LONDRES (AP) — La gestión disfuncional y el “fracaso total en todos los niveles” permitieron las muertes de bebés en un hospital británico, determinó una jueza en un demoledor reporte sobre el caso en que una enfermera fue hallada culpable de matar a siete recién nacidos.
De haber tomado las medidas necesarias, el Hospital Countess of Chester, en el noroeste de Inglaterra, podría haber evitado las muertes de los bebés, en el caso en que la enfermera neonatal Lucy Letby fue condenada a cadena perpetua, según el reporte de la jueza Kathryn Thirlwall.
“Se cometieron errores por parte de enfermeras, médicos y directivos", declaró Thirlwall. "También hubo un fracaso total en todos los niveles a la hora de activar procedimientos de salvaguarda en cualquier momento”.
Letby, de 36 años, cumple una condena de cadena perpetua por los asesinatos de siete bebés y el intento de asesinato de otros siete. Ella ha sostenido su inocencia, y un equipo de defensa respaldado por decenas de científicos ha cuestionado las pruebas y busca limpiar su nombre.
La investigación de Thirlwall no mencionó las condenas de Letby, pero examinó cómo los defectos institucionales expusieron a los bebés a sufrir daños de manera reiterada en el hospital y cómo respondieron el personal y la dirección, así como el trato que dieron a los padres.
La jueza se centró en el hecho de que el personal no intervino cuando quedó claro que alguien estaba lastimando deliberadamente a los bebés.
“¿Cuántas vidas podrían haberse salvado si el hospital hubiera actuado de otra manera?", planteó Thirlwall. "Está claro que algunos bebés se habrían salvado y algunos ataques se habrían evitado si se hubiera actuado antes”.
Letby fue condenada en 2023 por los asesinatos de siete lactantes y por el intento de asesinato de otros seis —incluidos dos intentos contra un mismo niño—. Un caso en el que el jurado no logró llegar a una decisión fue repetido y Letby fue condenada en julio por otro intento de asesinato. Fue sentenciada a 15 cadenas perpetuas sin posibilidad de libertad —apenas la cuarta mujer en el Reino Unido en recibir una pena de ese tipo—.
Los fiscales señalaron que lastimó a los bebés de maneras que dejaban pocos rastros, entre ellas inyectar aire en sus torrentes sanguíneos, administrar aire o leche en sus estómagos mediante sondas nasogástricas, envenenarlos con insulina e interferir con tubos de respiración.
Ella fue la única empleada de servicio en la unidad neonatal cuando los niños se desplomaron o murieron entre junio de 2015 y junio de 2016. Los fiscales la describieron como una “presencia maligna constante”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




