SEÚL, Corea del Sur (AP) — El gobierno surcoreano expresó el lunes su esperanza de que se reanude la diplomacia entre Estados Unidos y Corea del Norte para aliviar la animosidad en la península de Corea, al momento en que la orden del presidente estadounidense Donald Trump de reducir los ejercicios militares con Corea del Sur generó preocupaciones de que podría perjudicar la preparación de los aliados frente a las amenazas norcoreanas.
Trump citó su buena relación con el mandatario norcoreano Kim Jong Un para justificar la decisión, una probable apuesta por volver a tratar con Kim, quien considera los ejercicios militares entre Estados Unidos y Corea del Sur como ensayos de invasión. Pero expertos afirman que el dirigente norcoreano, ahora envalentonado por su creciente arsenal nuclear y por la expansión de su cooperación militar con Rusia, es poco probable que regrese a las conversaciones a menos que se le aseguren concesiones serias por parte de Washington.
Los ejercicios estivales Ulchi Escudo de Libertad, de 11 días, comenzaron el lunes por la mañana según lo previsto, y no se sabía qué partes del entrenamiento serán reducidas. El anuncio desconcertó a muchos en Corea del Sur, un aliado clave de Estados Unidos en Asia, donde la seguridad nacional es una prioridad máxima debido a las amenazas de Corea del Norte, país que cuenta con armas nucleares.
Trump ordena al Ejército “reducir sustancialmente” los ejercicios
Trump afirmó en una publicación en redes sociales que los ejercicios no sólo son costosos, sino que “envían una señal totalmente inapropiada y hostil” a Corea del Norte, que, según él, “no ha sido amenazante y ha sido respetuosa” durante su tiempo en la Casa Blanca.
Trump indicó que dio instrucciones al secretario de Defensa, Pete Hegseth, de “reducir sustancialmente” las maniobras. Añadió que recientemente le preguntó al presidente surcoreano Lee Jae Myung si Corea del Sur se sumará a Estados Unidos en la “desnuclearización” de Irán, “y respondió: ‘¡No, gracias!’”.
La medida de Trump es el ejemplo más reciente de cómo el presidente estadounidense parece volverse contra un aliado en favor de un mandatario que gobiernos anteriores presentaban como un adversario. Trump y otros miembros de su gobierno también han arremetido contra aliados de la OTAN por una supuesta falta de apoyo a su guerra contra Irán, incluso cuando buscan hacer frente a una Rusia cada vez más agresiva en la región báltica.
La confianza que muchos surcoreanos tienen en Estados Unidos se ha erosionado tras una guerra arancelaria instigada por el gobierno de Trump y su enfoque transaccional de la seguridad.
Seúl espera conversaciones entre EEUU y Norcorea
La oficina presidencial de Lee dijo más tarde el lunes que el gobierno espera que la “relación amistosa” entre Trump y Kim conduzca a un “diálogo significativo” entre Estados Unidos y Corea del Norte e inicie conversaciones para promover la paz y la estabilidad en la península de Corea. Señaló que Corea del Sur realizará los esfuerzos diplomáticos necesarios para ello.
Corea del Sur y Estados Unidos están debatiendo estrechamente las contribuciones prácticas y militares que pueden realizarse para restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, según la oficina presidencial surcoreana.
Lee es un liberal partidario de mejorar los lazos con Corea del Norte. Desde que asumió el cargo el año pasado, su gobierno ha tomado medidas proactivas para mejorar los vínculos con Corea del Norte, como apagar los altavoces de primera línea que difundían música K-pop y noticias mundiales. Lee se ofreció el sábado a celebrar conversaciones para poner fin formalmente a la Guerra de Corea de 1950-53, que terminó con un armisticio, no con un tratado de paz.
El conservador Partido del Poder del Pueblo, el principal partido de oposición, arremetió contra Lee por supuestamente “hacer la vista gorda ante las preocupaciones de seguridad pública” provocadas por el anuncio de Trump y priorizar las esperanzas de una diplomacia entre Estados Unidos y Corea del Norte.
Corea del Norte ha rehuido cualquier diálogo con su vecino del Sur y Estados Unidos y ha acelerado las actividades de pruebas de armas desde que la diplomacia nuclear de alto riesgo de Kim con Trump se vino abajo en 2019. Kim también ha reforzado sus credenciales diplomáticas al alinearse con Rusia por su guerra contra Ucrania y al tomar medidas para profundizar la cooperación con China.
En septiembre de 2025, Kim sugirió que podría reanudar las conversaciones con el presidente estadounidense si Estados Unidos abandona “su obsesión delirante con la desnuclearización” de Corea del Norte. Expertos señalan que Kim probablemente pretende usar su arsenal nuclear ampliado para obtener concesiones importantes, como un amplio alivio de sanciones.
“Las recientes publicaciones de Trump en redes sociales sobre Kim Jong Un sugieren una disposición a retomar el contacto, pero Corea del Norte está ocupada obteniendo beneficios de la guerra de Rusia contra Ucrania mientras moderniza su propio ejército”, afirmó Leif-Eric Easley, profesor de la Universidad Ewha en Seúl.
Reducir los ejercicios de Estados Unidos y Corea del Sur “puede dañar la coordinación de la alianza, ralentizar el proceso de que Corea del Sur asuma una mayor responsabilidad por su propia defensa y debilitar la disuasión frente a posibles conflictos en Asia”, sostuvo Easley.
Duyeon Kim, analista senior del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense en Washington, dijo que “reducir los ejercicios conjuntos debilita la preparación militar con el tiempo frente a otro posible ataque norcoreano”.
Maniobras ponen a prueba tácticas y enfurecen a Pyongyang
El Ejército surcoreano había dicho anteriormente que los ejercicios Ulchi Escudo de Libertad de este año serían similares en escala a los de años anteriores, con la participación de unos 18.000 soldados surcoreanos.
El Ejército de Estados Unidos indicó que los ejercicios incorporarán lecciones de conflictos recientes, como las experiencias de combate de Corea del Norte en el frente de Rusia-Ucrania, e incluirán un ejercicio con fuego real para poner a prueba la selección conjunta de objetivos de precisión y las maniobras, un cruce de brecha húmeda y la distribución de equipo militar preposicionado.
El Ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores acusó el viernes a Estados Unidos y Corea del Sur de planear ejercicios más provocadores este año y prometió responder con “un nuevo nivel de disuasión”. A principios de este mes, Corea del Norte disparó dos misiles balísticos al mar, en una probable protesta por los ejercicios.
Duyeon Kim, la analista, dijo que Corea del Norte utiliza los ejercicios entre Estados Unidos y Corea del Sur “con fines de propaganda interna para crear una narrativa falsa de una América hostil y justificar su programa de armas nucleares”.
No es la primera vez que Trump busca suspender los ejercicios. Tras su primera cumbre con Kim en 2018, Trump anunció unilateralmente la suspensión de los ejercicios estivales entre Estados Unidos y Corea del Sur, calificándolos de “muy provocadores” y “tremendamente caros”.
Kim Dong-yub, profesor de la Universidad de Estudios Norcoreanos en Seúl, dijo que Corea del Norte siente ahora menos urgencia por volver a conversar con Washington y Seúl que cuando entabló conversaciones con sus rivales en 2018, pero es poco probable que ignore por completo el acercamiento de Trump.
Pronosticó que Corea del Norte probablemente dirá que ha tomado nota de la publicación de Trump, pero que esperará nuevas acciones que demuestren que Estados Unidos pretende abandonar las hostilidades contra Corea del Norte.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




