WASHINGTON (AP) — El elegido del presidente Donald Trump para secretario de Seguridad Nacional declaró el miércoles que el Congreso necesitaba dejar de lado las agrias divisiones y financiar el departamento, mientras prometía ponerse a trabajar y mantenerlo alejado de las controversias que, bajo la secretaria Kristi Noem, lo han mantenido en las noticias.
Markwayne Mullin compareció el miércoles ante los senadores para su audiencia de confirmación, donde enfrentó preguntas sobre el impulso de la administración a favor de las deportaciones masivas que han provocado una interrupción de financiamiento de varias semanas para esa agencia.
Mullin, senador por Oklahoma, ha pasado 13 años en el Congreso y se ha consolidado como un aliado cercano del presidente. De ser confirmado, reemplazaría a la secretaria saliente Kristi Noem, quien fue despedida a principios de este mes en medio de crecientes críticas a su liderazgo.
“Puedo tener opiniones diferentes con todos en esta sala, pero como secretario de Seguridad Nacional estaré protegiendo a todos”, indicó Mullin a una sala abarrotada. “Mi objetivo en seis meses es que no seamos la noticia principal todos los días”.
La audiencia es la primera oportunidad para que los legisladores y el público escuchen directamente a Mullin sobre cómo pretende dirigir el tercer departamento más grande del gabinete. El extenso departamento, con una plantilla de aproximadamente 260.000 empleados, supervisa un conjunto diverso de responsabilidades que van desde proteger al presidente hasta ayudar a los estados a recuperarse de desastres y deportar a personas que se encuentran ilegalmente en el país.
En sus comentarios iniciales, enfatizó la necesidad de restablecer el financiamiento para el Departamento de Seguridad Nacional.
“Tenemos que financiar el Departamento de Seguridad Nacional. Tenemos que hacerlo, amigos. Tenemos que dejar de lado la parte partidista. Y tenemos que darnos cuenta de que estamos poniendo en riesgo nuestra patria y la tranquilidad de los estadounidenses”, señaló Mullin.
Elogió a los empleados del Departamento de Seguridad Nacional que trabajan sin paga: “Todos deberíamos estar tratando de financiarlos”.
Senador republicano denuncia que Mullin “aplaude la violencia”
La primera parte de la audiencia estuvo marcada por una encendida declaración inicial del presidente del comité, el republicano Rand Paul, quien arremetió contra comentarios que hizo Mullin llamándolo “una maldita serpiente” después de una disputa sobre financiamiento, haciéndose eco de las duras críticas del propio Trump al senador de Kentucky, quien con frecuencia actúa por su cuenta trastocando los procedimientos del Senado.
“Me pregunto si alguien que aplaude la violencia contra sus oponentes políticos es la persona adecuada para dirigir una agencia que ha tenido dificultades para aceptar límites al uso adecuado de la fuerza”, se preguntó Paul.
Según el presentador de radio derechista David Arnett, quien escribió sobre los comentarios en su Substack, Mullin recientemente llamó a Paul —quien con frecuencia se desmarca de su propio partido en varios asuntos— “una maldita serpiente. Y entiendo completamente por qué su vecino hizo lo que hizo. Y se lo dije en la cara”.
Un vecino hace varios años derribó a Paul y lo lesionó por una disputa sobre el cuidado del césped.
Mullin cuestionó la insinuación de que es un mentiroso, e insistió en que pueden tener diferencias y aun así trabajar juntos.
“Que usted diga que soy un mentiroso, señor, eso no es cierto”, apuntó Mullin.
Hablando de Paul, Mullin dijo: “Simplemente no nos llevamos bien”.
Mullin es aliado de Trump
Mullin es un ex luchador de artes marciales mixtas que dirigió un negocio de plomería en Oklahoma antes de postularse al Congreso. En el pasado ha indicado su apoyo a las operaciones migratorias, y se espera que sea un aliado fiel de la agenda de Trump si es confirmado.
“Ya sea protegiendo la patria de actores malintencionados, deteniendo el flujo de drogas peligrosas hacia las comunidades estadounidenses o expulsando a los peores de los peores extranjeros ilegales criminales, el senador Mullin trabajará incansablemente para implementar la agenda del presidente”, aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, en un comunicado.
Una línea clave de cuestionamiento será la agenda migratoria del presidente y cómo Mullin pretende ejecutarla. La audiencia se realiza en un momento en que la agenda de deportaciones masivas está en una encrucijada, y Mullin enfrentará presión para alcanzar las ambiciosas metas de deportación cuando el ánimo público se ha agriado por la forma agresiva en que se han llevado a cabo las operaciones.
La indignación por las tácticas de control migratorio de la administración Trump ha llevado a los demócratas a negarse a financiar el Departamento de Seguridad Nacional hasta que haya una reforma en la conducta de sus agentes.
El senador demócrata Gary Peters, de Michigan, el miembro de mayor rango del Comité de Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales del Senado, señaló que los demócratas estaban pidiendo reformas “simples” en línea con las normas que siguen otros departamentos de policía.
Peters subrayó los desafíos que enfrenta Seguridad Nacional y admitió que el departamento necesita a alguien con “mano firme”, pero indicó que tenía “reservas” sobre si Mullin estaba listo para asumir un papel tan significativo.
Mientras se prolonga el más reciente cierre parcial del gobierno, ha habido largas filas de seguridad en un número creciente de aeropuertos de Estados Unidos, ya que los agentes de control pasan a otro mes sin paga. Los republicanos han acusado repetidamente a los demócratas de estar poniendo en riesgo la seguridad nacional al bloquear el financiamiento del departamento.
Seguridad Nacional soportó turbulencias bajo Noem
Bajo Noem, se lanzaron intensos operativos en lugares como Los Ángeles, Chicago y Minneapolis, donde inmigrantes fueron detenidos y manifestantes chocaron con agentes federales.
Activistas y políticos acusaron a agentes de Seguridad Nacional de romper ventanas de autos, maltratar a transeúntes que intentaban grabar sus actividades y detener a inmigrantes en condiciones deplorables. Las muertes a tiros de dos manifestantes —Renee Good y Alex Pretti en Minneapolis— contribuyeron a aumentar las críticas a la agenda migratoria de Trump.
Seguridad Nacional ha dicho que sus agentes responden con fuerza sólo cuando es necesario y ha culpado a activistas y políticos, de quienes dice que están elevando la retórica contra sus agentes.
También es probable que Mullin enfrente preguntas sobre el futuro de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, o FEMA, que está en medio de un tumultuoso proceso de reforma después de que Trump dijo que quería reformarla, si no eliminarla.
Noem encabezó un Consejo de Revisión de FEMA designado por Trump que estaba listo para recomendar cambios radicales en la forma en que el gobierno federal ayuda a estados, tribus y territorios a prepararse, responder y recuperarse de desastres. Las reformas tenían el potencial de reducir drásticamente el apoyo federal para desastres y poner más responsabilidad en las jurisdicciones locales.
Mientras tanto, bajo el liderazgo de Noem, todos los contratos por encima de 100.000 dólares tenían que esperar su aprobación. Eso provocó largos retrasos para estados desesperados por reembolsos de dinero que ya habían gastado en cosas como la remoción de escombros de tormentas.
Dos administradores interinos de FEMA renunciaron durante el mandato de Noem y la agencia todavía no tiene un jefe permanente.
Trump dijo que estaba nombrando a Noem enviada especial para una nueva iniciativa de seguridad que se centraría en el Hemisferio Occidental. Noem agradeció a Trump por el nombramiento y destacó sus logros como secretaria, diciendo que logró “avances históricos” en Seguridad Nacional.
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La corresponsal Gabriela Aoun Angueira contribuyó con esta nota.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.