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Presidente de Paraguay destituido es puesto bajo arresto domiciliario tras colapso de banco

PARAGUAY-PRESIDENTE
El nuevo presidente de Paraguay, Pedro Alliana, luce la banda presidencial tras prestar juramento al cargo, después de que el Senado destituyera a Santiago Peña por acusaciones relacionadas con la quiebra del Banco Ueno en Asunción, Paraguay, el viernes 6 de noviembre de 2026. (AP Foto/Jorge Sáenz)
AP Photo/Jorge Saenz / Jorge Saenz

ASUNCIÓN (AP) — El destituido presidente paraguayo Santiago Peña fue puesto el viernes bajo arresto domiciliario bajo sospecha de abuso de confianza y tráfico de influencias, entre otros cargos, poco después de que el Senado lo destituyera por el colapso de un banco vinculado a su gobierno que dejó a casi la mitad de los 6 millones de habitantes del país sin acceso a sus ahorros.

De manera unánime, los 44 senadores presentes votaron a favor de destituir a Peña por faltas graves en el cargo, convirtiéndolo en el segundo presidente paraguayo destituido mediante juicio político desde el fin de la dictadura de 35 años del general Alfredo Stroessner en 1989.

Cuando se conoció el veredicto, poniendo fin a lo que había sido visto como una de las presidencias más estables de Sudamérica, un rugido se elevó desde las multitudes apiñadas en la plaza frente al Congreso. Clientes de los bancos, jubilados y estudiantes con camisetas de la selección nacional de fútbol ondeaban banderas paraguayas, cantaban y se abrazaban.

Los reguladores habían incautado Ueno Bank apenas tres días antes, enviando ondas de choque a través del sistema financiero y desencadenando la peor crisis política del país en más de una década.

Un presidente destituido, bajo arresto domiciliario

Peña recibió la orden de permanecer en una de sus casas en Asunción hasta que comparezca ante los fiscales el sábado por la mañana por cargos de abuso de confianza, tráfico de influencias y uso del cargo público para beneficio personal, los más graves de los cuales conllevan hasta 10 años de prisión. Los legisladores lo acusan de usar su influencia política para canalizar cientos de millones de dólares de fondos públicos hacia Ueno mientras los reguladores pasaban por alto préstamos internos riesgosos.

Peña ha negado haber cometido delito alguno.

La policía rodeó la casa el viernes por la noche mientras multitudes se reunían afuera, ondeando banderas y prometiendo mantener una vigilia hasta la mañana para asegurarse de que no escapara.

Los fiscales también ordenaron el arresto de Carlos Carvallo, quien dirigía la empresa financiera que se convirtió en Ueno hasta que Peña lo nombró presidente del banco central en 2023. No estaba claro por el momento si Carvallo estaba bajo custodia.

El vicepresidente Pedro Alliana juró como presidente el viernes para cumplir el resto del mandato, que termina en agosto de 2028. Alliana también está bajo investigación en relación con el banco y hereda un gobierno bajo presión para devolver el dinero a los depositantes y castigar a los responsables.

En un mensaje de despedida antes del veredicto, Peña expresó su esperanza de que su “presencia sea motivo de mayor división o inestabilidad”.

“Me despido con gratitud, sin desconocer la angustia de quienes hoy esperan respuestas”, escribió.

La indignación pública ha crecido con cada día que pasa. Mientras los senadores deliberaban el viernes, multitudes de manifestantes que exigen la devolución de sus ahorros congelados y que los responsables del colapso de Ueno rindan cuentas marcharon por el centro de Asunción coreando: “Santi Peña a Tacumbú”, en referencia a la principal prisión de la capital, donde el fundador y exdirector general de Ueno, Miguel Vázquez, está ahora detenido.

“Fue una lesión de confianza muy grande”, expresó Yinal López, trabajador de la empresa estatal de electricidad, cuyo fondo de pensiones para empleados también tenía dinero en Ueno. “El presidente se burló de la gente".

Cuentas congeladas, enojo en aumento

De la noche a la mañana, los clientes de Ueno ya no pudieron retirar efectivo, acceder a sus ahorros ni usar sus tarjetas para comprar nada. El prestamista digital había cortejado agresivamente a los pobres y a quienes no tenían cuenta bancaria con generosos reembolsos en supermercados, y más de 1 millón de paraguayos abrieron allí su primera cuenta bancaria, según Ueno. Incluso jugadores de la selección nacional de fútbol, a la que Ueno patrocinó durante su camino hacia el Mundial este año, dicen que no pueden acceder a su dinero.

Las repercusiones se han extendido mucho más allá de los ahorradores. Una aplicación de transporte que dependía de Ueno cerró, dejando a 3.000 conductores sin trabajo. La empresa estatal de electricidad dice que 21 millones de dólares en préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo y Taiwán, destinados a obras públicas, están atrapados en el banco. Los bonos de Paraguay han registrado algunas de las peores pérdidas en mercados emergentes esta semana, y el guaraní ha caído frente al dólar.

Algunos depositantes comenzaron a recuperar su dinero el jueves, empezando por quienes tenían hasta 10 millones de guaraníes (unos 1.500 dólares). Los depósitos están asegurados hasta unos 35.000 dólares, lo que, según el banco central, cubre al 97% de los clientes de Ueno. El banco central describe el colapso como un caso aislado e insiste en que el sistema financiero en general es seguro.

En un caso separado contra los ejecutivos de Ueno, los fiscales han acusado a 27 personas, incluido Vázquez, de delitos que incluyen abuso de confianza e intento de fraude. Un juez ordenó que seis exdirectores, entre ellos Vázquez, permanezcan en detención preventiva, y otros dos queden confinados en sus casas con monitores electrónicos. Las autoridades han incautado vehículos de lujo, un yate y dos avionetas vinculados a Vázquez.

Un banco construido con dinero público

En apenas unos años, la poco conocida institución crediticia se convirtió en uno de los bancos más grandes de Paraguay por depósitos, con más de 800 millones de dólares en dinero público impulsando su expansión. Incorporó como clientes a más de dos tercios de los adultos del país, y su llamativo logotipo aparecía en todas partes, desde el estadio nacional de fútbol hasta las tarjetas bancarias de vendedores ambulantes.

En los cargos, los legisladores ponen de relieve la participación de Peña en la empresa holding de Ueno —de la que se desprendió formalmente bajo presión el año pasado— y la designación de Carvallo para dirigir el banco central que lo regulaba. También lo acusan de permitir que el fondo estatal de pensiones depositara 355 millones de dólares en el banco, por encima de los límites legales.

Analistas sostienen que esos vínculos de alto nivel ayudaron a proteger a Ueno del escrutinio regulatorio incluso cuando crecían las preocupaciones sobre sus finanzas.

Bajo Peña, el banco central "fue perdiendo credibilidad, perdiendo neutralidad y luego relajando todos los mecanismos de control para favorecer al grupo económico que tenía en Ueno Bank uno de sus pilares”, dijo José Tomás Sánchez, profesor de teoría política en la Universidad Nacional de Asunción.

Peña defendió al banco hasta apenas semanas antes de que fracasara, diciendo a los periodistas el mes pasado que una investigación regulatoria sobre Ueno no significaba que fuera a cerrar y acusando a los medios de asustar a la gente.

Colapso bancario se convierte en un ajuste de cuentas

La caída de Peña, de celebrado aliado de Washington que se reunió con el secretario del Tesoro Scott Bessent a fines de octubre a prisionero en su propia casa, ocurrió a una velocidad vertiginosa.

Los reguladores incautaron el banco antes del amanecer del martes. Para la tarde del jueves, Peña se había ofrecido a renunciar, mientras su propio partido, el Partido Colorado, se volvía contra él, encabezado por su líder y añejo mentor de Peña, el expresidente Horacio Cartes. Para el viernes, estaba bajo arresto, y la destitución le negó la inmunidad de la que habría gozado si el Senado hubiera aceptado su renuncia.

Fue un cambio radical de suerte para Peña, un tecnócrata fotogénico y execonomista del Fondo Monetario Internacional que debía su rápido ascenso político a Cartes. El magnate del tabaco nombró a Peña como su ministro de Hacienda y lo respaldó dos veces para la presidencia.

Pero una vez en el cargo, Peña construyó discretamente una base de poder para rivalizar con la de Cartes, según analistas. Ueno, repleto de fondos públicos, se convirtió en su pieza clave.

“Es como un drama shakespeariano. Intentó desplazar a su mentor, a su padrino político”, comentó Miguel Carter, director de DEMOS, un centro de investigación paraguayo. “Pero lo hizo sobre bases muy frágiles”.

El bando de Cartes contraatacó. En septiembre, senadores leales a él comenzaron a cuestionar públicamente al banco central sobre los préstamos riesgosos de Ueno a empresas relacionadas. Cuando el banco colapsó esta semana, también lo hizo el margen de maniobra de Peña, y Cartes —quien en su momento fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por presunta corrupción— respaldó públicamente la destitución de su otrora protegido.

“Cartes puso el clavo en el ataúd”, señaló Andrew Nickson , experto en Paraguay en la Universidad de Birmingham. “No tenía una base política en la que apoyarse, y quedó desamparado”.

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DeBre informó desde Salto, Uruguay, y Batschke desde Montevideo, Uruguay.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.