TALLINN, Estonia (AP) — El periodista bielorruso Pavel Dabravolski fue declarado culpable el lunes de traición y condenado a nueve años en una prisión de máxima seguridad, según informaron activistas; es el quinto trabajador de los medios encarcelado en dos semanas en una implacable ofensiva del gobierno contra la libertad de prensa.
Dabravolski, que ha trabajado para medios internacionales y nacionales y ha ganado numerosos premios por su trabajo, fue hallado culpable durante un juicio a puerta cerrada en el Tribunal Municipal de Minsk, de acuerdo con la Asociación de Periodistas de Bielorrusia. El hombre, de 36 años, trabajó más recientemente para BelaPAN, que las autoridades bielorrusas han designado como extremista.
El presidente Alexander Lukashenko, que ha gobernado Bielorrusia durante más de tres décadas, se ha mantenido en el poder mediante una implacable represión de la disidencia.
Estallaron protestas masivas tras las elecciones de 2020, que fueron ampliamente denunciadas como fraudulentas. Más de 65.000 personas fueron arrestadas y miles fueron golpeadas. A raíz de las protestas, cientos de medios independientes y organizaciones no gubernamentales fueron cerrados y prohibidos.
La líder opositora exiliada Sviatlana Tsikhanouskaya afirmó que Dabravolski estaba siendo blanco de “cargos inventados”.
“El único ‘delito’ de Dabravolski fue hacer su trabajo y cubrir las protestas de 2020 tras las elecciones robadas”, declaró Tsikhanouskaya. “Vemos que la cadena de represión dentro de Bielorrusia continúa sin freno”.
Activistas han reportado un fuerte aumento de la presión del gobierno sobre los trabajadores de los medios en Bielorrusia.
“La represión se está intensificando y la condena de Dabravolski muestra que las autoridades están aumentando la presión sobre los periodistas en un país que ya tiene la peor libertad de expresión de Europa”, indicó Andrei Bastunets, jefe de la asociación de periodistas, a The Associated Press.
El grupo afirma que 28 periodistas están encarcelados en Bielorrusia.
“Esto contradice la idea de que la situación de los derechos humanos en Bielorrusia supuestamente ha mejorado debido a la liberación de destacados presos políticos”, señaló Bastunets.
Bajo Lukashenko, Bielorrusia ha enfrentado años de aislamiento occidental y sanciones por la represión y por permitir que Moscú use su territorio durante la invasión de Ucrania. Recientemente ha buscado mejorar las relaciones con Occidente liberando a cientos de presos políticos.
Sin embargo, muchos más siguen tras las rejas, y la organización de derechos humanos Viasna estima que hay 1.140 presos políticos.
También el lunes, la principal agencia de seguridad de Bielorrusia, la KGB, designó como “extremistas” sin ninguna explicación a cuatro editoriales independientes que publican libros en idioma bielorruso.
Lukashenko ha convertido el ruso en un idioma oficial, junto con el bielorruso, que, al igual que el ruso, utiliza el alfabeto cirílico y ya casi no se oye hablar en las calles de Minsk y otras grandes ciudades. Los asuntos oficiales se llevan a cabo en ruso, que domina la mayoría de los medios. Lukashenko habla solo ruso, y los funcionarios del gobierno a menudo no usan su lengua materna.
Activistas de Viasna dicen que las editoriales independientes han enfrentado una mayor presión últimamente, y que las autoridades las han atacado con redadas y detenciones. Al menos 10 personas han sido arrestadas en el último mes como parte de esa campaña, indicó Viasna.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.