Miles de pescadores acudieron el sábado a las aguas lechosas del río Matan Fadan, un sitio que fue declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO y serpentea entre vegetación exuberante en la localidad de Argungu, en el noroeste de Nigeria.
Varios miles de espectadores, entre ellos el presidente Bola Tinubu, los alentaron mientras competían por enganchar el pez más grande, incluso pese a que algunos problemas de seguridad impidieron que algunas personas se acercaran. Los competidores sólo utilizaron técnicas tradicionales de pesca, tales como redes tejidas a mano y grandes calabazas. Algunos se valieron de sus manos para demostrar sus habilidades.
La vía fluvial, que pasa por el estado de Kebbi, se llenó de redes tejidas y canoas mientras los pescadores la vadeaban. El triunfador este año capturó un pez corvina de 59 kilogramos (130 libras). El ganador recibe un premio en efectivo, y los demás participantes pueden vender lo que hayan capturado, lo que impulsa la economía local.
El pequeño río está cerrado al público el resto del año y es mantenido por un jefe llamado Sarkin Ruwa, el jefe del agua.
La competencia fue la culminación del festival internacional anual de pesca, que incluyó eventos culturales, entre ellos lucha tradicional y música.
“Le doy gracias a Dios de que conseguí algo para llevar a casa para que mi familia coma. Estoy muy feliz de haber venido”, le dijo Aliyu Muhammadu —un pescador de 63 años que participó en la competencia— a The Associated Press.
El festival se remonta a 1934, cuando llegó a su fin casi un siglo de hostilidad entre el antiguo Califato de Sokoto —un vasto imperio islámico del siglo XIX que se extendía desde Nigeria hasta partes de la actual Burkina Faso— y un emirato de Argungu que resistía.
El festival de pesca es considerado un símbolo de unidad, y se celebró durante décadas hasta que fue suspendido en 2010 por problemas de infraestructura y por la creciente inseguridad en el norte de Nigeria. Volvió a realizarse en 2020, pero se suspendió de nuevo hasta este año.
Nigeria enfrenta una compleja crisis de inseguridad, especialmente en el norte, que durante años ha sido escenario de ataques en los que han muerto varios miles de personas. Éstos han sido atribuidos a grupos insurgentes islamistas y a grupos armados criminales. Ahora los ataques se están extendiendo a la región sur.
Tinubu manifestó que el festival representa un regreso a la estabilidad. Sin embargo, para muchos su retorno también restablece un sentido de orgullo comunitario.
“Ahora nuestro reto es que la gente tiene miedo de venir. Muchas personas no asisten al evento como antes debido a la inseguridad”, le dijo a la AP Hussein Mukwashe, el Sarkin Ruwa de Argungu.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.