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Xi se reunirá con Trump tras convertir a China en una fuerza global desde 2015

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ARCHIVO – El presidente estadounidense Donald Trump participa en una ceremonia de bienvenida con el presidente chino Xi Jinping en el Gran Salón del Pueblo, el 14 de mayo de 2026, en Beijing. (AP Foto/Mark Schiefelbein, Archivo)
AP Photo/Mark Schiefelbein / Mark Schiefelbein

WASHINGTON (AP) — Cuando el líder chino Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado en 2015, buscó calmar la creciente inquietud entre los estadounidenses por el rápido ascenso de su país.

Y lo logró en gran medida, al estrechar la mano del entonces presidente Barack Obama para profundizar los lazos económicos y ampliar la cooperación. En el Rosedal de la Casa Blanca, Obama declaró que Estados Unidos “da la bienvenida al ascenso de una China pacífica, estable, próspera y un actor responsable en los asuntos globales”.


Esos días se acabaron.

Xi vuelve a la capital de Estados Unidos el miércoles para la primera visita de Estado en más de una década y, más seguro que nunca, busca estabilidad, aun mientras las dos mayores economías del mundo compiten en todo, desde la inteligencia artificial hasta las ambiciones espaciales y la influencia global. Se prevé que Xi inste a la cooperación con Estados Unidos por el bien del mundo.

“En 2015, China todavía era una potencia en ascenso, que ascendía profunda y rápidamente, pero ascendía de manera innegable”, señaló Mira Rapp-Hooper, investigadora visitante del Centro de Estudios de Política Asiática de la Brookings Institution. Ahora, “China ya ha ascendido”.

Ambas economías han crecido notablemente durante la década y, aunque Estados Unidos aún mantiene una sólida ventaja, lo importante es que Beijing ha adquirido las capacidades para contener a Estados Unidos y “la voluntad de usar esas capacidades”, señaló Sun Yun, directora del programa sobre China del Stimson Center, un grupo de analistas con sede en Washington.

Eso quedó en evidencia el año pasado, cuando China igualó los enormes aranceles del 125% del presidente Donald Trump, casi congelando el comercio y aprovechando un cuasi monopolio en el procesamiento de minerales críticos, que son cruciales para productos que van desde teléfonos inteligentes hasta aviones de combate, para obligar a Estados Unidos a dar marcha atrás.

“En el pasado, China estaba en desventaja en términos de fuerza y no era un igual frente a Estados Unidos”, manifestó Sun. “Pero ahora se la considera un par casi equivalente”.

Los líderes de Estados Unidos y China han cambiado el tono desde la última visita de Estado

En 2015, Estados Unidos planteó innumerables preocupaciones: un terreno de juego nivelado para las empresas estadounidenses en China, la protección de la propiedad intelectual, las ciberamenazas y la libertad de navegación en los mares de China Meridional y Oriental.

Xi le dijo a Obama que “China está realizando esfuerzos integrales para profundizar la reforma integral, construir una gobernanza basada en la ley y hacer cumplir una estricta disciplina partidaria”. El líder chino afirmó que Beijing gestionaría las diferencias en el mar de China Meridional “mediante el diálogo” y le indicó a Obama que “China no tiene intención de buscar la militarización” en esa región.

Ahora, Xi sigue en el cargo tras purgar a rivales políticos, abolir los límites de mandato presidencial y consolidar el poder. En Estados Unidos, los votantes llevaron a Trump de regreso a la Casa Blanca.

La mayoría de los asuntos de 2015 o bien siguen sin resolverse o han empeorado: las empresas estadounidenses aún buscan acceso al mercado, los chinos se han vuelto más agresivos en los ciberataques y las tensiones en el mar de China Meridional no han hecho más que aumentar con la creciente presencia militar china.

Xi no mencionó a Taiwán en sus declaraciones del Rosedal en 2015. Pero al recibir a Trump en Beijing en mayo, advirtió de “choques e incluso conflictos” si Estados Unidos manejara mal el asunto de la isla autogobernada que Beijing reclama como propia. Esta semana, se espera que Xi presione a Trump para retrasar aún más un paquete de ventas de armas a Taiwán.

Del lado de Estados Unidos, Trump dará la bienvenida a Xi el miércoles por la noche en la pista de aterrizaje de la Base Conjunta Andrews, un movimiento poco común que se aparta del protocolo típico de esperar a que los líderes lleguen en automóvil a la Casa Blanca.

China reduce su dependencia económica de Estados Unidos, pero Estados Unidos sigue dependiendo de China

Estados Unidos fue el mayor mercado de exportación de China en 2015, al representar casi una quinta parte de sus 2,3 billones de dólares en exportaciones. Actualmente, sigue siendo el principal destino de exportación del país asiático, pero su participación ha bajado al 11% de las exportaciones globales chinas, que aumentaron a más de 3,7 billones de dólares en 2025.

Eso se debe a que Estados Unidos compra menos a China debido al incremento de los aranceles, mientras Beijing envía más bienes a otros mercados en todo el mundo para amortiguar el golpe de la guerra comercial de Trump.

Y China ha avanzado en la cadena de valor global en la fabricación, ampliando la brecha con Estados Unidos.

En 2015, China puso en marcha una estrategia nacional para impulsar la fabricación avanzada mediante inversiones en sectores clave. Eso ha ayudado al país a reducir la dependencia de importaciones en áreas como chips de memoria y dispositivos médicos, y ha hecho que las empresas chinas sean competitivas a nivel global en industrias que van desde drones hasta vehículos eléctricos, tecnologías limpias y construcción naval, según un análisis realizado el año pasado por el Rhodium Group, un proveedor de investigación que sigue la economía y la política de China.

“Hay una sensación innegable del progreso de China en el escenario global”, expresó Kurt Campbell, un veterano exdiplomático de Estados Unidos que ahora preside The Asia Group, una firma de asesoría estratégica. “China no está llegando. Ya llegó”.

El fortalecimiento de la industria ha hecho que el ejército de China represente una amenaza para Estados Unidos

El poder de fabricación de Beijing se ha convertido en fuerza militar.

Su capacidad de construcción naval ha permitido que China construya la mayor flota del mundo en cuanto al número de embarcaciones, incluido un sofisticado portaaviones y avanzados buques anfibios de asalto, indicó Matthew P. Funaiole, investigador principal del China Power Project del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales.

Pero la Marina de Estados Unidos aún tiene una ventaja en tonelaje total y sistemas de armas, añadió.

China ha desarrollado cazas de quinta generación y ha ampliado la flota a cientos de unidades, mientras que en 2015 no tenía ninguno, según un informe de RAND.

En 2019, China se convirtió en el primer país en aterrizar una nave espacial en la cara oculta de la Luna, y opera una de las dos estaciones espaciales en órbita. Es el único otro país, además de Estados Unidos, que cuenta con una fuerza espacial.

El crecimiento militar de China “ha hecho que el territorio continental de Estados Unidos sea cada vez más vulnerable”, según el informe más reciente del Pentágono sobre las capacidades militares de Beijing. “China mantiene un arsenal grande y en crecimiento de capacidades nucleares, marítimas, convencionales de ataque de largo alcance, cibernéticas y espaciales capaces de amenazar directamente la seguridad de los estadounidenses”.

Ese no era el panorama en 2015, cuando el Pentágono advirtió que “la modernización militar de China tiene el potencial de reducir las ventajas tecnológicas militares fundamentales de Estados Unidos”.

El secretario de Estado Marco Rubio dijo a los periodistas, horas antes de la llegada de Xi, que los dos líderes deben interactuar porque Estados Unidos y China son “las dos mayores economías del mundo” y “probablemente los dos ejércitos más poderosos del mundo”.

Y Trump, aunque ha arremetido contra los demócratas calificándolos de comunistas como táctica de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato, ahora busca impresionar a Xi, el líder del país comunista más poderoso del mundo, en Washington.

Trump saluda a Xi al pie del avión debido a su “gran relación”, declaró la primera dama Melania Trump al programa “Fox & Friends” de Fox News Channel.

“Viene a nuestro suelo, y necesitamos darles la bienvenida con el mayor respeto”, afirmó.

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El periodista de The Associated Press Kevin Vineys contribuyó a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.