BOGOTÁ (AP) — Como parte del giro en su política exterior, Colombia anunció el jueves su retiro del Grupo de La Haya, un bloque de países que se trazó como objetivo buscar el fin de la ocupación israelí en territorio palestino.
El canciller colombiano Omar Bula aseguró en un comunicado que Colombia rechaza el enfoque del Grupo de La Haya que, consideró, fue “creado para aislar y atacar a Israel”.
El presidente conservador Abelardo de la Espriella reanudó las relaciones diplomáticas con Israel tras asumir el poder en agosto en contraste con su predecesor, el progresista Gustavo Petro (2022-2026), quien había roto relaciones con Israel en 2024 y se convirtió en uno de sus más férreos críticos.
Colombia fue parte desde el comienzo del Grupo de La Haya, establecido en enero de 2025, junto a Bolivia, Cuba, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica.
El país sudamericano sirvió de anfitrión en julio del año pasado de una conferencia ministerial convocada por el grupo que acordó impedir en sus territorios el suministro y transferencia de armas y combustible a Israel para presionar el fin de las acciones bélicas en territorio palestino.
“El giro en la relación bilateral que pretendió dar Petro fue tan radical que lo que hizo fue generar, cuando cambió la política a nivel interno en Colombia, un giro en la misma proporción o incluso superior”, aseguró a The Associated Press Rafael Piñeros, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia.
El bloque de países que iniciaron el Grupo de La Haya ha ido menguando. En marzo anunciaron su retiro Honduras, gobernado por el conservador Nasry Asfura, y Bolivia, por el centrista Rodrigo Paz, quien restableció las relaciones diplomáticas con Israel.
Colombia inauguró la víspera una nueva embajada en Jerusalén, lo que fue resaltado por ambos gobiernos como un “hito diplomático”. “Colombia está con nosotros”, aseguró el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Sin embargo, la apertura de la embajada recibió críticas por parte de Arabia Saudita, que la consideró una “violación del derecho internacional” y un “perjuicio directo del estatus legal e histórico de la Jerusalén ocupada”, indicó el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado el miércoles.
La apertura de la embajada en Jerusalén se convirtió, a juicio de Piñeros, en un “guiño” tanto a Israel como a Estados Unidos en medio de lo que consideró un “exceso de politización” en la relación bilateral entre Colombia e Israel.
El mandatario estadounidense Donald Trump reconoció a Jerusalén como la capital de Israel a fines de 2017 convirtiendo a Estados Unidos en el primer país en hacerlo. Desde entonces nueve gobiernos extranjeros han seguido sus pasos, incluidos varios países latinoamericanos.
Los palestinos reclaman Jerusalén Oriental como la capital de un futuro Estado, mientras Israel considera que toda la ciudad es su capital.




