NACIONES UNIDAS (AP) — Durante años, Canadá fue un actor cumplidor en el drama de los asuntos internacionales. Como colaborador hábil y experimentado, no solía acaparar los reflectores cuando los líderes mundiales se reunían en la ONU cada septiembre.
Este año, la nación de 41 millones de habitantes ejerce un nuevo papel en el mayor escenario diplomático del planeta.
Desde un discurso decisivo ante el Foro Económico Mundial en enero, el primer ministro, Mark Carney, se ha convertido en una voz líder de lo que él y algunos otros llaman “potencias medias”. Las ha instado a unirse para actualizar y preservar el orden internacional, así como proteger sus propios intereses, en una era de demostraciones de fuerza de Estados Unidos y otros gigantes globales.
Y ha demostrado estar dispuesto a respaldar con hechos sus palabras cuando se enfrenta a los aranceles, los insultos y el tono despreocupado sobre la anexión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Carney rechazó lo que, según afirmó, eran exigencias comerciales inaceptables de Estados Unidos y se retiró de las conversaciones el mes pasado. Al replantear sin rodeos la apuesta de décadas de su país por el comercio y la asociación con Estados Unidos, ha estado cortejando otras opciones, y Canadá incluso podría convertirse en el primer miembro asociado de la Unión Europea.
“Los socios están trabajando con Canadá porque Canadá es predecible, confiable y tiene principios en un mundo que no lo es en absoluto”, declaró Carney a medios canadienses en una conferencia de prensa en la ONU el martes, mientras la gran reunión de la Asamblea General entraba de lleno en funcionamiento.
Es la principal reunión anual de la comunidad internacional. Y para Carney, es una oportunidad de mostrar la visión canadiense de un “realismo basado en valores” que es “a la vez de principios y pragmático”, una combinación de compromiso con valores como la libertad, los derechos humanos y la sostenibilidad y de alianzas claras y “calibradas” con socios que no suscribirán toda la lista.
Es, francamente, un discurso práctico para un foro propenso ya sea a la cautela diplomática o a la retórica grandilocuente, sea catastrofista, idealista o, a menudo, ambas cosas. Y Carney está encontrando un público.
Se mueve rápido y construye coaliciones
Canadá y media docena de otros países lanzaron el lunes un nuevo grupo destinado a defender la cooperación económica y la colaboración internacional al estilo de la ONU. Un caos en el control del tráfico aéreo en los aeropuertos de Nueva York impidió que Carney llegara al acto de lanzamiento de “socios por el multilateralismo” en la ONU la noche del lunes, pero su agenda del martes incluyó reuniones personales con el rey de Jordania, los presidentes de Chile y Angola, y un ministro del gabinete de Emiratos Árabes Unidos.
También copresidió una reunión sobre la esquiva solución de dos estados al conflicto israelí-palestino y prometió 100 millones de dólares canadienses (71 millones de dólares) en financiación humanitaria y de seguridad para los palestinos. Canadá se sumó el año pasado a más de 150 países que han reconocido un Estado palestino, pese a las objeciones de Israel y de su aliado clave, Estados Unidos.
Cuando se le preguntó si interactuó el martes con Trump o con miembros de su gobierno, Carney respondió que veía la enorme reunión de líderes mundiales como una oportunidad para “reunirse con aquellos a quienes normalmente no se ve”. Sí asistió al discurso de Trump ante la asamblea, donde el presidente no mencionó a Canadá, el país al otro lado de la frontera internacional más larga del mundo, y ahora en el extremo opuesto de una guerra comercial en aumento.
Después de intervenir el miércoles en una reunión de la ONU sobre los océanos, Carney regresa a Canadá para otros compromisos. Está previsto que la ministra de Relaciones Exteriores, Anita Anand, pronuncie el discurso del país ante la ONU el sábado.
Anand dijo en una entrevista el martes que el mensaje “se centrará mucho en implementar la estrategia de potencia media” que Carney ha expuesto —de forma memorable cuando dijo al Foro Económico Mundial que, a medida que las rivalidades entre grandes potencias sacuden cada vez más el sistema internacional, “las potencias medias deben actuar juntas, porque si no estamos en la mesa, estamos en el menú”. No existe una lista oficial de “potencias medias”, pero el término suele entenderse como países que no son superpotencias ni sus intermediarios, pero que tienen cierta influencia en la política global debido a fortalezas diplomáticas u otros motivos.
El “mensaje de Carney resuena con muchas audiencias, particularmente con las del Norte global”, afirma Srdjan Vucetic, profesor de asuntos internacionales de la Universidad de Ottawa.
Señaló que el liderazgo del primer ministro también está calando en casa. Carney, quien asumió el cargo en marzo de 2025, goza de altos índices de aprobación entre los canadienses. A muchos les indignan los comentarios de Trump sobre convertir a su país en el “estado 51” de Estados Unidos, su insistencia en referirse al lago Ontario como “lago América” y sus políticas comerciales. En Toronto, la ciudad más poblada de Canadá, algunos vecindarios están salpicados de carteles en los jardines que animan a los expatriados estadounidenses con derecho a voto a sufragar por correo, y al menos una cafetería ha tachado la bebida Americano de su menú, sustituyéndola por “Canadiano”.
Carney busca aumentar el comercio no estadounidense
Carney, de 61 años, exjefe de un banco central y doctor en economía, pretende duplicar el comercio de Canadá fuera de Estados Unidos en el plazo de una década. La semana pasada reunió a cientos de ejecutivos de firmas internacionales de inversión para una cumbre de inversión en Canadá y espera lograr, entre otros, un acuerdo comercial con India antes de fin de año.
Su gobierno ha destacado acuerdos de seguridad, defensa y economía con una lista de países durante el último año, y él ha imaginado a Canadá como un posible puente económico, en cierto modo, entre la Unión Europea y los países de la cuenca del Pacífico.
Sus esfuerzos internacionales han suscitado algunas preguntas, como cuando se convirtió en el primer primer ministro canadiense en más de un cuarto de siglo en visitar Arabia Saudí. El gobierno de su predecesor, Justin Trudeau, había arremetido contra el historial de derechos humanos de Arabia Saudí, lo que provocó una ruptura diplomática de cinco años. Ambos países restablecieron plenamente las relaciones diplomáticas en 2023.
Carney dijo en ese momento, durante la visita de julio, que le importan profundamente los derechos humanos, que no tiene sentido “dar lecciones a los países desde lejos” y que relacionarse con ellos no implica aprobar cada uno de sus actos.
En su conferencia de prensa en la ONU el martes, afirmó que su estrategia “significa asumir activamente, activamente el mundo tal como es, no esperar pasivamente un mundo que quisiéramos que fuera”.
“Tenemos una estrategia que, creo, ya ha hecho a nuestro país más fuerte”, añadió, “pero apenas estamos empezando”.
___
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




