El fraude es “inevitable” en los grandes museos de Francia, dice funcionario del Louvre

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Photo credit AP News/Michel Euler

PARÍS (AP) — Para el Louvre, el museo más visitado del mundo, es “estadísticamente inevitable” que en algún momento surja el fraude, afirmó el número dos de la institución, tras conocerse la semana pasada una presunta red de fraude con entradas que alcanzó los 10 millones de euros (11,8 millones de dólares) y se habría prolongado durante una década.

Kim Pham, administrador general del Louvre, dijo a The Associated Press que la escala única del museo lo hace especialmente vulnerable. Sin embargo, cuando se le presionó para que mencionara otras instituciones con problemas similares, se negó a señalar a museos concretos.

“¿Qué museo del mundo, con este nivel de asistencia, no tendría en ciertos momentos algunos problemas de fraude?”, preguntó Pham, quien supervisa las operaciones cotidianas, incluida la administración y la gestión interna.

Y no es una tarea fácil, con 86.000 metros cuadrados de espacio donde se exhiben 35.000 obras de arte a 9 millones de visitantes al año.

Una compleja red de problemas

La semana pasada, fiscales de París informaron que nueve personas habían sido detenidas en relación con el fraude de entradas. Las nueve han sido imputadas formalmente y presentadas ante jueces de instrucción.

Entre los sospechosos hay dos guías turísticos chinos acusados de introducir grupos de turistas en el museo mediante la reutilización fraudulenta de las mismas entradas en varias ocasiones para distintos visitantes, presuntamente con la ayuda de empleados del Louvre.

El museo ya había presentado una denuncia en diciembre de 2024, indicaron los fiscales. Los investigadores calculan pérdidas por más de 10 millones de euros (11,8 millones de dólares) a lo largo de una década, y sospechan que la presunta red criminal llegó a introducir hasta 20 grupos guiados al día.

Con la investigación judicial en curso, Pham declinó confirmar esas cifras.

Los fiscales señalaron que, además de reutilizar entradas de forma reiterada, los guías a veces dividían a los grupos para evitar pagar un “pago por ponencia” obligatorio —una especie de comisión que se paga al museo para que se les permita operar—.

Solo en el último año, el Louvre afrontó el robo de alto perfil de las joyas de la corona francesa de la Galería de Apolo en octubre de 2025, filtraciones de agua que dañaron libros invaluables, múltiples paros del personal y una huelga espontánea el verano pasado por las malas condiciones, el turismo masivo y la falta de personal.

Cuando se le presionó sobre si el caso más reciente alimenta la narrativa de un Louvre fuera de control, Pham rechazó esa idea.

“Simplemente, el Louvre es el museo más grande del mundo”, manifestó.

“Muchas capas históricas”

Pham describió el Louvre como “un edificio histórico que empezó a surgir a comienzos del siglo XIII y que ha tenido muchas capas históricas hasta el siglo XX”.

“Es normal que en esta complejidad tengamos dificultades”, añadió, aunque reconoció deficiencias en las defensas del museo.

“No diré que lo hacemos todo muy bien y que lo hicimos todo bien”, comentó. “Lo que le digo es que la lucha contra el fraude es una acción de cada momento”.

Sin embargo, subrayó que fue el museo el que alertó a la policía sobre el caso, y no al revés.

Rechazó la idea de que la falta de personal —que ha sido una de las razones de múltiples huelgas del personal en el último año— contribuyera a la presunta reutilización de entradas. “La dotación de personal está en el nivel adecuado para esas funciones”, sostuvo.

Enmarcó el problema general como algo cada vez más digital. “Actualmente, el 90 por ciento de las entradas se compran en línea, en la web”, explicó. “Así que ahí es donde se produce el gran fraude”.

Mencionó “compras fraudulentas con tarjetas robadas” —“tuvimos eso en 2023 en forma masiva”, precisó—, así como el “desvío de entradas gratuitas” para su reventa y el uso de entradas falsas.

Pham argumentó que los límites de visitantes introducidos tras la pandemia pueden crear escasez, lo que atrae a estafadores.

“Cuando limitas el número de personas que pueden entrar a un museo cada día, aumentas la escasez de la entrada y eso atrae a los defraudadores”, afirmó. “Era como con un concierto de una estrella: es cuando los lugares son limitados que se genera aún más fraude”.

El caso de fraude estalló mientras el Louvre aún lidia con las consecuencias de la crisis que atrajo la atención mundial: el robo de las joyas de la corona en octubre, en el que un equipo de cuatro personas entró por una ventana durante el horario de visitas y huyó con tesoros valorados, según estimaciones, en 88 millones de euros (104 millones de dólares).

Las autoridades han detenido a varios sospechosos en ese caso, pero los objetos robados siguen desaparecidos.

Pham indicó que el Louvre redujo el número de veces que una entrada puede validarse en sus múltiples puntos de control.

Las entradas individuales ahora se limitan a dos escaneos y las entradas de grupo a uno, señaló, un cambio destinado a impedir que los guías reutilicen la misma entrada para introducir visitantes adicionales. El museo tiene múltiples puntos de acceso a sus alas, y los fiscales alegan que los guías se aprovecharon de la validación de entradas para reutilizarlas y hacer entrar a más grupos.

“Desde hace varios meses —y no esperamos a este momento de la investigación y a las detenciones recientes— realizamos revisiones antes del punto de control”, dijo, y añadió que también se hacen verificaciones “una vez dentro de las galerías del museo”.

Pham señaló que a dos empleados del Louvre interrogados en el caso se les ha indicado que no regresen a sus puestos durante la investigación, al tiempo que recalcó su presunción de inocencia hasta que concluyan la investigación y el proceso.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

Featured Image Photo Credit: AP News/Michel Euler