LONDRES (AP) — Una diminuta aldea inglesa ha votado por abandonar el Reino Unido como protesta simbólica contra los planes del gobierno de alojar hasta 1.200 solicitantes de asilo en una base militar cercana.
Los residentes de Piddington, de unos 350 habitantes, votaron de forma abrumadora a favor de la secesión en el referéndum no vinculante. Los resultados, anunciados el miércoles, mostraron 285 votos a favor de separarse, con 26 vecinos votando en contra.
“Hemos dado un mensaje absoluto, no solo a la región, no solo al país, sino al mundo”, declaró el presidente del concejo parroquial, Tim McNally. Indicó que, a partir de ahora, el distrito será conocido como “el Principado de Piddington”.
La votación se convocó para oponerse a los planes de convertir la antigua base Bicester —que está a aproximadamente 0,8 kilómetros (media milla) de la aldea— en alojamiento para migrantes varones. El gobierno sostiene que el lugar “está diseñado para ser en gran medida autosuficiente y minimizar cualquier impacto en la comunidad local”.
Los residentes de la aldea de Oxfordshire han expresado temores sobre la seguridad, la delincuencia y el efecto en los precios de la vivienda en la zona acomodada, a 80 kilómetros (50 millas) al noroeste de Londres.
Los partidarios calificaron la declaración de independencia como una victoria del poder ciudadano y la democracia local. Parte de la cobertura mediática comparó el gesto con la clásica comedia cinematográfica de 1949 “Passport to Pimlico”, en la que un vecindario de Londres se separa de Gran Bretaña.
Otros denuncian que la campaña tenía un lado más oscuro y avivó la xenofobia. Algunos defensores del referéndum de Piddington compararon su lucha con la Batalla de Inglaterra de 1940 contra la Alemania nazi.
El vecino Herbert Owen, de 76 años, comentó después de votar el martes que el referéndum “no se trata solo de Piddington”, y añadió: “Significa todo por lo que lucharon nuestros abuelos, nuestros padres. Hoy es la Batalla de Inglaterra”.
Comparar la inmigración no autorizada con una invasión se ha vuelto cada vez más común entre políticos, incluido Nigel Farage, de Reform UK, y grupos de extrema derecha que han estado activos organizando y asistiendo a protestas contra la inmigración.
El Reino Unido ha visto una ola de manifestaciones contra la inmigración desde que estallaron disturbios hace dos años después de que un adolescente matara a tres niñas pequeñas durante una clase de baile cerca de Liverpool. El atacante, nacido en el Reino Unido, fue identificado erróneamente en redes sociales como un solicitante de asilo musulmán.
Los manifestantes se enfrentaron con la policía el año pasado frente a hoteles que alojaban solicitantes de asilo en Londres y en varias otras ciudades.
En junio, hombres enmascarados en Irlanda del Norte incendiaron varias viviendas en Belfast que creían que alojaban inmigrantes, después de que un hombre sudanés fuera arrestado por un apuñalamiento.
A principios de este mes, manifestantes enmascarados bloquearon el puerto de Dover, en el sureste de Inglaterra, e intentaron impedir que un barco con migrantes desembarcara en Portsmouth, en la costa sur del país.
El gobierno de centroizquierda del Partido Laborista, encabezado por el primer ministro Andy Burnham, afirma que está avanzando en tramitar más rápidamente las solicitudes de asilo, para que los migrantes pasen menos tiempo en alojamientos financiados por el Estado, y en detener a las personas que cruzan el Canal de la Mancha en botes inflables.
Más de 41.000 personas realizaron el peligroso trayecto en 2025, pero la cifra en lo que va de este año ha bajado en más de un 40% respecto del mismo periodo del año pasado.
El gobierno también se ha comprometido a trasladar a los migrantes desde hoteles y pensiones —a menudo en barrios más pobres— a alojamientos más adecuados.
“Entiendo la intensidad del sentir”, indicó Burnham el miércoles. “Examinaré los asuntos que está planteando la comunidad y en el referéndum, pero tenemos que asegurarnos de que contamos con un plan justo” que distribuya la carga de alojar a los recién llegados en todo el país.
Grupos de apoyo a refugiados dicen que los cuarteles militares no son el lugar adecuado para alojar a solicitantes de asilo, pero advirtieron que no se debe convertir a los migrantes en chivos expiatorios.
“Para las personas que han huido de la guerra y la violencia y han llegado al Reino Unido buscando refugio, ser alojadas en entornos tan remotos e inquietantes solo agrava su sensación de inseguridad”, señaló Jon Featonby, principal analista de políticas del Refugee Council.
“Y, como hemos visto en otros lugares, han socavado la cohesión social”.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.




