducta despreciable”, decía la carta, compartida con la AP.
“Su brutalidad deshonra a Israel y al pueblo judío. Tales actos socavan la seguridad de Israel, su posición regional e internacional y el tejido moral de nuestra sociedad", sostuvo la carta. "Representan una traición a todo aquello que hemos dedicado nuestras vidas a defender”.
La misiva señalaba que “por desgracia, con el aliento de los más altos estamentos del gobierno”, sólo un cambio fundamental de política puede poner fin al “fenómeno vergonzoso”.
Levine planea volver al trabajo
Levine dijo a la AP que “nunca quise que la historia fuera sobre mí, sino sobre la gente que he intentado documentar” durante décadas. Explicó que ha buscado mostrar cómo la violencia está “aumentando, volviéndose cada vez más peligrosa”.
Ha relatado que los agresores —armados con botellas y hondas— “me patearon durante cerca de 10 minutos y yo trataba de aferrarme a mis cámaras y a mi bolso”. Su casco y su chaleco protector, que llevaba la palabra “PRESS” ("prensa"), probablemente la salvaron de lesiones más graves.
Pero ella y otras personas se han preguntado abiertamente quién protegerá a los palestinos. Grupos de derechos humanos han subrayado que pocos colonos son castigados por los ataques, los cuales se han disparado en los últimos años.
“Ya es hora de que haga algo, señor primer ministro”, expresó Levine.
En cuanto a ella, planea volver al trabajo.
“He invertido décadas de sangre, sudor y lágrimas en esto”, afirmó. “Me quebraron los huesos, no me quebraron el espíritu”.
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El periodista de The Associated Press Sam Mednick contribuyó a este despacho desde Tel Aviv, Israel.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





