LA HABANA (AP) — Un grupo de hombres señalados de terrorismo, que fueron capturados en febrero cuando intentaban ingresar violentamente a Cuba procedentes de Estados Unidos, confesaron y cooperaron con la investigación, al tiempo que el peritaje de las armas y explosivos concluyó que eran de alto calibre.
“Son delitos del título de terrorismo del Código Penal, actos con artefacto mortífero y explosivos”, explicó el lunes a The Associated Press el coronel Francisco Estrada Portales, del área de Seguridad del Estado del Ministerio del Interior.
Las sanciones previstas en la ley para este delito contemplan incluso la pena de muerte, pero Estrada indicó que todavía no hay pedidos de la Fiscalía y que la condena extrema no se aplica desde hace décadas.
Una lancha rápida procedente de Estados Unidos con 10 hombres de origen cubano a bordo intentó infiltrarse el 25 de febrero y abrió fuego contra una unidad del servicio de Guardafronteras isleño que trató de detenerla. Tres de los atacantes murieron en el acto y otro que resultó lesionado falleció posteriormente.
La nave se encontraba a unos 1,6 kilómetros al noreste de Cayo Falcones, frente a la costa norte de la isla.
El capitán de la embarcación de Guardafronteras resultó herido y las autoridades informaron que habían detenido a una persona en tierra que les servía de apoyo.
El incidente se produjo en el contexto de un incremento de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, que impuso un cerco energético a la isla para presionar un cambio de gobierno.
En su momento el Ministerio del Interior mostró el material decomisado a los atacantes: fusiles, pistolas, mochilas con ropa, uniformes, botas, cascos y medicamentos, comida, un generador eléctrico, una planta satelital de comunicación y miles de proyectiles.
“Las armas, los explosivos, todos estaban en buen estado técnico y con disponibilidad para ser utilizados y causar daño”, expresó Estrada.
Dado que los acusados confesaron y cooperaron con la investigación se pudo determinar que “la autoría de los primeros disparos” fue del encarcelado Amijail Sánchez, un cubano residente en Estados Unidos desde 2016 y a quien las autoridades de la isla habían incorporado a una lista de personas y entidades terroristas presentada ante la ONU el año pasado.
Otro de los atacantes detenidos, Leordan Cruz, también se encuentra en el listado de terrorismo de Cuba.
Las autoridades cubanas mostraron a AP imágenes de video con declaraciones de los acusados. La AP no pudo comprobar de manera independiente el contenido de las mismas.
En esas grabaciones Cruz declaró que la idea era despejar un área e incitar al pueblo a derrocar al gobierno. En otra parte indica que se buscaba provocar una intervención armada de Estados Unidos.
Estrada indicó que se compartió la investigación con Estados Unidos, pero hasta la fecha no se ha recibido respuesta.
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