CARACAS (AP) — El grupo colombiano Gilinski y la empresa GeoPark suscribieron el viernes con la corporación estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) un acuerdo para operar por 25 años uno de los siete bloques del campo Ayacucho en la Faja Petrolífera del Orinoco, localizado en el sur del estado oriental Anzoátegui.
El acto fue encabezado por la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y Jaime Gilinski, director del grupo Gilinski, accionista mayoritario de GeoPark. La petrolera GeoPark asumirá la totalidad de la inversión requerida, se informó.
“Me emociona que sea una empresa de Colombia que se sume también a ese plan de recuperación de nuestra industria petrolera para el incremento de la producción”, dijo Rodríguez durante el acto transmitido por la estatal Venezolana de Televisión. El convenio fue firmado por Gilinski y el vicepresidente de PDVSA, Jovanny Martínez.
El acuerdo “representa nuestra apuesta de que, trabajando de la mano con PDVSA, con transparencia y convicción de futuro, el campo de Bare puede convertirse en un ejemplo de cómo la inversión privada responsable y el interés nacional pueden caminar juntos”, comentó Gilinski.
El campo Ayacucho —una de las cuatro grandes áreas localizadas en la Faja del Orinoco, uno de los ríos más caudalosos del mundo— consta de siete bloques. No se mencionó el volumen de reservas estimadas en el bloque Bare.
La Faja es una zona del tamaño de Costa Rica donde se ubican las reservas petroleras más grandes del mundo, estimada en unos 303.000 millones de barriles, según la Oficina de Información Energética de Estados Unidos.
El acuerdo fue suscrito después de la promulgación de la reforma de la Ley Hidrocarburos que redujo drásticamente el rígido control estatal sobre las operaciones petroleras vigente en las últimas dos décadas de gobiernos autoproclamados socialistas y que abrió ampliamente el sector a la inversión extranjera.
La reforma fue promulgada el 29 de enero. Justo ese día, el Departamento del Tesoro comenzó oficialmente a flexibilizar las sanciones a los hidrocarburos venezolanos que en su momento paralizaron la industria y amplió la capacidad de las compañías energéticas estadounidenses para operar en Venezuela.




