NUEVA YORK (AP) — El secretario de Salud de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr., dijo repetidamente a los legisladores de los que dependía su confirmación el año pasado que una visita a Samoa en 2019, antes de un brote mortal de sarampión, no tuvo “nada que ver con las vacunas”. Nuevos documentos obtenidos por The Associated Press y The Guardian refutan ese testimonio.
Kennedy, que en ese entonces era un destacado activista antivacunas, precedió la visita con una carta al primer ministro de Samoa en la que solicitaba estudiar las vacunas contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés) del país insular del Pacífico tras la muerte de dos niños que las habían recibido. En la carta, utilizó las palabras vacuna o vacunación ocho veces.
La carta plantea dudas sobre cuán veraz fue Kennedy en su testimonio ante el Congreso. Durante un arduo proceso de confirmación, en el que necesitaba el apoyo de algunos legisladores republicanos escépticos para avanzar, Kennedy también se comprometió a mantener políticas de vacunación que, una vez en el cargo, pasó a cambiar.
“Le escribo esta carta con la esperanza de que podamos ser de ayuda para el pueblo de su gran nación”, escribió Kennedy, y añadió que creía que las muertes de los dos niños podrían haber sido consecuencia de problemas de fabricación.
“Yo propondría que mi equipo realice en Samoa una evaluación detallada de informática sanitaria sobre lo que ocurrió con sus vacunas MMR”, continuó.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos respondió a preguntas de la AP que la visita a Samoa “no estaba relacionada con las vacunas”.
“Cualquier afirmación o insinuación basada en estas cartas de que el secretario Kennedy mintió bajo juramento o al Congreso no solo es falsa, sino abiertamente difamatoria”, señaló el departamento en un comunicado. Kennedy no estaba bajo juramento durante su audiencia de confirmación. Dar a sabiendas un testimonio materialmente falso al Congreso es un delito que conlleva una posible pena de prisión, independientemente de si una persona está o no bajo juramento, aunque rara vez se procesa.
El Departamento de Salud y Servicios Humanos no puso a Kennedy a disposición para una entrevista. La Casa Blanca no respondió a una solicitud de comentarios. La oficina del primer ministro de Samoa y el ex primer ministro con el que Kennedy mantuvo correspondencia no respondieron a solicitudes de comentarios.
La visita de Kennedy a Samoa se ha convertido en uno de los episodios más polémicos de su carrera. En ese momento, encabezaba una organización sin fines de lucro conocida por su activismo antivacunas. Sus críticos sostuvieron que la visita alimentó el sentimiento antivacunas en Samoa, que más tarde sufrió un brote de sarampión en el que murieron 83 personas, en su mayoría niños menores de 5 años.
Varios abogados indicaron que los legisladores podrían usar las declaraciones de Kennedy como base para audiencias, una investigación de juicio político o la creación de otros obstáculos para él. Pero es poco probable que se adopten medidas de ese tipo bajo el actual Congreso, liderado por los republicanos y alineado con el gobierno del presidente Donald Trump.
El senador de Oregon Ron Wyden, el principal demócrata en el Comité de Finanzas del Senado, afirmó que, si los demócratas recuperan el Senado en las elecciones de noviembre, el comité hará que Kennedy rinda cuentas “por poner en peligro a las familias estadounidenses”.
“Hay consecuencias por mentirle al Congreso”, manifestó.
Bajo un cuestionamiento reiterado, Kennedy insistió en que las vacunas no fueron el motivo del viaje
Al inicio del segundo mandato de Trump, Kennedy —un líder del movimiento antivacunas antes de entrar en la política— enfrentó una batalla cuesta arriba mientras buscaba convertirse en el secretario de Salud del país. Legisladores de ambos partidos habían criticado su retórica antivacunas y, en las audiencias de confirmación, intentó asegurarles que apoyaba la vacunación infantil.
El viaje a Samoa también fue objeto de escrutinio.
Kennedy les dijo a los senadores que su visita a Samoa no influyó en las decisiones de la gente sobre si vacunarse o no.
En varias ocasiones, negó tajantemente que el motivo de su viaje tuviera algo que ver con las vacunas.
Cuando el tema surgió durante el interrogatorio de Wyden, Kennedy respondió: “Fui allí, nada que ver con las vacunas. Fui allí para introducir un sistema de informática médica que digitalizaría los registros en Samoa y haría que la prestación de servicios de salud fuera mucho más eficiente”.
Al día siguiente, cuando el senador demócrata por Massachusetts, Edward Markey, le preguntó, Kennedy dijo: “Mi propósito al ir allá no tuvo nada que ver con las vacunas”.
Ante más preguntas, Kennedy volvió a negar que tuviera algo que ver con las vacunas antes de añadir: “Mi propósito en el viaje no fue… Terminé sosteniendo conversaciones con personas, algunas de las cuales nunca tuve la intención de conocer”.
Al final, Kennedy obtuvo el crucial apoyo del senador republicano Bill Cassidy, el médico de Luisiana que preside el comité de salud del Senado y es un firme defensor de la vacunación. El Senado confirmó a Kennedy por 52 votos a favor y 48 en contra.
Cassidy explicó que votó para confirmar a Kennedy porque recibió compromisos de que éste no cambiaría ciertas políticas y orientaciones sobre vacunas. Por ejemplo, el senador dijo, al anunciar su voto, que Kennedy se comprometió a mantener un comité federal asesor de vacunas “sin cambios”. Pero una vez en el cargo, expulsó a los 17 integrantes del comité y nombró a sus propios asesores.
Cassidy reconoció que su confianza en Kennedy se quebró.
“Los compromisos que se me hicieron han sido violados”, declaró Cassidy en junio en el programa de CBS “Face the Nation”.
Las cartas muestran que Kennedy quería estudiar el uso de la vacuna MMR en Samoa
Durante años, Kennedy fue presidente y principal asesor jurídico de Children’s Health Defense (CHD), un grupo sin fines de lucro conocido por su activismo antivacunas. El grupo centró su atención en Samoa en julio de 2018, cuando dos niños pequeños murieron tras recibir una vacuna MMR contaminada que había sido preparada de forma incorrecta. Las dos enfermeras implicadas fueron acusadas penalmente el mes siguiente a la muerte de los menores. Finalmente, se declararon culpables de homicidio involuntario.
El gobierno de Samoa suspendió todas las vacunaciones durante 10 meses, hasta abril de 2019. Las tasas de vacunación se desplomaron.
Durante ese periodo, CHD comenzó a contactar al gobierno de Samoa, según correos electrónicos obtenidos previamente por la AP y The Guardian como resultado de una demanda contra el Departamento de Estado presentada con la ayuda del Reporters Committee for Freedom of the Press.
En la carta, obtenida recientemente y también revelada a través de la demanda y fechada el 20 de enero de 2019, Kennedy se dirigió al entonces primer ministro Tuilaepa Sailele Malielegaoi y expresó su deseo de estudiar el uso de la vacuna MMR en Samoa.
Kennedy especuló que las muertes en Samoa podrían haber sido causadas por problemas con distintos lotes de vacunas. En la carta, escrita en papel membretado de CHD, indicó que su equipo quería evaluar si eso había sido así mediante una “evaluación detallada de informática sanitaria”.
Manifestó su convicción de que, en la mayor parte del mundo, investigar “eventos adversos de salud asociados con las vacunas” era difícil y llevaba mucho tiempo, y señaló que los sistemas de información sanitaria rara vez están diseñados para estudiar con rapidez vínculos “entre diagnósticos y eventos específicos de vacunación”.
En la carta no se abordó específicamente el activismo antivacunas.
El primer ministro respondió un mes después, diciendo que Samoa podría beneficiarse de la evaluación de CHD sobre las vacunas MMR.
“Sin duda, es beneficioso para Samoa contar con la ventaja de la evaluación sanitaria independiente de su equipo sobre nuestras vacunas MMR, y recibiría con gran expectativa la visita propuesta de su equipo a nuestras islas”, escribió.
CHD no respondió a una solicitud de comentarios.
Kennedy, su esposa, la actriz Cheryl Hines, y Michael Graven, un colega de CHD, realizaron su viaje a Samoa en mayo y junio de ese año. Para entonces, las vacunaciones se habían reanudado y el principal funcionario de salud de Samoa había anunciado que el error humano, y no un problema con la vacuna, fue responsable de las muertes de los niños.
Mientras estuvo en Samoa, Kennedy se reunió con activistas antivacunas, incluido uno que ayudó a organizar el viaje con un empleado de la embajada de Estados Unidos, informaron previamente la AP y The Guardian.
Meses después, cuando las tasas de vacunación aún eran peligrosamente bajas, estalló el brote de sarampión, enfermando a miles de personas.
Expertos en salud pública han dicho que sus esfuerzos para abordar el brote se vieron obstaculizados por activistas antivacunas, algunos de los cuales, según afirman, se envalentonaron por la visita de Kennedy.
La AP y The Guardian informaron previamente que funcionarios del Departamento de Estado y de la UNICEF discutieron en privado que el viaje tenía que ver con las vacunas.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





