RÍO DE JANEIRO (AP) — Los actores de Hollywood podrían ser los amos de la pantalla grande —algo que la ceremonia de los premios Oscar está lista para demostrar el domingo—, pero el camino al estrellato en Brasil con frecuencia comienza bajo las brillantes luces de un estudio de televisión y no en un enorme set de filmación.
Desde al menos la década de 1960, las telenovelas producidas por TV Globo, la principal cadena brasileña, han evolucionado de simples dramas que se transmiten diariamente a una industria multimillonaria con 13 estudios, tres poblados ficticios, 122 salas de edición y un alcance semanal de hasta 60 millones de los 213 millones de habitantes de Brasil.
Muchos actores brasileños vinculados con películas nominadas al Oscar —como “Central do Brasil” (Estación central de Brasil) de 1998, “Ainda estou aquí” (Aún estoy aquí), de 2024, y “O Agente Secreto” (El agente secreto), nominada este año en cuatro categorías— se hicieron famosos gracias a TV Globo. Actores como Wagner Moura y Fernanda Torres alcanzaron gran popularidad a nivel nacional gracias a las telenovelas.
En contraste, Brasil cuenta con apenas 3.500 salas de cine —la mayoría en ciudades grandes—, donde se proyectan principalmente éxitos taquilleros estadounidenses. Esto crea un ecosistema donde el éxito en la televisión puede derivar en grandes papeles cinematográficos, los cuales, a su vez, permiten volver a las telenovelas populares y, de ahí, saltar de nuevo al cine.
Las telenovelas impulsan a la fama
Moura, quien estelariza “O Agente Secreto”, protagonizó la telenovela “A Lua Me Disse” (La Luna me lo dijo) hace 21 años. De manera similar, Fernanda Torres, estrella de “Ainda estou aquí” —la película con la que Brasil ganó su primer Oscar a la Mejor Película Internacional—, ya era una actriz muy querida gracias a dos importantes series cómicas de TV Globo, que muchos en su audiencia consideran telenovelas.
“Las telenovelas de Globo son clave para la producción audiovisual de Brasil”, expresó Amauri Soares, director de TV Globo y Globo Studios, elogiándolas como “una plataforma continua de creación y producción de contenido”.
"'O Agente Secreto' cuenta con actores y personal que trabajaron en Globo, que volverán a trabajar en Globo, y la película misma tiene inversión de Globo a pesar de ser independiente”, agregó Soares.
TV Globo transmite tres telenovelas simultáneamente desde que las primeras horas de la tarde hasta el horario estelar. Son producidas en estudios de Río de Janeiro y suelen durar seis meses, de lunes a sábado, con la participación de más de 1.000 personas. El final de una puede convertirse en un evento televisivo nacional, y bares, restaurantes y gimnasios transmiten los episodios principales.
La industria exige capacidad de adaptación. Algunos episodios son escritos con sólo unos días de anticipación con base en los índices de audiencia, por lo que las telenovelas permiten a los espectadores participar indirectamente en la creación de la narrativa. Su impacto económico es considerable: la nueva versión del éxito “Vale Tudo” (Todo se vale) generó, según se informa, más de 200 millones de reales (38 millones de dólares) en publicidad, cuatro veces la recaudación mundial de “O Agente Secreto”.
Decenas de actores son reclutados cada año
Cada año, TV Globo contrata hasta 70 nuevos actores del teatro, el cine y las producciones regionales. Soares dice que perfeccionan sus habilidades con equipos de alta gama y nuevas técnicas durante un año. Luego, muchos se marchan a otras producciones, mientras que algunos se quedan en la cadena para participar en más series de corta duración.
Dira Paes, actriz veterana y una de las comentaristas habituales de TV Globo durante la noche de los Oscar, señala que las industrias de las telenovelas y del cine brasileños están cada vez más interconectadas, ya que los profesionales pueden pasar de una a otra para crear y, además, ganar más dinero. Ella recientemente participó en “Pantanal”, otra popular serie, y en “Manas” (Hermanas), una película elogiada por Julia Roberts y Sean Penn.
“Las telenovelas no sólo tratan de índices de audiencia, sino también de corazón y cariño. Cuando actúas en horario estelar, experimentas el poder de toda una nación viéndote. Cuando el público adora a tu personaje… es una popularidad muy especial”, añadió Paes, protagonista de “Tres Graças”, una serie filmada en Río, pero ambientada en una zona empobrecida de São Paulo.
Mauricio Stycer, autor y crítico de la cultura televisiva, explica que la desigualdad en Brasil impulsó canales de televisión abierta como Globo de una manera tal que redujo el interés del público general por el cine. En última instancia, argumenta, esto llevó a que “el cine brasileño guardara resentimiento por no tener el mismo alcance que las telenovelas”.
La televisión, un “refugio seguro” para algunos actores
Stycer agregó que muchos actores se enfrentan a un dilema hamletiano cuando son contratados para una telenovela.
“¿Ser popular y tener un ingreso fijo cada mes, o arriesgarse en una carrera que combina teatro y cine? La televisión siempre fue un refugio seguro para la mayoría de los actores”, expresó.
Si bien las cadenas de televisión brasileñas rivales han intentado desafiar la supremacía de Globo en el género, pocas han alcanzado el éxito. Pero incluso las producciones de TV Globo ya no son tan dominantes como lo fueron hasta principios de la década de 2010, y los ejecutivos de la empresa han reconocido que enfrentan una creciente competencia por parte de las plataformas de streaming.
A pesar de ello, “Globo todavía es la empresa más grande de Brasil para los actores”, refirió Stycer. “Hasta el año 2000, Globo por sí sola era responsable de aproximadamente el 50% de los índices de audiencia televisiva en Brasil”.
El actor y director Lázaro Ramos debutó en las telenovelas tras haber iniciado su carrera en el teatro y el cine. Él dice que los brasileños han aprendido a amar a las telenovelas y a las películas con la misma intensidad cuando logran retratar la personalidad alegre y, a veces, oscura del país.
“Los brasileños se ven reflejados en las telenovelas más y más. Nuestros aclamados guionistas crearon muchas de ellas con base en clásicos de la literatura”, apuntó Ramos. “Representan una inversión en una voz nacional a través de personajes, lenguaje y estética con los que los espectadores se identifican profundamente”.
Ramos —amigo de toda la vida de Moura— asistirá a los Premios Oscar, pero poco después regresará a Brasil para continuar su trabajo en su nueva serie, “A Nobreza do Amor” (La nobleza del amor).
Para él, la capacidad de transitar entre el teatro, el cine y la televisión es lo que mantiene a flote a los artistas brasileños.
“Un actor estadounidense puede ganar 10 millones de dólares por una película. Esa no es la realidad brasileña”, señaló. “Pero las telenovelas no son un producto menor. Son un producto de la más alta calidad”.
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Savarese informó desde São Paulo.