BLAINE, Washington, EE.UU. (AP) — El principal funcionario fronterizo del gobierno de Estados Unidos defendió los planes para construir un muro y otra infraestructura en la región de Big Bend, en Texas, pese a la creciente oposición al proyecto y a una pausa en la construcción ordenada por un tribunal, afirmando que su objetivo de fortificar las fronteras del país “no es negociable”.
En una entrevista exclusiva con The Associated Press, el comisionado de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), Rodney Scott, sostuvo que el proyecto del muro, de 46.000 millones de dólares, estaba justificado pese a una coalición bipartidista de propietarios de tierras, negocios locales y ambientalistas que lo consideran un despilfarro del dinero de los contribuyentes y potencialmente destructivo para una región con cruces de migrantes históricamente bajos.
“Nuestro objetivo número uno desde el primer momento es que tenemos que saber quién y qué entra en Estados Unidos”, afirmó Scott el jueves. Si la región de Big Bend quedara sin un muro u otra infraestructura fronteriza mientras otras zonas a lo largo de la frontera reciben esas fortificaciones, añadió, “Estoy 100% convencido de que quedará completamente desbordada y destruida”.
La disputa por Big Bend se ha convertido en una importante prueba de hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno republicano por el muro fronterizo, el proyecto de infraestructura emblemático del presidente Donald Trump.
Scott, exagente de la Patrulla Fronteriza, fue elegido por Trump para completarlo.
Su agencia es responsable de ejecutar un plan financiado el verano pasado por los republicanos del Congreso para cubrir la frontera con México, de aproximadamente 3.200 kilómetros (2.000 millas), con una combinación de valla de acero de 9 metros (30 pies) de altura, barreras para vehículos, nuevas carreteras y tecnología de vigilancia para impedir la inmigración ilegal y el contrabando.
El gobierno de Trump asegura que construye alrededor de 19 kilómetros (12 millas) por semana. Scott, quien recibe actualizaciones diarias del avance, indicó que la construcción estará terminada para el final del segundo mandato de Trump. El muro fronterizo principal —en algunas zonas también se instala una capa secundaria— estará listo para finales de diciembre de 2027.
“De hecho, vamos adelantados respecto al cronograma”, aseveró Scott.
Big Bend es una prueba para los planes del gobierno de Trump sobre el muro
El plan del muro ha encontrado resistencia en lugares como Big Bend. El gobierno de Trump sufrió un revés importante a principios de este mes cuando un juez ordenó una pausa en la construcción del muro en la región, dado que había una alta probabilidad de que los demandantes “sufran un daño grave e irreparable sin una orden judicial”. El gobierno solicitó a la Corte Suprema que levante la orden.
El fallo incluyó cualquier construcción en el Parque Nacional Big Bend, un área en la que se ha generado una fuerte protesta desde todo el espectro político, incluso por parte de algunos legisladores republicanos.
En agosto, cuando se vio maquinaria pesada en el parque removiendo el terreno, Scott ordenó una pausa en toda actividad relacionada con la construcción en el lugar mientras hablaba con personas de la región. Indicó que la agencia realiza otros acercamientos con los residentes locales para conversar sobre cómo construir proyectos sin que dañen el parque.
“Estamos conversando y determinando cuál es la solución adecuada para esa zona”, explicó.
El funcionario dijo que no puede entrar en detalles específicos sobre cuáles son los planes de la agencia para el parque debido a las numerosas demandas en curso, pero reiteró que el proyecto no incluirá muros altos de acero.
También reiteró que el objetivo declarado de la agencia de proteger al país y saber qué entra y qué sale “no es negociable”.
Afirmó que las barreras naturales de la región no eran suficientes para impedir que la gente ingresara ilegalmente al país por otros puntos más transitables. Y manifestó su preocupación de que los cárteles que controlan el contrabando desde México hacia Estados Unidos aprovecharían cualquier abertura.
Activistas que luchan por bloquear los proyectos de infraestructura fronteriza en la región criticaron los comentarios de Scott el viernes. Hillary Pierce, directora de comunicaciones de la coalición No Big Bend Wall, dijo en un comunicado de prensa que “las propias cifras del gobierno muestran que no hay una emergencia fronteriza en Big Bend”.
La CBP ha sido objeto de críticas por tácticas de control migratorio
Scott dirige una agencia de 67.000 empleados, responsable de controlar quién y qué entra al país a través de cruces fronterizos oficiales como aeropuertos o puertos marítimos, y de detener el contrabando y la migración ilegal fuera de esos puntos oficiales de cruce.
La agencia fue objeto de un intenso escrutinio el año pasado cuando sus agentes fueron enviados a ciudades muy dentro del país para ayudar a ejecutar la ofensiva migratoria de Trump junto con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
Mientras las protestas por uno de los operativos sacudían Minneapolis, un agente de la Patrulla Fronteriza y uno de la CBP dispararon en un enfrentamiento en el que murió el ciudadano estadounidense Alex Pretti. El tiroteo finalmente obligó al gobierno de Trump a reducir las ofensivas en algunas ciudades. Un agente de la CBP que fue el rostro de esas misiones, Gregory Bovino, quien encabezó una redada en helicóptero en un gran edificio de apartamentos y utilizó agentes químicos para enfrentar a manifestantes, se jubiló este año.
Scott dijo que, aunque la CBP todavía ayuda al ICE, ahora participa menos en la aplicación de leyes migratorias lejos de las fronteras del país porque el ICE ha contratado a más agentes. No quiso comentar sobre la investigación por la muerte de Pretti, al señalar que estaba a cargo del FBI y seguía en curso. Y, cuando se le preguntó por las tácticas de Bovino, dijo que el agente no le reportaba durante los operativos.
Scott habló con la AP cerca de la frontera con Canadá, donde se reunió con representantes de seguridad fronteriza de otros países para compartir información sobre amenazas y tendencias. Durante su viaje, visitó un centro de operaciones donde, según dijo, las fuerzas canadienses y estadounidenses trabajan juntas, y acompañó a una unidad de la CBP encargada de patrullar las aguas frente a la costa del estado de Washington para comprender los desafíos de detener a los contrabandistas en la red de islas y ensenadas.
“Tenemos este enorme entorno marítimo en el que hay embarcaciones legítimas flotando, hay barcos pesqueros flotando, y estamos tratando de... encontrar la aguja criminal en un montón de agujas”, afirmó Scott.
El comisionado también se reunió con empleados de la CBP en el punto de cruce fronterizo que supervisa el tráfico entre Canadá y la pequeña comunidad de Point Roberts, Washington. La ubicación de la estación en una península significa que los empleados de la CBP que trabajan allí tienen que conducir desde el continente a través de Canadá para llegar al trabajo todos los días.
Esa frontera tiene muchas menos amenazas que la de Estados Unidos con México. Scott dijo que los cárteles mexicanos envían cada vez más drones a Estados Unidos para trasladar contrabando y vigilar a los agentes de la Patrulla Fronteriza. En México, los cárteles han usado drones para atacarse entre sí o a las fuerzas de seguridad mexicanas.
El Departamento de Seguridad Nacional, del que depende la CBP, anunció recientemente restricciones temporales de vuelo dirigidas a la actividad no autorizada de drones en una zona que se extiende 1,6 kilómetros (una milla) al norte de la frontera entre Estados Unidos y México como una forma de contrarrestar a los cárteles.
“Queremos asegurarnos de que esa amenaza no entre en Estados Unidos”, comentó Scott.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





