ROMA (AP) — La primera ministra italiana Giorgia Meloni visitó el miércoles un pueblo del sur de Sicilia donde un fuerte deslave derribó propiedades, obligó a evacuar a más de 1.500 personas y dejó casas al borde de un acantilado.
El deslave en Niscemi, un pueblo en el suroeste de la isla, abarcó 4 kilómetros (2,5 millas). Las imágenes muestran vehículos y estructuras que habían caído 20 metros (yardas) por el acantilado, mientras otras casas permanecían peligrosamente encaramadas al borde.
Los equipos de Protección Civil han creado una "zona de exclusión" de 150 metros (164 yardas) de ancho en el pueblo, que se encuentra justo en el interior de la ciudad costera de Gela.
“Toda la colina se está derrumbando sobre la llanura de Gela”, afirmó el jefe de Protección Civil, Fabio Ciciliano. "Para ser honesto, hay casas ubicadas al borde del deslave que, obviamente, ya no pueden ser habitadas, por lo que necesitamos trabajar con el alcalde para la reubicación permanente de estas familias".
Las autoridades han advertido que los residentes de la zona tendrán que encontrar alternativas residenciales a largo plazo, ya que el terreno encharcado de agua aún se está desplazando y es demasiado inestable para vivir.
El gobierno central incluyó el lunes a Niscemi en una declaración de estado de emergencia para tres regiones del sur fuertemente afectadas por el ciclón Harry y reservó una cuantía inicial de 100 millones de euros (120 millones de dólares). Las autoridades sicilianas estimaron el miércoles que los daños totales en esa región ascienden a 2.000 millones de euros.
Meloni sobrevoló en helicóptero la zona y se reunió con autoridades locales, regionales y de protección civil en el ayuntamiento. Prometió que la financiación inicial de emergencia era solo el primer paso para abordar las necesidades financieras inmediatas de los residentes desplazados y que se destinarían más fondos.
En un comunicado, su oficina declaró que el gobierno estaba comprometido a ayudar a los residentes a encontrar viviendas alternativas y a restaurar el acceso a carreteras, servicios públicos y actividades escolares en el pueblo.
“La situación se complica por el hecho de que, mientras el deslave siga activo, es imposible identificar el área exacta a tratar y, por lo tanto, establecer los métodos de intervención”, dice el comunicado.
Ubicada en el interior desde Gela, Niscemi no es ajena a los deslaves. La ciudad se construyó sobre capas de arena y arcilla que se vuelven particularmente permeables con lluvias intensas y ya se habían desplazado antes. La última vez fue en 1997, cuando un deslizamiento obligó a evacuar a 400 personas, según los geólogos.
“Hoy, la situación se repite con características aún más significativas: el frente del alud se extiende por unos cuatro kilómetros y afecta directamente a las casas que dan a la pendiente”, advirtió Giovanna Pappalardo, profesora de geología aplicada en la Universidad de Catania de la isla.
El último deslave, que comenzó el domingo cuando el ciclón Harry azotó el sur de Italia, ha reavivado las disputas políticas acerca del motivo por el que se permitió construir en terrenos que, debido a su composición geológica, tienen un alto riesgo de aludes.
El presidente del gobierno regional de Sicilia, Renato Schifani, de centro-derecha, reconoció que esas preguntas son legítimas. Pero apuntó que lleva apenas unos años en el cargo, y que el principal problema ahora es la respuesta institucional para ayudar a los residentes afectados.
Mientras tanto, la líder del opositor Partido Democrático de centro-izquierda, Elly Schlein, propuso que el gobierno de Meloni reasigne 1.000 millones de euros aprobados para su controvertido puente entre Sicilia y el territorio continental, y los destine a las regiones afectadas por la tormenta, ya que el proyecto del puente está inmerso en recursos judiciales.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.