BEIRUT, Líbano (AP) — Civiles libaneses huyeron el lunes del sur del país y de los suburbios del sur de Beirut, en busca de refugio en la capital del Líbano tras una nueva y mortífera escalada entre Israel y el grupo político-paramilitar libanés Hezbollah, aliado de Irán, que dejó más de 50 muertos.
Los ataques con misiles y drones de Hezbollah contra el norte de Israel después de la medianoche del domingo desencadenaron oleadas de ataques aéreos israelíes y también provocaron las críticas más duras hasta ahora contra el grupo respaldado por Irán por parte de las autoridades del país.
El Ministerio de Salud informó que al menos 52 personas murieron y 154 resultaron heridas en ataques nocturnos en los suburbios de Beirut y el sur del Líbano. El Ministerio de Educación anunció que las escuelas también estarán cerradas el martes debido a la situación.
Durante el día, el ejército de Israel llevó a cabo decenas de ataques aéreos en los suburbios del sur de Beirut, así como en el sur y el este de Líbano. Poco después del atardecer, un ataque aéreo israelí en un barrio de Beirut causó daños generalizados y el ejército israelí señaló que tuvo como objetivo a un alto funcionario de Hezbollah.
El ejército israelí informó anteriormente que atacó más de 70 instalaciones de almacenamiento de armas, sitios de lanzamiento y lanzadores de misiles pertenecientes a Hezbollah. El ejército también sostuvo que mató al alto funcionario de inteligencia de Hezbollah, Hussein Mokaled.
También el lunes, el ejército israelí lanzó una oleada de ataques contra sucursales de al-Qard al-Hasan, una institución de microfinanzas vinculada a Hezbollah, que según Israel se está utilizando para financiar el ala militar del grupo.
El grupo Yihad Islámica Palestina confirmó que el comandante de su ala militar en Líbano murió en un ataque aéreo al sur de Beirut durante la noche.
El ejército israelí dijo que Hezbollah disparó un dron hacia el norte de Israel el lunes por la noche, y agregó que fue interceptado con éxito.
El gobierno libanés condenó la decisión de Hezbollah de entrar en la guerra de Irán con Israel y Estados Unidos, calificó de ilegales las medidas del grupo miliciano y exigió que entregue las armas.
“Hay una parte que quiere arrastrar al país a asuntos que no tienen nada que ver con nosotros”, citó el ministro de Información libanés al presidente Joseph Aoun durante una reunión de emergencia del gabinete que abordó la escalada. Aoun se refería a Hezbollah.
Las autopistas estaban atascadas, con personas que huían del bombardeo más duro de Israel sobre Líbano en más de un año y que comenzó horas después que Hezbollah disparó hacia Israel por primera vez en más de un año.
Ali Hamdan quedó atrapado en un embotellamiento en la carretera entre su aldea Deir al-Zahrani, en el sur, y la ciudad portuaria de Sidon. Un trayecto que debió durar media hora le tomó siete horas.
“No sé cuánto tardaremos en llegar a Beirut”, manifestó. “Me dirijo hacia Beirut, pero todavía no sé a dónde. No tenemos un lugar donde quedarnos”.
En una escuela pública de Beirut, convertida apresuradamente en un refugio temporal, las familias llegaban cargando colchones, bolsas de plástico y bultos de ropa. Otras familias se sentaban en las aceras junto a sus pertenencias; algunos hombres fumaban mientras esperaban que se abriera espacio adentro.
Voluntarios se abrían paso entre la multitud, registrando nombres mientras las familias llenaban las aulas y se reunían en el patio de la escuela.
Hussein Abu Ali, quien huyó de un suburbio del sur de Beirut con su esposa e hijos, describió el momento de los ataques.
“Mi hijo empezó a temblar y a llorar”, relató. “¿Adónde se supone que uno vaya? Salí afuera y luego volví a entrar porque tenía miedo de los disparos al aire. Reuní a mis hijos y bajé a la calle”.
Nadia Al‑Salman, desplazada de la localidad sureña de Majdal Zoun, dijo que dejaron sus hogares “no por miedo o terror a Estados Unidos, sino para cumplir con nuestro deber religioso y legal de protegernos”.
“No nos intimidan ni nos asustan, y no nos harán retroceder ni un centímetro del camino de la resistencia”, agregó.
La ministra de Asuntos Sociales de Líbano, Hanin al-Sayed, dijo a los periodistas que se han abierto 171 refugios en todo el país, y añadió que albergan a 29.000 personas desplazadas.
Durante la más reciente guerra Israel-Hezbollah en 2024, en un momento dado, más de 1 millón de personas fueron desplazadas en Líbano. Muchas no han podido regresar a sus hogares en el sur, donde las aldeas a lo largo de la frontera siguen en ruinas.
Hezbollah lanzó cohetes hacia Israel un día después de que el grupo miliciano palestino Hamás atacó el sur de Israel el 7 de octubre de 2023, lo que desencadenó la guerra en Gaza. Tras meses de combates de baja intensidad, el conflicto se intensificó hasta convertirse en una guerra a gran escala en septiembre de 2024, antes que un alto el fuego negociado por Estados Unidos detuvo nominalmente los combates dos meses después.
Desde ese alto el fuego, Israel sigue lanzando ataques casi diarios en Líbano, y afirma que su objetivo es impedir que Hezbollah se reconstruya.
La escalada del lunes también marcó la primera vez en más de un año que Hezbollah se atribuye la responsabilidad de disparar hacia Israel. El grupo miliciano señaló en un comunicado que los ataques se llevaron a cabo en represalia por la muerte del líder supremo de Irán, Ali Jamenei, y por “repetidas agresiones israelíes”, y lo describió como “una respuesta defensiva legítima”.
Pero el gobierno libanés dijo que considera ilegales las actividades militares de Hezbollah y que el grupo debe entregar sus armas. El primer ministro Nawaf Salam declaró, tras una reunión de emergencia del gabinete el lunes, que sólo el Estado debe decidir sobre asuntos de guerra y paz.
Añadió que, de ahora en adelante, las actividades militares de Hezbollah quedaban prohibidas y pidió a los organismos de seguridad que impidan el lanzamiento de misiles o drones desde Líbano y detengan a los responsables. Fue la postura más dura que el gobierno libanés ha adoptado hasta ahora contra Hezbollah, que además de sus milicianos armados también cuenta con un partido político con un bloque parlamentario.
Salam también instó a la comunidad internacional a trabajar para obtener de Israel un “compromiso claro y definitivo” de detener sus ataques sobre Líbano.
El ejército israelí emitió anoche una advertencia para que los residentes de alrededor de 50 comunidades en el sur y el este de Líbano evacuaran. El portavoz militar, el general de brigada Effie Defrin, dijo que Israel mantiene “todas las opciones sobre la mesa”, incluida una posible invasión terrestre de Líbano, y advirtió que “Hezbollah pagará un precio muy alto”.
Afirmó que Israel ha llamado a más de 100.000 reservistas desde que comenzó la guerra con Irán el sábado.
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Las periodistas de The Associated Press Abby Sewell en Beirut, Natalie Melzer en Nahariya, Israel, y Melanie Lidman en Tel Aviv, Israel, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.