CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El juicio por el asesinato de dos australianos y un estadounidense en el estado mexicano de Baja California en 2024 arrojó nuevas luces el lunes sobre cómo ocurrió el crimen, el cual conmocionó a México y azuzó las preocupaciones sobre los riesgos que enfrentan los turistas que visitan el país.
Los últimos momentos en las vidas de los hermanos australianos Callum Ryan Robinson y Jake Martin Robinson y el estadounidense Jack Carter Rhoad se dieron a conocer ese día durante una audiencia efectuada en un tribunal de la ciudad costera de Ensenada, Baja California, en la que Ary Gisell Silva Raya —quien el año pasado fue sentenciada a 20 años de cárcel por el caso-- relató cómo el supuesto autor material le confesó el crimen.
Los hermanos Robinson y Carter Rhoad viajaron en abril de 2024 a Baja California para surfear en el océano Pacífico, pero poco después de llegar al poblado de Punta San José, a unos 80 kilómetros (50 millas) de Ensenada, fueron reportados como desaparecidos. Sus cuerpos fueron localizados el 3 de mayo dentro de un pozo, en las cercanías de Punta San José.
Ante un juez y en presencia de los padres de los hermanos Robinson, el fiscal del caso y abogados, Silva Raya dijo que su exnovio, Jesús Gerardo García, alias “el Kekas”, se presentó en su vivienda con la camioneta de los extranjeros, que aún tenía rastros de sangre.
La mujer contó que, al abordar la unidad, García le confesó que llegó con una pistola 9 milímetros a la casa de campaña donde estaban los extranjeros, quienes al verlo comenzaron a lanzarle sus pertenencias para evitar que los agrediera.
Relató también que uno de los extranjeros suplicó por su vida y le pidió a García que no lo matara, pero el presunto agresor no atendió la petición.
“Eran personas amables que no merecían morir, y mucho menos de la forma en la que lo hicieron”, declaró la testigo, al tiempo que enfatizó que jamás imaginó que la intención de su entonces pareja fuese atentar contra los turistas, quienes horas antes habían platicado con ellos y aceptaron ayudarlos, ya que el vehículo de los extranjeros se había quedado sin gasolina.
Mientras Silva Raya ofrecía su declaración sus manos permanecían entrecruzadas frente a su boca. Por protocolo la testigo observaba al juez, pero por momentos su mirada se cruzaba con la de Debra Robinson, madre de los hermanos australianos, quien acudió a la audiencia acompañada de su esposo Martin.
En la sala también se encontraban Irineo Francisco “N”, Ángel Jesús “N” y García, todos escuchando atentamente. Fueron apresados en 2024 tras la localización de los cuerpos de los tres extranjeros, y fueron presentados hace una semana en un tribunal de Ensenada para enfrentar un juicio por su presunta participación en el homicidio de los hermanos Robinson y de Carter Rhoad.
Silva Raya, a quien las autoridades le incautaron un teléfono de una de las víctimas, fue sentenciada en noviembre pasado a 20 años de cárcel, luego de declararse culpable de los delitos de robo calificado con violencia y robo de vehículo con violencia en un procedimiento abreviado.
Según la fiscalía estatal, Silva Raya llegó a Punta San José el 27 de abril de 2024, donde tuvo contacto con los tres extranjeros, e “instigó a uno de sus acompañantes a despojarlos de sus bienes”, lo que se concretó un día después.
La fiscal estatal María Elena Andrade Ramírez dijo a la prensa que “el Kekas” —palabra que en la jerga local significa quesadillas, o tortillas de queso-– trató de apoderarse de las llantas y otras partes de la camioneta de los extranjeros, pero que al resistirse éstos al robo, presuntamente los asesinó y luego ocultó los cuerpos en un pozo.





