MONTE TABOR, Israel (AP) — La hermana Mayela viste su velo negro y su hábito mientras se dirige al trabajo cerca de donde otra monja católica fue atacada violentamente en la Ciudad Vieja de Jerusalén, pero ahora va acompañada por una voluntaria judío para su protección.
Muchos cristianos en Israel, que representan menos del 2% de la población del país, temen que los signos visibles de su fe los expongan al acoso, que ha aumentado a medida que múltiples conflictos atenazan la región.
“Tengo miedo después que le golpearon a la hermana”, contó la hermana Mayela, una monja mexicana que ha vivido en Jerusalén de forma intermitente durante más de dos décadas. “Antes se vivía con más confianza. Algunos escupían, otros te saludaban. Ahora tenemos que vivir confiando en Dios”.
Ella encuentra fortaleza en su fe, y en el apoyo de israelíes como los voluntarios. Pero ni siquiera eso impidió que recientemente un adolescente escupiera justo detrás de ella al pasar al lado de un grupo de judíos ultraortodoxos. El joven dijo que se estaba aclarando la garganta, pero la voluntaria lo denunció ante la policía.
Incidentes como ese se encuentran entre los retos que enfrentan los cristianos en Israel, en especial desde que el ataque encabezado por Hamás el 7 de octubre de 2023 devolvió al país a la guerra y a la polarización. Pero líderes interreligiosos e investigadores se sienten alentados por una mejor labor policial y por la persecución judicial, así como por el reciente nombramiento de un enviado del gobierno ante el mundo cristiano, que es ortodoxo griego.
En el norte de Israel, muchos cristianos dicen que sienten que el Estado no hace suficiente para protegerlos de la delincuencia porque no son judíos. Pero esas preocupaciones no impidieron que grupos de católicos se sumaran a una reciente y festiva peregrinación al monte Tabor donde, según los Evangelios, Jesús apareció transfigurado junto a los profetas judíos Moisés y Elías.
“En un mundo donde la oscuridad está llenando los corazones de la gente, necesitamos difundir la luz de Dios a otras personas”, manifestó la hermana Muna, que guiaba a un grupo de jóvenes.
Para muchos cristianos y judíos, proteger la convivencia en Tierra Santa es un imperativo moral tras sus propias y largas historias de persecución religiosa.
“No quiero que los cristianos salgan de su casa en Jerusalén… y tengan miedo", señaló Yisca Harani, la educadora y activista judía israelí que escoltó a Mayela. "He pasado por esto 2.000 años en mi historia judía. No voy a permitir que eso ocurra”.
Tensiones ocasionales en una Ciudad Vieja multiconfesional
Hombres judíos con sombreros negros y flecos de tzitzit, mujeres musulmanas con hiyab y sacerdotes cristianos con túnicas fluidas se cruzan a diario en el laberinto de callejones de piedra de la Ciudad Vieja. Muchos se dirigen a rezar al Muro de los Lamentos, a la Iglesia del Santo Sepulcro o al recinto de la mezquita de Al-Aqsa. Son algunos de los sitios más sagrados, respectivamente, para el judaísmo, el cristianismo y el islam, y están cerca unos de otros.
“Si paseas con tu hábito, tarde o temprano te escupirán cerca", comentó el sacerdote Alberto Pari, que impulsa el diálogo interreligioso y las relaciones judeocristianas como secretario de la Custodia de Tierra Santa —la orden católica que atiende los lugares santos en toda la región. "Pero es importante no generalizar, porque eso desata el antisemitismo”.
El Centro de Datos sobre Libertad Religiosa, la organización fundada por Harani para rastrear el acoso a los cristianos, ha registrado que los incidentes en Jerusalén casi se han triplicado desde hace cuatro años hasta los últimos tres meses contabilizados —y ahora son aproximadamente uno al día. Prácticamente todos son cometidos por nacionalistas religiosos judíos.
Un judío de un asentamiento en la Cisjordania ocupada fue acusado formalmente por el ataque violento a la monja en abril. La Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén, donde la religiosa es investigadora, espera una “acusación efectiva en los ámbitos penal y civil”, indicó el director del centro, fray Olivier Poquillon.
Gobierno de Israel aborda incidentes anticristianos
Entre quienes se comunicaron con los líderes católicos para condenar el ataque y ofrecer su apoyo está el embajador George Deek, el nuevo enviado israelí encargado de construir lo que él llama la “relación especial” entre los cristianos y el país, tanto para mantener a la comunidad a salvo como para asociarse en temas como la lucha contra el antisemitismo.
“Creemos que cada incidente contra cristianos es inmoral, ilegal y debe ser procesado. Eso es exactamente lo que vamos a hacer", aseveró Deek en declaraciones a The Associated Press. "Queremos asegurarnos de que Israel siga prosperando y creciendo como un lugar donde los cristianos no solo puedan sobrevivir, sino también prosperar”.
Por las mismas fechas en las que la monja fue agredida, otros dos incidentes provocaron la condena mundial. Un soldado israelí destrozó un crucifijo en el jardín de una familia y otro colocó un cigarrillo en la boca de una estatua de la Virgen María en el sur de Líbano, donde el ejército enfrenta al grupo político-paramilitar Hezbollah. Los soldados implicados fueron condenados a penas de prisión militar.
La mayoría de los israelíes consideran que el acoso es inaceptable. Pero los nacionalistas religiosos judíos, en especial los jóvenes sin estudios, siguen siendo una amenaza, apuntó John Munayer, del Rossing Center for Education and Dialogue, una organización interreligiosa en Jerusalén.
Su hostilidad hacia los cristianos se basa en la historia de persecución de los judíos en países europeos de mayoría cristiana, en prácticas de fe que consideran idolatría y en una “intolerancia general” hacia cualquiera que no sea judío cerca de áreas sagradas como el Muro de los Lamentos, explicó Munayer.
Conflicto israelí-palestino se extiende a tensiones entre cristianos y judíos
Luego está el persistente trauma del conflicto israelí-palestino, ya que la mayoría de los cristianos en Israel y en la Cisjordania ocupada son palestinos.
En Taybeh, el último pueblo totalmente cristiano de Cisjordania, colonos judíos cortaron recientemente cercas de casas y destruyeron huertos de frutas y verduras, según el sacerdote Bashar Fawadleh, párroco de la iglesia católica Cristo Redentor.
“Toda la gente aquí tiene miedo", manifestó. "Los colonos vienen y van todos los días”.
El ejército de Israel declaró el pueblo como zona militar cerrada a principios de semana para frenar los ataques. Pero las dudas sobre la capacidad y la voluntad israelí para contener a los colonos persisten incluso entre los evangélicos, que se cuentan entre los más firmes aliados cristianos en Israel.
“Lo que ocurre en Taybeh es realmente preocupante", sostuvo David Parsons, portavoz de la International Christian Embassy Jerusalem. "Los líderes israelíes se dieron cuenta hace tiempo que el apoyo cristiano a su nación no solo es vital, sino que es un interés estratégico”.
Y, sin embargo, desde el ataque del 7 de octubre de 2023, un “miedo y escepticismo generalizados” han impregnado todo el trabajo interconfesional, dijo Pari. El instituto interreligioso de música que dirige, Magnificat, fue invitado a tocar en una marcha por la paz en Jerusalén. Pero cuando los integrantes palestinos vieron que el escenario se había montado junto a una puerta de la Ciudad Vieja flanqueada por banderas israelíes, se negaron a tocar.
“Sentí un verdadero fracaso", recordó Pari. "Creemos que, como cristianos, tenemos un papel muy importante para volver a recomponer las cosas (...) Será difícil, pero podemos hacerlo”.
Cristianos israelíes se aferran a la fe y a la identidad
Esa resiliencia basada en la fe prevaleció entre los peregrinos del monte Tabor, que se congregaron en la montaña para celebrar la fiesta de la Transfiguración la semana pasada. El aumento de las tensiones interreligiosas y de la delincuencia ha llevado a muchos cristianos de la zona a emigrar, apuntaron varios.
“Es muy difícil que mantengamos nuestra identidad como cristianos en Oriente Medio, pero es lo más importante”, dijo John Akleh, de 20 años, que acudió con el grupo de la hermana Muna.
Diez peregrinos de la cercana Nazaret —donde, según la tradición cristiana, creció Jesús— iniciaron el ascenso a las 4:15 de la madrugada, guiados por el cura Fadi Shallufi, en una tradición anual que han mantenido incluso en tiempos de guerra.
“Tendremos que hacer muchos sacrificios, pero pueden estar seguros de que algo cambiará en esta tierra", les dijo Shallufi durante la misa en la basílica en la cima del monte.
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Los periodistas de The Associated Press Ibrahim Hazboun y Moshe Edri en Jerusalén contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.


