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Decenas de miles celebran en Argentina el triunfo de su equipo en semifinales del Mundial

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Una multitud celebra en torno del Obelisco de Buenos Aires el triunfo de Argentina en la semifinal mundialista ante Inglaterra, el miércoles 15 de julio de 2026 (AP Foto/Natacha Pisarenko)
AP Photo/Natacha Pisarenko / Natacha Pisarenko

BUENOS AIRES (AP) — Decenas de miles de hinchas inundaron las calles de la capital de Argentina el miércoles por la noche en una explosión colectiva de éxtasis por la victoria de su selección nacional, 2-1 sobre Inglaterra, que le permitió llegar a la final de la Copa del Mundo.

“Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés”, fue uno de los cánticos coreados insistentemente por los argentinos antes, durante y después del partido ante Inglaterra, un rival que para muchos simboliza mucho más que el fútbol.


El triunfo trajo reminiscencias del conseguido por la Albiceleste ante el mismo adversario pero en el Mundial de México 1986, cuatro años después de la guerra que Argentina e Inglaterra libraron por las islas Malvinas. Diego Maradona consiguió los dos goles más emblemáticos de su carrera durante aquel encuentro en el Estadio Azteca.

“Por Malvinas, por Diego, por la última de Leo”, fue otro de los coros de miles de argentinos en Buenos Aires.

Algunos gritaban, otros lloraban — y los más frenéticos corrían sin camiseta bajo una intensa lluvia invernal por las calles con el cuerpo pintado en los colores nacionales celeste y blanco.

Hombres y mujeres jóvenes trepaban postes de luz y semáforos, agitando banderas argentinas. Muchos sollozaban, completamente rebasados por la emoción del momento.

Los festejos — que probablemente se prolonguen hasta la madrugada — llegaron después del gol del triunfo conseguido por Lautaro Martínez, a los dos minutos del tiempo añadido, en el partido en Atlanta. Argentina, campeona defensora, jugará el domingo contra España en la final mundialista.

Las mismas escenas de gritos, llantos, banderas y tambores se repitieron en otros puntos del país.

“Mirá toda esta gente que ni se conoce y está saltando, abrazándose y festejando junta”, dijo Rosana Beto Cruz, una monja católica de 48 años que celebraba entre la multitud reunida alrededor del Obelisco, el emblemático monumento del centro de la capital, horas después del partido. “Esto lo logra la selección. Un Mundial hace que pase esto”.

Argentina había quedado en desventaja por un gol en los albores del segundo tiempo. Los tantos de Enzo Fernández y de Lautaro dieron la vuelta al encuentro en su ocaso.

El presidente libertario Javier Milei dijo que vivía el triunfo de Argentina con “una alegría inmensa” y que siempre tuvo la confianza de que la selección podía remontar.

“Argentina lo pasó por arriba”, opinó el mandatario en una entrevista con Radio Mitre.

También anunció que pondrá a disposición la Casa Rosada, sede del gobierno argentino, en caso de que los jugadores decidan celebrar allí la eventual conquista del título junto a los aficionados en la Plaza de Mayo.

Argentina busca otro título

De vencer a España, Argentina hilvanará títulos, una proeza que no se consigue desde que Brasil se coronó en los mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962. Pero llegar al duelo por el título requirió de mucha angustia para jugadores e hinchas.

Argentina requirió de los tiempos extra para superar a Cabo Verde en los dieciseisavos de final, antes de remontar un déficit de dos goles frente a Egipto. En los cuartos de final se disputó también una prórroga, donde el conjunto liderado por el superastro Lionel Messi se impuso a Suiza.

Algunas decisiones arbitrales —en particular un gol anulado a los egipcios y una tarjeta roja a los suizos — derivaron en que las redes sociales se llenaran de críticas, según las cuales, el arbitraje y la FIFA conspiraban para favorecer a Messi y a la Albiceleste.

Nada que mitigue la euforia de los argentinos.

“Todo eso de que está arreglado, de que la FIFA está metida... ¿Acaso vieron lo que pasó en la cancha? ¿Todo lo que sufrimos?”, dijo Jorge Luis Lema, de 38 años, quien vio el partido ante Inglaterra en un bar del centro.

Ante Inglaterra hubo sufrimiento pero no polémicas arbitrales.

“Es mentira. El fútbol es fútbol”, dijo Lema sobre la controversia en las redes sociales. “El que gana, gana. Y Argentina ganó otra vez”.

La sombra de una guerra y una rivalidad persistente

Para muchos de los presentes, la alegría no se debía tanto al triunfo que otorga la posibilidad de defender el título conquistado hace cuatro años en Qatar, sino al hecho de haber derrotado a un rival histórico.

“Esto emociona todavía más por la rivalidad con Inglaterra”, señaló Yanina Quinteros, de 40 años y quien celebraba con su hija de 6 años subida sobre sus hombros.

Para muchos, la cicatriz de las Malvinas sigue fresca.

“Esto no es sólo fútbol. Es ganarle al país que nos rompió el corazón”, opinó María Bertero, de 40 años, en referencia a la guerra de 1982, cuando la dictadura militar argentina intentó sin éxito recuperar el archipiélago del Atlántico Sur, controlado por los británicos. “Todavía me duele el corazón por todos esos chicos que fueron enviados a morir”.

Un día antes del partido, la vicepresidenta Victoria Villarruel dijo que Argentina jugaba “contra los piratas usurpadores” y que el encuentro tenía una importancia mayor que otros.

“No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío; contra los ingleses siempre es algo más”, escribió Villarruel en su cuenta de X.

En contraste, Milei afirmó el miércoles que no debían mezclarse los asuntos.

“Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patriotismo baratos”, dijo el mandatario en la entrevista radiofónica.

El conflicto de 1982, en el que murieron 649 argentinos —muchos de ellos jóvenes conscriptos con escasos recursos y en inferioridad frente al ejército británico— sigue siendo uno de los capítulos más dolorosos de la historia reciente del país.

Tras la victoria ante Inglatera, el mediocampista Giovani Lo Celso, el central Nicolás Otamendi y otros jugadores desplegaron una manta con un mensaje que decía: “Las Malvinas son argentinas”. Está por verse si la FIFA impondrá sanciones por la referencia a un asunto político, algo que contraviene su código.

También ocupa un lugar central en la cultura futbolística argentina la actuación de Maradona en los cuartos de final de 1986 con su célebre gol de la " Mano de Dios ” y su inolvidable corrida de 58 metros, conocida como el “Gol del Siglo”.

Messi, de 39 años y quien durante buena parte de su carrera fue comparado desfavorablemente con Maradona hasta consagrarse campeón del mundo en 2022, volvió a estar a la altura con la Albiceleste. Ahora, muchos argentinos coinciden en que “Leo” supera sus inmensas expectativas.

“Ver a Messi jugar así, a su edad, me deja sin palabras”, dijo Matías Adorno, de 28 años, quien llevaba puesta la camiseta del capitán argentino. “Los argentinos siempre le exigimos mucho. Pero nos dio absolutamente todo”.

Las celebraciones ofrecieron un inusitado desahogo colectivo que muchos argentinos, polarizados bajo el gobierno de Milei y golpeados por recurrentes crisis económicas, consideraban más necesario que nunca.

“Es una alegría enorme, sobre todo por el momento tan difícil que estamos viviendo, con lo caro que está todo y con un presidente que nos divide”, dijo Quinteros.

“Hoy estamos todos juntos”, agregó. “Abuelos, chicos, madres, padres... estamos todos acá para celebrar”.

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Cobertura de la Copa del Mundo de AP: https://apnews.com/hub/mundial-de-futbol-fifa