WASHINGTON (AP) — El presidente Donald Trump encabezará el miércoles una conferencia de defensa en Pensilvania con planes de destacar importantes inversiones en tecnología militar, en momentos en que la guerra contra Irán ha mermado las reservas de misiles estadounidenses.
La reunión en el Colegio de Guerra del Ejército en Carlisle, Pensilvania, está organizada por el senador republicano David McCormick. También ha contado con el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto; el secretario del Ejército, Dan Driscoll; el director de la CIA, John Ratcliffe; y Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.
Trump ha sido un visitante frecuente del estado pendular de Pensilvania, incluido el mes pasado, cuando fue a una fábrica de camiones en Macungie, a las afueras de Allentown, con la esperanza de impulsar las posibilidades de reelección del representante republicano Ryan Mackenzie.
Trump ganó Pensilvania en 2016 y 2024, y McCormick no se presenta a la reelección en este ciclo, pero los republicanos están preocupados por la guerra y el alto costo de vida así como por los bajos índices de aprobación del mandatario, mientras buscan mantener el control del Congreso durante las elecciones legislativas de mandato de noviembre.
La Casa Blanca indicó que la conferencia reunirá a líderes de defensa y a algunos de los mayores inversionistas globales para poner de relieve la importancia de la seguridad nacional e identificar oportunidades de inversión.
Entre los asistentes a la cumbre figuran el director ejecutivo de JPMorgan, Jamie Dimon; el presidente de Blackstone, Jon Gray; el director ejecutivo de Lockheed Martin, Jim Taiclet; la directora ejecutiva de General Dynamics, Phebe Novakovic; el director ejecutivo de Boeing, Kelly Ortberg; el director de SpaceX, Antonio Gracias y el director de tecnología de la firma de inteligencia artificial Palantir, Shyam Sankar, informó la oficina de McCormick.
Trump habló en una reunión similar organizada por McCormick el año pasado en Pittsburgh, que buscaba convertir a la ciudad en un punto neurálgico para el avance en tecnología energética y robótica. Entonces, el senador anunció 90.000 millones de dólares en inversiones en esos sectores en todo Pensilvania.
El foro de este año comenzó el martes. Antes de la llegada de Trump, ZeroEyes, compañía de detección de amenazas con sede en Conshohocken, a las afueras de Filadelfia, anunció una inversión de 10 millones de dólares en investigación y desarrollo de inteligencia artificial y aprendizaje automático.
Gecko Robotics, con sede en Pittsburgh, afirma que planea abrir una fábrica de 930 metros cuadrados (10.000 pies cuadrados), diseñada para impulsar la integración de la robótica en los procesos de fabricación de defensa y ampliar la base industrial-militar del país.
Un análisis publicado en mayo concluyó que los contratistas militares necesitarán al menos tres años para reponer las reservas de misiles Tomahawks, que se utilizan para atacar objetivos en lo profundo del territorio enemigo, así como de interceptores Patriot y THAAD, que defienden contra misiles y drones entrantes.
Las existencias han disminuido a medida que Estados Unidos ha lanzado repetidamente ataques contra Irán, lo que genera temores de que las fuerzas estadounidenses se queden sin recursos en un posible conflicto futuro con China.
El presidente chino Xi Jinping advirtió durante la reciente visita de Trump a Beijing que, si Washington maneja mal sus relaciones con Taiwán, Estados Unidos y China podrían terminar enfrentándose.
Trump también prometió recientemente otorgar a Ucrania una licencia para producir sistemas de defensa aérea Patriot, aunque la real fabricación probablemente llevará años.
Trump ha buscado aumentar el arsenal con una propuesta histórica de presupuesto de defensa de 1,5 billones de dólares para 2027. Pero un paquete que autorice esos niveles de gasto está estancado en el Congreso e, incluso si finalmente avanza, aún requerirá mucho tiempo ampliar las capacidades de producción a fin de dar cabida a esos sistemas de armas.
Jake Loosararian, cofundador y director ejecutivo de Gecko Robotics, manifestó que las empresas de defensa de Estados Unidos “tienen que potenciar al máximo las cadenas de suministro” para reducir el tiempo de convertir la nueva tecnología en una producción generalizada.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.





