EL CAIRO (AP) — El enviado de la ONU para Yemen se reunió con negociadores hutíes durante el fin de semana, en un esfuerzo por evitar una mayor escalada en Yemen en medio de feroces combates en la costa occidental del país entre los hutíes respaldados por Irán y las fuerzas gubernamentales, apoyadas por Arabia Saudí pero fragmentadas, informó el funcionario el martes.
La reanudación de la violencia, que ha provocado la muerte de cientos de personas y ha desplazado a decenas de miles, es el giro más reciente del conflicto en Yemen, que comenzó en 2014 cuando los rebeldes respaldados por Irán tomaron Saná, la capital, obligando al gobierno del país a establecerse en el exilio en Arabia Saudí. El reino entró en la guerra un año después con una coalición multinacional.
En entrevista con The Associated Press en El Cairo, Hans Grundberg explicó que su reunión en Mascate con el principal negociador de los hutíes, Mohammed Abdul-Salam, buscaba explorar “si hay maneras de evitar que la escalada actual vaya aún más lejos”.
También mantuvo conversaciones en Riad, la capital saudí, con el gobierno reconocido internacionalmente y con potencias regionales, incluida Arabia Saudí, que ha sido el principal objetivo de la más reciente escalada de los hutíes, la cual describió como “sin precedentes” y “dramática”.
Grundberg señaló que la inestabilidad en la región y la “influencia de actores regionales, incluido Irán, así como de otros vecinos de Yemen” también han afectado el curso del conflicto yemení.
A principios de septiembre, los hutíes avanzaron por la costa del mar Rojo con ayuda de expertos iraníes, capturando la ciudad estratégica de Mokha y varias islas del mar Rojo, ampliando su alcance hasta la vía marítima clave del estrecho de Bab el-Mandeb. Fue la mayor toma de territorio de los hutíes en años y puso fin a un alto el fuego iniciado en 2022 que, en gran medida, detuvo los principales combates en la guerra civil de 12 años en Yemen.
Los rebeldes también han intensificado sus ataques a través de la frontera hacia Arabia Saudí, atacando sus instalaciones petroleras e impidiendo que sus buques petroleros atraviesen el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde pasa alrededor del 12% del comercio mundial.
El ataque rebelde y los combates con fuerzas yemeníes respaldadas por Arabia Saudí y fuerzas aliadas provocaron la muerte de al menos 838 personas e hirieron a más de 3.640, según la ONU. El repunte obligó a más de 145.000 personas a huir de sus hogares dentro de Yemen, de acuerdo con la agencia de migración de la ONU. Más de 3.000 personas más huyeron cruzando las aguas hacia Yibuti, informó la agencia.
Grundberg indicó que la escalada actual en Yemen se ha vuelto más complicada en comparación con episodios anteriores de violencia a lo largo de la guerra civil. Afirmó que las líneas de batalla se han desplazado hacia la costa del mar Rojo, donde “las líneas del frente más sensibles” amenazan corredores marítimos cruciales para el comercio mundial.
“Hemos visto ataques también contra el transporte marítimo comercial en el mar Rojo, y es un hecho alarmante que debería preocupar al Consejo de Seguridad”, sostuvo.
También afirmó que el conflicto en Yemen se ha vinculado cada vez más con la más reciente ola de guerras en Oriente Medio, que comenzó con el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 contra el sur de Israel y, más recientemente, con la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El conflicto también se ha convertido en una guerra indirecta regional entre Arabia Saudí e Irán, en la cual Estados Unidos ha estado involucrado desde hace tiempo en la periferia, proporcionando asistencia de inteligencia al reino. Sin embargo, las críticas internacionales por los ataques aéreos saudíes en los que murieron civiles llevaron a Estados Unidos a reducir su apoyo.
“La situación actual va a ser difícil de resolver”, dijo, y añadió que las partes en guerra y quienes las respaldan “tratan de evaluar” las consecuencias de la escalada.
“Hay mucho polvo en el aire que necesita asentarse antes de que puedan hacer su propia evaluación sobre cuál es la mejor alternativa para avanzar, ya sea en el campo de batalla o en la mesa de negociaciones”, agregó.
El enviado de la ONU dijo que la guerra en Yemen necesita separarse de otros conflictos en la región para ayudar a encontrar un acuerdo “definido por los yemeníes”.
“Mi recomendación en este momento es asegurarse de que se desvinculen estos conflictos y se aborden uno por uno de manera efectiva y eficiente mediante negociaciones”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




