NUEVA YORK (AP) — La iraní-estadounidense Ariana Afshar ha intentado producir comentarios sobre las primeras semanas de la guerra en Oriente Medio basados en las perspectivas de personas en Irán.
Pero la creadora de redes sociales radicada en Nueva York sigue topándose con un obstáculo: el apagón de internet impuesto por el gobierno en Teherán ha sofocado casi todas las comunicaciones desde el país. Eso hace que sea casi imposible sondear de manera fiable las perspectivas sobre el conflicto en escalada desde dentro de Irán, donde Afshar vivió en la adolescencia y aún tiene familia.
Esa ausencia ha amplificado las voces de creadores iraní-estadounidenses en redes sociales, que ahora explican la compleja historia del país y los deseos contrapuestos de sus ciudadanos en videos concisos que se comparten ampliamente en internet.
Su contenido está orientado a la creciente demanda de información en Estados Unidos, donde búsquedas en línea como “por qué estamos en guerra contra Irán” aumentaron un 3.000% en la primera semana de marzo, según Google Search Trends.
Algunos creadores y observadores sostienen que la influencia desproporcionada de voces fuera de Irán ha agravado profundas fracturas en la diáspora, que incluye a unas 750.000 personas en Estados Unidos, de acuerdo con el Pew Research Center.
“Creo que es un problema enorme entre la diáspora iraní, donde hablan mucho en nombre de los iraníes. No quiero caer en eso”, manifestó Afshar, que tiene aproximadamente 350.000 seguidores en Instagram y TikTok.
En su propia actividad en línea, ella en su mayoría critica posturas a favor de la guerra basándose en su experiencia de haber crecido en ambos países. En los raros momentos en que logra comunicarse con familiares, a menudo están demasiado asustados como para compartir lo que realmente sienten sobre la guerra y el gobierno.
Los creadores de contenido “no pueden acceder a fondo a las opiniones de la gente en Irán”, señaló Afshar.
Algunos creadores apoyan la guerra y afirman que el temor al conflicto palidece en comparación con un gobierno que mató a miles de personas en enero durante una represión contra la disidencia. Otros han señalado infraestructura arrasada y un número creciente de víctimas —incluidas más de 165 muertos por un ataque contra una escuela primaria— como presagio de futura violencia y citan como precedente las guerras anteriores en Irak y Afganistán.
“Los medios externos, especialmente la diáspora iraní, están desempeñando un papel importante”, declaró Babak Rahimi, profesor iraní de cultura, religión y tecnología en la Universidad de California en San Diego. “Es el tipo de papel que no tiene que ver realmente con información, sino que se trata sobre todo de la circulación de emociones”.
Obstáculos de comunicación limitan el flujo de información
En muchas guerras, los ciudadanos pueden complementar los reportes oficiales con relatos en primera persona publicados en redes sociales y compartidos ampliamente, explicó Rahimi. Pero los apagones digitales y el temor a represalias del gobierno han limitado severamente eso en Irán.
The Associated Press y otros medios tienen a algunos periodistas informando desde dentro de Irán, pero las limitaciones han dificultado sacar sus reportajes. AP también utiliza imágenes satelitales, entrevistas telefónicas para recopilar relatos y testimonios de testigos presenciales, y contenido generado por usuarios que verifica para informar sobre los acontecimientos en el país.
Pero en internet, la mala información aún prospera en redes sociales y en aplicaciones de mensajería como Telegram, donde millones de personas se suscriben a grupos en los que contenido inexacto y sin atribución se comparte con facilidad.
Parte de esa desinformación la difunde el gobierno iraní, incluidos falsos relatos en primera persona que intentan azuzar a estadounidenses que se oponen a la guerra, indicó Houman Hemmati, quien apoya la guerra y salió de Irán con su familia judía persa tras la revolución de 1979.
También se ha propagado información falsa aparentemente diseñada para favorecer a Estados Unidos, incluidos videos que afirman que Irán estuvo detrás del ataque contra la escuela. Una investigación preliminar del ejército norteamericano determinó que inteligencia desactualizada probablemente llevó al bombardeo, según un funcionario estadounidense y una segunda persona informada sobre los hallazgos.
Pero en los breves momentos en que los iraníes pueden compartir información, comentó Hemmati, esta capta rápidamente la atención, lo que muestra la sed por relatos de primera mano.
“Basta con que se filtre un poquito, y esas imágenes y esas historias se vuelven virales”, expresó Hemmati, un hombre de 49 años del sur de California que habla con regularidad en Fox News y tiene más de 83.000 seguidores en X.
Los iraníes recurren a familiares en Estados Unidos para enterarse de las noticias
Una iraní de 35 años que vive en Nueva York, que pidió no ser identificada por temor a represalias contra familiares en Irán, indicó que el chat familiar de WhatsApp entre parientes en ambos países ilustra el daño del apagón.
En breves oportunidades de conexión, el chat ha sido un recurso para obtener retazos de noticias que sus familiares no pueden conseguir con facilidad.
Un primo en Teherán envió mensajes el día que comenzó el bombardeo: “¿Dónde golpearon?”, decía uno. “Todo lo que veo es solo humo y explosiones”.
El chat familiar también ha sido un foro de debate sobre el futuro de su patria, con parientes que comparten clips de noticias y videos de redes sociales que ofrecen perspectivas variadas sobre la participación de Estados Unidos. Pero ella dijo que hay una enorme diferencia entre sus familiares en Estados Unidos, que hablan apasionadamente sobre la guerra de manera abstracta, y los que están en Irán, que la viven cada día.
Creadores de la diáspora entran en el debate
Desde hace tiempo existe una “guerra de narrativas” entre miembros de la diáspora, señaló la creadora de redes sociales Ciara Moezidis, de 26 años, nacida en Estados Unidos y con familia extendida en Irán.
Su número de seguidores en Instagram aumentó en 2.000 personas desde enero, cuando empezó a publicar en apoyo a los manifestantes iraníes y en contra de una guerra.
“Ha sido increíblemente agotador navegar esto mientras vemos caer bombas sobre Irán y no podemos comunicarnos con nuestras familias”, afirmó Moezidis.
Otras personas, como Zoya Biglary, una creadora de contenido iraní-estadounidense con más de 600.000 seguidores en Instagram, expresan ansias de que los iraníes eventualmente puedan ver la oleada de apoyo a su lucha.
“Tal vez estén buscando una prueba de que alguien afuera, de alguna manera, ve su humanidad”, expresó Biglary.
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Contribuyeron a esta nota las corresponsales Sarah Raza en Sioux Falls, Dakota del Sur, y Amy Taxin en el condado Orange en California.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.