BOGOTÁ (AP) — El enviado especial de las Naciones Unidas para Colombia instó el viernes al presidente Gustavo Petro a agilizar en el último tramo de su gobierno la implementación del histórico acuerdo de paz firmado en 2016 entre el Estado y la extinta guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
“El fortalecimiento de la arquitectura de alto nivel del gobierno para la implementación del acuerdo, tal y como ordenó la Corte Constitucional, sentaría bases particularmente importantes para el futuro”, dijo el representante especial del Secretario General y jefe de la Misión de Verificación de la ONU en Colombia, Miroslav Jenča, ante el Consejo de Seguridad reunido en Nueva York.
Petro, el primer mandatario de tendencia izquierdista en el país, entregará el poder en agosto luego de que los colombianos elijan a su sucesor en las elecciones presidenciales de mayo, en primera vuelta, o junio, durante el balotaje.
“El próximo gobierno asumirá entonces la responsabilidad del Estado colombiano de llevar adelante un acuerdo (de paz) que este año cumple su décimo aniversario, alcanzando así dos tercios del plazo de 15 años previsto para la implementación”, dijo Jenča.
El acuerdo de paz puso fin a las FARC, la que fuera la guerrilla más antigua de Latinoamérica, y logró que más de 13.000 combatientes dejaran las armas a cambio de beneficios jurídicos y sociales. Continúan en la vida civil cerca de 11.000 de ellos, mientras otros han retomado las armas engrosando grupos disidentes.
Jenča pidió a los Estados miembros del Consejo de Seguridad que revisan el cumplimiento del acuerdo de paz trimestralmente que continúen apoyando a Colombia en su esfuerzo de paz y a la misión que él lidera.
En octubre el Consejo de Seguridad renovó el mandato de la misión por un año más, pero redujo su campo de acción al excluir la verificación de las sanciones de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), un tribunal que juzga los crímenes cometidos en el conflicto armado interno, y el capítulo étnico, que contiene los mandatos para garantizar los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes.
Jenča dijo que tras la modificación del mandato, la misión en Colombia redujo casi 200 puestos y los recursos con los que opera en casi 15 millones de dólares. Aclaró que mantiene la presencia en las regiones afectadas por el conflicto interno.
El enviado de la ONU advirtió que a medida que se acercan las elecciones las estrategias para consolidar la paz y la seguridad formarán parte del debate en Colombia, por lo que pidió “garantizar la seguridad de los candidatos y los votantes en las regiones afectadas por el conflicto”.
La campaña política tuvo su episodio más violento hasta ahora en junio del año pasado cuando fue atacado a tiros el precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, opositor al gobierno, cuando participaba en un mitin en Bogotá. Falleció casi dos meses después por la gravedad de las heridas.