BUNIA, República Democrática del Congo (AP) — Los casos confirmados en el brote de ébola en la República Democrática del Congo han superado los 9.000, con más de 4.300 muertes, mientras las autoridades sanitarias luchan por contener un brote que se extiende por siete provincias, según cifras del gobierno difundidas el martes.
El Ministerio de Salud informó de 9.066 casos confirmados y 4.381 muertes, siendo el número de fallecidos cercano a la mitad del total de casos confirmados.
El aumento de muertes ha alarmado a trabajadores de la salud y a las autoridades, y una gran proporción de los decesos registrados ocurre fuera de los centros de tratamiento. En el informe más reciente se registraron 88 nuevos casos y se advirtió que “la transmisión comunitaria sigue siendo motivo de preocupación”.
El brote ha creado nuevos focos a medida que se propaga a más comunidades, y actualmente están afectadas 65 zonas de salud en siete provincias.
Las autoridades señalan que los casos confirmados representan apenas un tercio de todos los casos, y que muchos no se detectan. El brote se debe al raro virus Bundibugyo, para el cual no hay una vacuna ni un tratamiento aprobados.
Los esfuerzos por contener el virus se han visto obstaculizados por varios factores, entre ellos, los combates entre fuerzas gubernamentales y grupos rebeldes, lo que ha generado una de las crisis humanitarias más graves del mundo, así como el amplio desdén por las precauciones sanitarias, los intensos movimientos de población y la escasez de suministros médicos y de centros de tratamiento.
El brote ha superado en magnitud los 16 brotes anteriores de Congo y va camino de superar el brote regional de África Occidental de 2014-2016, en el que murieron 11.000 personas.
“Siento que el gobierno está desbordado por los acontecimientos. Pero no hay nada más que decir. El gobierno necesita asumir plenamente sus responsabilidades para garantizar la eficacia de la respuesta contra el ébola”, señaló Samuel Buju, residente de Bunia, la capital provincial de Ituri, uno de los focos del brote.
Kenia se convirtió la semana pasada en el segundo país, después de Uganda, en reportar un caso de ébola importado desde el Congo, lo que profundizó la preocupación por la propagación del virus a través de las fronteras.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




