EL CAIRO, Egipto (AP) — Los rescatistas excavaban entre los escombros de un penal administrado por los hutíes que fue alcanzado esta semana por un ataque aéreo en el norte de Yemen, incluso mientras la coalición encabezada por Arabia Saudí renovaba sus ataques contra las zonas rebeldes el miércoles. Recuperaron cuatro cadáveres, lo que elevó a 23 el número de fallecidos en la prisión, de acuerdo con los rebeldes.
La prisión se vino abajo el lunes, tras ser alcanzada cuando la coalición atacó la estratégica ciudad de Hazm, en la provincia norteña de Jawf, lo que a su vez llevó a los hutíes a lanzar una oleada de ataques con misiles y drones contra el sur de Arabia Saudí que dejó 73 heridos.
Este repunte supuso una importante escalada en la reanudación de los combates entre un socio clave de Estados Unidos y el grupo aliado de Irán, lo que desestabilizó aún más una región sacudida por casi tres años de conflicto, con la guerra iraní-estadounidense —que asestó un golpe a la economía mundial— como el más reciente.
Hassan Saboula, director de la agencia de defensa civil en Jawf, apuntó que entre los fallecidos había un menor y que los equipos de rescate buscaban a siete desaparecidos.
Aún no se ha identificado a los muertos, reportó el canal de noticias satelital al-Masirah citando a Saboula. El ataque dejó al menos siete heridos, incluyendo una mujer que estaba visitando a su esposo, dijo Anees al-Asbahi, portavoz del Ministerio de Salud gestionado por los hutíes.
En un comunicado, el portavoz militar hutí, el general de brigada Yahya Saree, afirmó el miércoles que el ataque contra la prisión fue llevado a cabo por un avión saudí F15-SA.
Según su versión, el aparato despegó de la Base Aérea Rey Khalid en Khamis Mushait a las 4:30 de la tarde del lunes, alcanzó la prisión y regresó a la base 15 minutos después.
El gobierno saudí no respondió a un pedido de comentarios. Los rebeldes indicaron que atacaron la base el martes, como parte de su ofensiva contra varias ciudades en el sur de Arabia Saudí.
Por su parte, la coalición lanzó ataques aéreos contra instalaciones militares hutíes en las provincias de Marib y Jawf a primera hora del miércoles.
Yemen se sumió en una guerra civil en 2014, cuando los hutíes avanzaron desde su bastión en el norte y tomaron la capital, Saná, obligando al gobierno reconocido internacionalmente a huir hacia el sur y luego a exiliarse en Arabia Saudí. Una coalición encabezada por Riad entró en la guerra de Yemen al año siguiente en un intento por restaurar el gobierno. La guerra se ha cobrado la vida de al menos a 150.000 personas, según estimaciones de Naciones Unidas, y en ocasiones ha dejado al país al borde de la hambruna.
Las tensiones entre los rebeldes y la coalición comenzaron a acentuarse cuando los hutíes intentaron hacer volar un avión desde Teherán hasta Saná en julio, desafiando el bloqueo aéreo y naval impuesto hace una década por la coalición, que atacó la pista del aeropuerto yemení, impidiendo el aterrizaje.
Desde entonces, los hutíes han atacado a Arabia Saudí y el transporte marítimo saudí en el mar Rojo. Los hutíes alcanzaron varias instalaciones petroleras y servicios públicos saudíes el martes y algunas operaciones han quedado suspendidas temporalmente desde entonces, según el Ministerio de Energía saudí.
Los rebeldes han estado atacando a las fuerzas gubernamentales aliadas de Arabia Saudí en múltiples frentes en Yemen. Sin embargo, las fuerzas gubernamentales cambiaron el rumbo a principios de este mes, al atacar posiciones hutíes a lo largo de la costa occidental del país en el mar Rojo.
El estallido de violencia mató a al menos 194 e hirió a más de 880 entre el 23 de agosto y el 5 de septiembre, según la Organización Mundial de la Salud. También desplazó a más de 21.000 personas, agregó la agencia de la ONU. Además, ha hecho añicos una tregua de cuatro años que había frenado en gran medida los combates en la guerra civil.




