Los rusos comenzaron el viernes tres días de votaciones en las primeras elecciones parlamentarias del país en tiempos de guerra, en las que prácticamente no hay presencia de la oposición y que casi con toda seguridad consolidarán el dominio político del Kremlin.
Las autoridades extendieron los comicios a todo el fin de semana en un intento por aumentar la participación entre los 111 millones de personas llamadas a las urnas, y han permitido incluso el voto electrónico. Los centros de votación abrieron el viernes y cerrarán el domingo.
El Kremlin quiere que la elección parlamentaria —la primera desde que lanzó la invasión a gran escala de Ucrania en 2022— subraye el apoyo público a la guerra y dé una pátina de legitimidad a su acción. Ha procurado evitar cualquier riesgo político al sofocar incluso el más mínimo indicio de disidencia.
“Su elección y determinación demostrarán una vez más que millones de personas respaldan a nuestros combatientes, que somos un pueblo unido, ligado por valores compartidos, la memoria histórica y el amor por la Patria”, dijo el presidente, Vladímir Putin, a la nación antes de la votación.
El principal partido del Kremlin, Rusia Unida, tiene prácticamente asegurado conservar su abrumador control de la cámara baja, la Duma Estatal. También se espera que varias formaciones más pequeñas de la “oposición sistémica” —que votan en sintonía con el gobierno en todos los asuntos clave— mantengan su presencia.
Los votantes emiten dos boletas separadas. La mitad de los 450 escaños de la Duma se cubren seleccionando a las formaciones que figuran en la papeleta y el resto se decide en circunscripciones uninominales en las que los electores eligen entre candidatos individuales.
Algunos rusos esperan un futuro diferente
Ciudadanos entrevistados por The Associated Press expresaron diferentes expectativas respecto a los comicios.
En Moscú, Dmitry Kirillin señaló a principios de semana que le gustaría “ver algunos cambios. Ver a un partido diferente” al mando. El moscovita Alexander Vertukhin, por el contrario, creía que “lo que están haciendo Rusia Unida y los comunistas es más que suficiente. Sus programas lo abarcan todo”.
Hablando con la AP en un centro de votación de la capital el viernes, la pensionista Galina Vavilova dijo que pensaba que poner fin a la guerra en Ucrania “es lo principal, por supuesto”.
“Eso es lo más importante ahora mismo. Todo el mundo quiere paz, a eso se reduce todo. Para que nuestros muchachos estén sanos y salvos”, agregó.
Otra pensionista, Lyudmila Kalinina, deseó que la vida “se estabilice para mejor” y que se anule “la gran brecha entre los ultrarricos y los extremadamente pobres, porque, al fin y al cabo, mucha gente no vive una vida muy agradable”.
Vladimir Chubarev, un profesor de 72 años, expresó su esperanza de que “todas las iniciativas importantes que está emprendiendo nuestro gobierno tengan éxito”.
“Y, por supuesto, la victoria”, añadió.
Moscú silencia las voces contrarias a la guerra
El partido progresista Yabloko, la única entidad política registrada que se atrevió a criticar la guerra, fue retirado de la boleta el mes pasado por el Tribunal Supremo, y solo cuenta con unas pocas decenas de candidatos en las contiendas de circunscripción única. Además, algunos políticos contrarios al conflicto han sido encarcelados o se han visto obligados a huir al extranjero antes de la campaña.
La elección llega tras un verano de ataques ucranianos con drones de largo alcance contra refinerías, que provocaron una crisis generalizada de combustible. Kiev alcanzó también almacenes de los minoristas online Wildberries y Ozon. Los daños han agravado los problemas de la economía rusa y han acercado la guerra a millones de personas en el país.
Por primera vez, la elección parlamentaria incluye a los residentes de cuatro regiones ucranianas que Moscú se anexionó ilegalmente después del inicio de la guerra. La votación también se lleva a cabo en Crimea, la península del mar Negro que Rusia se anexionó ilegalmente en 2014.
Las autoridades ucranianas denunciaron la votación en las zonas controladas por Rusia como ilegal e instaron a gobiernos extranjeros y a organizaciones internacionales a no reconocer los comicios. Además, Kiev advirtió a los ciudadanos ucranianos que participar en la organización de la votación podría acarrear responsabilidades penales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.



