WASHINGTON (AP) — Dos exfuncionarios de inteligencia del FBI que se especializaban en la interferencia electoral fueron acusados el viernes de hacer declaraciones falsas al Congreso sobre su participación en la investigación de la laptop de Hunter Biden en el período previo a las elecciones presidenciales de 2020, en la más reciente de una serie de acciones de investigación llamativas y con carga política que el Departamento de Justicia ha emprendido antes de las elecciones de mitad de mandato del próximo mes.
Nikki Floris y Bradley Benavides, exlíderes principales de un grupo de trabajo ya disuelto creado para contrarrestar la interferencia electoral extranjera, comparecieron ante un tribunal federal en Washington, donde sus abogados presionaron para que se realizara una audiencia rápida en la que pudieran impugnar las acusaciones de que mintieron a los legisladores al decir que no participaron en investigaciones del FBI sobre Biden.
La acusación, un caso penal poco común del Departamento de Justicia contra un exempleado, retoma una saga enredada y peculiar que sacudió las últimas semanas de la contienda de 2020. También se produce en medio de un esfuerzo más amplio y retrospectivo del director del FBI, Kash Patel —quien antes de asumir fue un duro crítico de esa agencia— por examinar episodios de alto perfil del pasado reciente del organismo que, durante años, han animado a la base conservadora del presidente Donald Trump.
Los abogados de Floris la calificaron de “patriota” y dijeron que ha “servido a nuestra nación como una dedicada funcionaria de inteligencia del FBI durante casi 20 años”.
“Sin embargo, hoy el Departamento de Justicia la ha acusado falsamente de un delito basándose en lo que dicen políticos, no en los hechos”, declararon sus abogados en un comunicado. “No es coincidencia que el gobierno presente ahora estos cargos sin sentido, años después, en vísperas de una elección”.
Los abogados de Benavides acusaron al gobierno de presentar “cargos penales infundados en su contra en una denuncia de tinte abiertamente político”.
“Este es otro día triste para el Departamento de Justicia”, dijeron sus abogados en una declaración enviada por correo electrónico. “Pero ahora estamos en los tribunales, y la verdad saldrá a la luz: Brad Benavides es un verdadero patriota que dedicó su carrera a proteger a este país y a su gente. Estos cargos son una vergüenza”.
La denuncia se presenta justo antes de las elecciones de mitad de mandato
El caso fue presentado 10 días antes de las elecciones del 3 de noviembre mediante una denuncia penal, lo que significa que los fiscales aún no ponen el caso ante un jurado investigador para presentar una acusación formal. El Departamento de Justicia ha tenido dificultades en varios casos de alto perfil para convencer a los jurados investigadores de la capital del país de que emitan acusaciones formales.
Durante la comparecencia ante el tribunal de los exempleados del FBI, los abogados defensores y el juez señalaron la medida inusual de presentar el caso mediante una denuncia penal, que los fiscales usan con más frecuencia cuando tienen una necesidad urgente de poner a personas bajo custodia porque, por ejemplo, representan un peligro o un riesgo de fuga.
El juez magistrado federal Zia Faruqui señaló que es “raro que tengamos cargos tan antiguos que lleguen de esta manera”. Faruqui fijó una audiencia preliminar para el próximo martes pese a las objeciones de los fiscales, quienes presionaron por más tiempo dado lo que el juez describió como la “espada de Damocles” que pende sobre la cabeza de los acusados.
El hallazgo de la laptop provocó agitación en la elección de 2020
La revelación de la existencia de la laptop en octubre de 2020 se convirtió en un espinoso tema de campaña en la contienda entre Trump, el titular republicano, y el padre de Hunter Biden, Joe Biden, el retador demócrata de Trump, quien terminó ganando la elección.
El contenido de la laptop fue difundido por el New York Post, que dijo haber obtenido de Rudy Giuliani, aliado de Trump, un disco duro de una computadora dejada por Hunter Biden en un taller de reparación en Wilmington, Delaware, aproximadamente un año antes.
La denuncia busca apoyarse en quejas de larga data presentadas por los republicanos del Congreso sobre el manejo que el FBI dio a la laptop, que incluyen acusaciones de que la agencia no fue transparente con el público sobre su conclusión de que los materiales que contenía —incluidos correos electrónicos que mostraban conversaciones sobre los negocios en el extranjero de Biden hijo— eran auténticos y no producto de desinformación rusa.
Las peculiares circunstancias del hallazgo de la laptop suscitaron preocupaciones entre demócratas y exfuncionarios de inteligencia sobre la posibilidad de desinformación rusa, particularmente cuando la comunidad de inteligencia del propio gobierno de Trump evaluaba que Rusia intentaba interferir en la elección en favor de Trump y mientras Giuliani viajaba al extranjero en busca de información comprometedora sobre los Biden. Decenas de exfuncionarios de inteligencia de Estados Unidos firmaron una carta diciendo que la laptop mostraba las características clásicas de una “operación de información” rusa.
Pero el entonces director de inteligencia nacional de Trump, John Ratcliffe, dijo en una carta al Congreso que no había pruebas de que actores extranjeros tuvieran algo que ver con la laptop de Hunter Biden. Posteriormente, el FBI bajo el entonces director Chris Wray respaldó esa evaluación.
Posteriormente, Hunter Biden fue acusado y condenado por delitos relacionados con armas y con impuestos durante el gobierno de su padre. Joe Biden lo indultó en sus últimas semanas en el cargo.
El caso dirige la atención a un grupo especial del FBI sobre inteligencia extranjera
En la denuncia se alega que, en su calidad de líderes del Grupo de Trabajo sobre Influencia Extranjera, Floris y Benavides participaron en las investigaciones sobre Hunter Biden, y que él era un tema recurrente en las reuniones del grupo.
Sin embargo, según la denuncia, ambos minimizaron su conocimiento de primera mano de la laptop o su participación en investigaciones durante un testimonio presentado en 2023 ante legisladores que realizaban su propia investigación sobre Biden.
Se acusa a Benavides de hacer una declaración falsa al decir a los legisladores que se enteró por Wikipedia de que el FBI estaba en posesión de la laptop, y de que Floris afirmó falsamente no tener conocimiento de que Hunter Biden hubiera sido tema de discusiones en el Grupo de Trabajo sobre Influencia Extranjera.
“Que altos funcionarios del FBI le mientan al Congreso atenta contra el corazón de nuestro sistema. Nadie está por encima de la ley”, dijo Patel.
El caso vuelve a dirigir la atención hacia el trabajo del grupo especial, establecido en el primer gobierno de Trump para vigilar campañas de influencia impulsadas por Rusia y otras naciones destinadas a sembrar discordia, socavar la democracia y difundir desinformación. El grupo se convirtió en un imán de críticas por parte de los republicanos en el Congreso durante la investigación sobre Biden y fue disuelto en febrero de 2025 por la entonces secretaria de Justicia Pam Bondi.
El Departamento de Justicia ha tomado otras medidas llamativas
Como director del FBI, Patel ha supervisado despidos generalizados de agentes que participaron en investigaciones sobre Trump o que son percibidos como contrarios a la agenda del gobierno republicano.
También ha centrado su atención en investigaciones de hace años, como la de Hunter Biden, que ocurrieron antes de que se convirtiera en director y que han sido objeto de indignación y quejas por parte de aliados de Trump.
Históricamente, el Departamento de Justicia procura evitar actos de investigación públicos y manifiestos en el período inmediatamente previo a una elección que involucren a candidatos o que corran el riesgo de influir en un resultado. Pero en las últimas dos semanas, distintas autoridades han realizado una serie de acciones audaces en casos con matices políticos, incluida una orden de registro en la casa de la representante demócrata Ilhan Omar en una investigación por fraude migratorio y una acusación por corrupción, revelada el jueves, contra la poderosa senadora estatal demócrata de Virginia L. Louise Lucas.
Omar y Lucas son críticas de Trump. Omar, quien es de Minnesota, ha calificado el registro de su casa en Washington como un “intento de atacar a enemigos políticos y usar como arma a las fuerzas federales del orden”. Lucas ha dicho que no se dejará intimidar ni acosar por el gobierno federal en el caso en su contra y que “no dará marcha atrás”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





