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Un vistazo a los temas clave en las elecciones israelíes consideradas como referendo sobre Netanyahu

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Un manifestante con máscara con la imagen del primer ministro, Benjamin Netanyahu, asiste a una protesta contra el gobierno antes de las elecciones generales de Israel, el sábado 24 de octubre de 2206, en Tel Aviv, Israel. (AP Foto/David Goldman)
AP Photo/David Goldman / David Goldman

Los israelíes votarán el martes en las primeras elecciones nacionales desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, en una consulta ampliamente considerada como un referéndum sobre el liderazgo del primer ministro, Benjamin Netanyahu.

El día más mortífero de la historia de Israel ocupa un lugar destacado en la campaña, pero no de la manera que muchos observadores externos podrían esperar.


Casi no ha habido debate sobre la conducta de Israel en tiempos de guerra en Gaza —que derivó en una orden de arresto internacional contra Netanyahu—, su ocupación de gran parte del sur de Líbano y de zonas de Siria, o sus dos guerras emprendidas contra Irán, todo lo cual cuenta con un amplio respaldo.

En cambio, los candidatos se han centrado en el liderazgo y el carácter moral de Netanyahu, su papel en el colapso de la seguridad del 7 de octubre, sus esfuerzos por eximir a los judíos ultraortodoxos del servicio militar y una reforma judicial de 2023 que los críticos consideran un ataque a las instituciones democráticas de Israel.

Ambos bloques electorales principales están dominados por partidos que apoyan los asentamientos judíos en la Cisjordania ocupada y se oponen al establecimiento de un Estado palestino, y ningún candidato importante defiende un regreso al proceso de paz, moribundo desde hace mucho tiempo.

A continuación, un análisis más detallado.

La gestión de Netanyahu del 7 de octubre y sus consecuencias

Las personas que se dirigen a las urnas pasarán junto a los rostros de soldados caídos que asoman desde pegatinas en las paredes de estaciones de tren y cintas amarillas descoloridas que honran a los rehenes, el último de los cuales fue devuelto en un acuerdo de alto el fuego el año pasado.

Alrededor del 68% de los israelíes judíos afirma que sus actitudes respecto al 7 de octubre son un factor central para decidir a qué partido apoyar, según el Instituto de Democracia de Israel, un centro de estudios de Jerusalén. Entre la minoría árabe, solo el 32% indicó que influyó de manera destacada, y la mayoría citó la delincuencia como el principal tema.

Netanyahu, el primer ministro que más tiempo ha permanecido en el cargo en Israel, ha intentado trasladar la culpa por los fallos en torno al 7 de octubre a los responsables de seguridad, al tiempo que destaca los logros militares de Israel contra Hamás en Gaza, Hezbollah en Líbano y su patrocinador, Irán.

Sus críticos lo acusan de eludir responsabilidades al bloquear una investigación oficial sobre el ataque, de no alcanzar antes un acuerdo para traer de vuelta a los rehenes y de no lograr una victoria decisiva contra ninguno de los enemigos de Israel.

La indignación por las exenciones del servicio militar

Las coaliciones de gobierno de Netanyahu han dependido durante mucho tiempo de partidos ultraortodoxos que exigen exenciones del servicio militar obligatorio para los jóvenes que se dedican a estudios religiosos. Esa política ha enfurecido a la mayoría laica de Israel, ya que los reservistas han sido llamados repetidamente en las distintas guerras.

El servicio militar es obligatorio para la mayoría de los hombres y mujeres judíos, y cerca de una cuarta parte de los votantes judíos encuestados por el Instituto de Democracia de Israel situó este asunto como un factor clave para decidir a qué partido apoyar.

El país lidia con una escasez de soldados. Cada año, alrededor de 13.000 hombres ultraortodoxos alcanzan la edad de reclutamiento de 18 años, pero menos del 10% se alista.

Tamar Hermann, experta en opinión pública israelí del Instituto de Democracia de Israel, señaló: “Tenemos esta noción de que el servicio militar es una especie de permiso para la ciudadanía”. Eso te convierte en una “parte legítima” de la sociedad judía israelí, añadió.

El principal rival de Netanyahu, Gadi Eisenkot, ha prometido poner fin a las exenciones de facto. El exjefe militar y centrista político perdió a su hijo y a dos sobrinos en combate en Gaza.

Yohanan Plesner, presidente del Instituto de Democracia de Israel, afirmó que las exenciones del servicio militar eran “probablemente el tema número uno” para la coalición contra Netanyahu.

La reforma judicial de Netanyahu sigue siendo divisiva

El plan de Netanyahu para reformar el poder judicial y debilitar al Tribunal Supremo desató protestas masivas en Israel en 2023, dejando al país profundamente polarizado cuando Hamás atacó.

Netanyahu lo presentó como un intento de frenar la autoridad de jueces no elegidos, mientras que los críticos lo vieron como una maniobra para acumular poder por parte de un primer ministro acusado formalmente por presunta corrupción.

Tras el ataque del 7 de octubre, la atención pública se desplazó a Gaza, y muchos de quienes se habían movilizado contra los cambios judiciales redirigieron sus esfuerzos a exigir un acuerdo para liberar a los rehenes.

Solo el 18% de los israelíes judíos dijo que la reforma judicial era un factor principal para decidir a qué partido apoyar, según el Instituto de Democracia de Israel. “Hay cierto cansancio público”, comentó Hermann.

En la izquierda, los cambios judiciales generaron mayor preocupación: el 22,5% de los votantes dijo que el tema influirá en su decisión en las urnas. Entre los votantes centristas y de derecha, no figuró entre los cuatro principales asuntos.

El año pasado, el parlamento de Israel aprobó una ley que otorga al gobierno un papel mayor en el nombramiento de jueces. Pero no entrará en vigor hasta que se constituya la próxima legislatura, y el bloque antiNetanyahu ha prometido derogarla.

Las cuestiones de liderazgo pesan mucho

Los israelíes votan por partidos, no por candidatos específicos, y no se espera que ningún partido gane ni de lejos una mayoría de 61 escaños en el parlamento, conocido como el Knéset. Quien logre armar una coalición mayoritaria se convertirá en el próximo primer ministro.

Si nadie lo consigue, el gobierno de Netanyahu seguirá en funciones como interino hasta otra ronda de elecciones en los próximos meses.

Más de una cuarta parte de los israelíes judíos considera que el líder del partido es un factor clave para decidir cómo votar, según el Instituto de Democracia de Israel.

Los partidarios de Netanyahu lo ven como un estadista veterano que ha tratado en igualdad de condiciones con presidentes de Estados Unidos y otros líderes mundiales, resistiendo la presión para poner fin a la guerra en Gaza o hacer otras concesiones que podrían perjudicar la seguridad de Israel. Sus detractores creen que es un corrupto.

Los seguidores de Eisenkot señalan su larga trayectoria militar y sus pérdidas personales en las guerras en curso. El hijo de inmigrantes judíos marroquíes también sería el primer primer ministro israelí de ascendencia no europea, aunque no ha hecho de ello una parte central de su campaña.

La economía y el costo de vida

Israel no es inmune a las preocupaciones por la asequibilidad que han sacudido elecciones en todo el mundo en los últimos años.

El costo de vida se ha disparado y es más alto que en muchos países europeos ricos como Austria, Dinamarca y Suecia, según una investigación de Sarit Menahem-Carmi, del Instituto Aaron de Política Económica de la Universidad Reichman.

Netanyahu sostiene que sus políticas han impulsado el crecimiento y contribuido al auge de un sector tecnológico de clase mundial, mientras que sus oponentes afirman que muchos israelíes se han quedado atrás.

Entre los israelíes judíos, el 38% dijo que la economía y el costo de vida son el tema más importante o el segundo más importante en la elección; esa postura subió al 46% entre los árabes, encontró el Instituto de Democracia de Israel.

Pero no se notaría por la campaña.

Ninguno de los principales candidatos ha convertido la economía en un tema central ni ha llamado la atención sobre los costos de las distintas guerras. Joseph Zeira, profesor de economía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, dijo que los altos niveles de gasto militar no pueden ignorarse.

“El costo del conflicto es enorme”, manifestó Zeira.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.