LA HAYA, Holanda (AP) — Navi Pillay, la jurista sudafricana que recibió el premio Nobel de la Paz la semana pasada, contó el lunes a The Associated Press que, como jueza, tuvo que revisar las evidencias de su triunfo antes de poder creer la noticia.
“Recibí la carta por escrito… así que la tuve que leerla yo misma, y era verdad”, señaló Pillay, de 85 años, quien ganó el premio por promover el derecho internacional en un momento en que el sistema está siendo atacado.
Su carrera ha abarcado desde la defensa de los derechos de Nelson Mandela durante su encarcelamiento hasta encabezar un panel que determinó que Israel cometió genocidio en Gaza. También ha sido jueza en tres tribunales internacionales.
“Que se reconozca ese tipo de trabajo es algo enorme, no sólo para mí, sino para todos mis colegas”, explicó Pillay.
En el 125º aniversario de la creación del premio, el Comité Nobel Noruego buscó “recordarle al mundo que el estado de derecho, nacional e internacional, sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de manera no violenta. La paz requiere de justicia”, afirmó el presidente del comité, Jørgen Watne Frydnes.
La victoria de Pillay es considerada como un rechazo de alto perfil al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quienes han rechazado las conclusiones de la comisión de la ONU que Pillay encabezó sobre Gaza. Ambos también han arremetido contra la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional, donde la ahora laureada se ha desempeñado como magistrada.
“Valoro que el comité de selección ponga el foco en esta área tan importante, porque afecta a todo el mundo si no se respeta el Estado de derecho”, puntualizó.
Pillay le mandó un duro mensaje a Trump, quien ha codiciado el premio de la paz durante años, calificando los ataques de Washington contra la Corte Penal Internacional como “completamente ilegales”, además de “negativos y crueles”.
“Los jefes de Estado tienen una responsabilidad en particular de explicar los principios, y el principio es que se respeta la ley, se respeta el derecho internacional”, sostuvo.
Horas después de que se diera a conocer su premio en Oslo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra la CPI —donde Pillay se desempeñó como jueza— como parte de una campaña para desmantelar la institución.
Pillay hizo un llamado a las naciones para defender el tribunal y, de manera más amplia, el orden jurídico internacional, y afirmó que le gustaría ver “acción colectiva, no sólo palabras” del resto del mundo.
Afirmó que la impunidad es impopular en todas partes y que el pueblo quiere justicia. La gente está consternada, indicó, de que países poderosos como Rusia y Estados Unidos no sean miembros de la Corte Penal Internacional, pero mantengan un lugar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y puedan rechazar cualquier intento de exigirles responsabilidades.
Enfrentó fuertes críticas de Israel por su labor al frente de una comisión de la ONU sobre Gaza, la cual llegó a la conclusión el año pasado de que Israel ha cometido genocidio en Gaza con la intención específica de destruir a los palestinos en Gaza. Pillay desestimó la respuesta israelí, afirmando que Estados Unidos e Israel fueron los únicos que cuestionaron las conclusiones.
“Sólo tenemos esta condena por parte del Estado de Israel porque son ellos a quienes hemos considerado responsables”, subrayó.
Grupos defensores de los derechos humanos y muchos expertos en genocidio han llegado a conclusiones similares.
La CPI ha emitido órdenes de arresto contra Netanyahu por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Gaza. Israel rechaza enérgicamente las acusaciones.
Pillay afirma que, aunque la situación a nivel mundial pueda parecer difícil en este momento, el derecho internacional es un desarrollo relativamente reciente para la humanidad. “La justicia es lenta, así que no debemos perder la paciencia”, explicó.
Pero instó a la población a no ser complaciente y a ver el mundo un poco más como lo haría un juez. “No caigan en propaganda falsa ni se limiten a repetir consignas”, señaló, haciendo un llamado a todos a que se aseguren de verificar los hechos.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





