Los Estados Unidos está en medio de una emergencia de salud, y profesionales médicas han tenido que lidiar con los efectos del coronavirus por meses.
Pero para los médicos en Texas y Luisiana, ahora hay otra preocupación: huracán Laura.
La tormenta tocó tierra el jueves alrededor de la 1 a.m. en Cameron Parish, Luisiana. El huracán mas fuerte en varias generaciones en la zona costal de Luisiana, Laura fue un huracán de categoría 4, con vientos de mas de 150 millas por hora. Zonas costales de Texas también fueron afectadas, y profesionales médicos en el estado tuvieron que crear un plan que los deja ayudar a las personas afectadas por la tormenta sin ponerlos en peligro de COVID-19.
Parte de la preocupación es que refugios de emergencia o hospitales llenos de gente pudieran convertirse en incubadoras para nuevos brotes del coronavirus. Darrell Pile, director general de Southeast Texas Regional Advisory Council, la organización que coordina medidas de respuesta de emergencia médica en 25 condados en la costa de Texas, le dijo a NBC News que “el distanciamiento social será mucho mas difícil para la gente que está evacuando. Sin embargo, pueden ponerse mascarilla. Y pueden hacer lo que puedan para no estar muy cerca a otras personas.”
Hospitales en la zona también se prepararon antes del huracán, moviendo pacientes críticos por ambulancia a zonas que no iban a sentir todo el impacto de la tormenta. También indicaron que tienen suficiente comida y suministros para sus pacientes y empleados para varios días.
El gobernador de Texas, Greg Abbott, dijo en una conferencia de prensa el martes que “solo porque un huracán está viniendo a Texas no quiere decir que el COVID-19 se ha ido o se irá de Texas. COVID-19 estará en Texas durante todo el huracán.”
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